El yoga, esa práctica originaria de la India que hoy recorre el mundo, suele verse a veces como una disciplina de posturas imposibles o flexibilidad extrema. Sin embargo, en su esencia, es un camino hacia el autoconocimiento y la reducción del estrés. La palabra yoga significa "unión" en sánscrito, y se refiere a ese vínculo entre lo individual y lo universal que se logra a través del movimiento, la respiración y la meditación. Para quienes nunca se subieron a una mat, el verano se presenta como una oportunidad única: el calor ambiental ayuda de forma natural a relajar los músculos y ganar movilidad, permitiendo que el cuerpo se abra con menos resistencia, siempre que se haga con consciencia.
La importancia de elegir un espacio seguro y profesional
Cuando decidís dar el primer paso, la seguridad debe ser la prioridad. No se trata simplemente de imitar movimientos, sino de entender cómo funciona nuestro organismo. Florencia Faiatt, psicóloga, sexóloga y especialista en yoga basado en ciencia, enfatiza la importancia de buscar instructores certificados que comprendan la biomecánica y el funcionamiento del cuerpo humano con respaldo científico.
"Buscá un profesional con años de enseñanza certificada, idealmente con formación en biomecánica", sugiere Faiatt, creadora de My Yoga Flower. Un buen guía no solo muestra la postura, sino que la adapta a tu nivel actual, respetando tu anatomía y fisiología para evitar lesiones. En estos meses, podés optar por clases en espacios ventilados o al aire libre, aprovechando el amanecer o el atardecer para evitar las horas de mayor temperatura. Si preferís la intimidad del hogar, podés crear un rincón tranquilo con ropa liviana y una esterilla antideslizante, siempre manteniendo una buena hidratación con agua o electrolitos para compensar la sudoración.

Prácticas esenciales para tus primeros minutos en la esterilla
El yoga no requiere de grandes equipos ni de horas interminables de entrenamiento. De hecho, la constancia es más valiosa que la intensidad. Empezar con sesiones cortas de 10 a 20 minutos, unas tres veces por semana, es suficiente para construir el hábito sin abrumarse. La clave está en moverse de manera lenta y consciente.
Para iniciarte hoy mismo, existen posturas básicas que funcionan como pilares. La postura de la montaña (Tadasana), por ejemplo, parece simple pero es fundamental para ganar conciencia sobre la alineación corporal. Se practica de pie, imaginando una cuerda invisible que estira la coronilla hacia el cielo. En verano, practicarla descalza sobre el pasto ayuda a sentir una mayor conexión con el entorno.
Otra opción ideal para el calor es la postura del niño (Balasana). Es una posición restaurativa donde te arrodillás y dejas caer el torso hacia adelante, apoyando la frente en el suelo. Es excelente para liberar la tensión de la espalda y refrescar la mente después de un día intenso. Para quienes buscan ganar amplitud en el torso, las aperturas laterales suaves y la respiración consciente completa, conocida como respiración cuadrada, son herramientas imbatibles. Esta técnica de inhalar, retener y exhalar en tiempos iguales no solo calma la ansiedad, sino que ayuda a regular la temperatura corporal.
El yoga como una exploración personal, no una competencia
Es común que al empezar algo nuevo aparezcan las exigencias. Sin embargo, en esta disciplina se invita a cultivar la "mente de principiante": una mirada curiosa y libre de expectativas. No importa si no llegás a tocarte la punta de los pies; lo que importa es cómo te sentís durante el proceso. "El yoga no es competencia; es exploración personal", recuerda Faiatt, subrayando que ante cualquier dolor agudo o persistente, lo correcto es detenerse de inmediato.
La práctica en verano requiere adaptaciones lógicas. Usar bloques o cojines para facilitar las posturas y priorizar movimientos que generen ligereza en el torso ayuda a contrarrestar la pesadez del clima. Al terminar, nunca saltes de la mat directo a tus tareas; regalate unos minutos en savasana (acostada boca arriba en relajación total) para integrar los beneficios del trabajo realizado.
Adoptar el yoga en esta época del año es como abrir una ventana a nuevas posibilidades. Con paciencia y pasos pequeños, los beneficios como un mejor sueño, mayor flexibilidad y paz mental empiezan a asomar. Si sentís el llamado a conectar con vos misma de una forma más profunda y amable, quizás este sea el momento justo para empezar.
Fuente: Florencia Faiatt -YOGA basado en CIENCIA. Psicóloga y Sexóloga. @myyogaflower
Suscribite al newsletter de Para Ti
Si te interesa recibir el newsletter de Para Ti cada semana en tu mail con las últimas tendencias y todo lo que te interesa, completá los siguientes datos:


