Nuevas paternidades: los desafíos emocionales de convertirse en padre hoy
 

Qué significa convertirse en padre hoy: los nuevos modelos de paternidad

Qué significa convertirse en padre hoy: los nuevos modelos de paternidad
La llegada de un hijo transforma la vida por completo. Entre la incertidumbre, la sobreinformación y los mandatos que todavía pesan sobre la crianza, cada vez más hombres se enfrentan al desafío de construir una paternidad propia. La psicóloga Agustina Pérez Gomar explica cuáles son los cambios emocionales que atraviesan y por qué hoy también es necesario hablar de sus duelos, miedos y aprendizajes.
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La imagen del padre distante, dedicado exclusivamente al trabajo y poco involucrado en la crianza, convive cada vez menos con la realidad. Hoy muchos hombres participan activamente desde el nacimiento de sus hijos, comparten tareas de cuidado y se preguntan qué tipo de padre quieren ser.

Sin embargo, detrás de ese cambio cultural también aparecen desafíos emocionales de los que se habla poco. La incertidumbre, la presión por hacerlo bien, el cansancio y la sensación de no estar a la altura forman parte de una experiencia que, según explica la psicóloga especializada en niñez y adolescencia Agustina Pérez Gomar, implica una profunda transformación personal.

Una crisis que también abre la puerta al crecimiento

Desde la psicología, el nacimiento de un hijo es considerado una crisis vital evolutiva. Lejos de entenderse como algo negativo, se trata de un momento de cambio profundo que obliga a reorganizar aspectos de la identidad.

"Uno de los mayores desafíos es la incertidumbre de lo que se espera", señala Pérez Gomar. A eso se suma un contexto en el que abundan consejos, opiniones e información sobre cómo criar, alimentar, estimular o poner límites.

Según la especialista, muchos padres llegan agotados por intentar cumplir con una lista interminable de expectativas. "En ese intento de hacer todo bien muchas veces terminan desconectándose del vínculo real con ese hijo real", advierte.

Los duelos silenciosos de la paternidad

La llegada de un hijo suele asociarse con felicidad y plenitud. Sin embargo, también puede despertar angustia, miedo o sensación de pérdida de identidad.

Para Pérez Gomar, convertirse en padre implica una profunda reorganización psíquica. "No solamente conocemos a nuestro hijo, sino que también nos reencontramos con el niño que fuimos", explica.

En ese proceso aparecen preguntas que muchas veces permanecen en silencio: si se repetirán ciertos modelos familiares, si se estará a la altura del desafío o qué aspectos de la propia historia vuelven a activarse.

La especialista destaca además un aspecto del que se habla poco: los duelos que acompañan toda maternidad y toda paternidad. El duelo por la vida anterior, por el hijo imaginado y también por la imagen idealizada del padre que se pensaba ser.

Cuando el cansancio pone a prueba a la pareja

La llegada de un bebé también modifica la dinámica de la pareja. El cansancio, la falta de sueño y la sobrecarga emocional suelen volver más visibles diferencias que ya existían.

"Cuando nace un hijo se integra un nuevo integrante a un sistema de dos", explica Pérez Gomar. Por eso, la familia necesita construir una nueva forma de funcionar, renegociando responsabilidades, tiempos y expectativas.

Más que encontrar una fórmula perfecta, la especialista propone construir acuerdos que resulten posibles y saludables para cada realidad familiar.

Redes sociales y el peso de las comparaciones

La crianza se desarrolla hoy en un contexto atravesado por las redes sociales. Allí abundan imágenes de familias felices, niños tranquilos y hogares aparentemente perfectos.

El problema, señala la psicóloga, es que muchas personas terminan comparando su vida cotidiana con versiones editadas de la realidad. "Las redes generan la ilusión de que existe una única forma correcta de criar", afirma.

Sin embargo, recuerda que no existen recetas universales. Cada familia, cada niño y cada vínculo tienen necesidades y características propias que no pueden reducirse a un modelo único.

Dejar atrás la perfección para abrazar lo posible

La culpa es una de las emociones más frecuentes durante los primeros años de crianza. Aparece cuando existe una distancia entre lo que una persona es y lo que cree que debería ser.

Pérez Gomar observa que los ideales actuales de maternidad y paternidad son extremadamente exigentes. Por eso considera fundamental abandonar la búsqueda de la perfección y pasar a una lógica más amable.

"Creo que necesitarían escuchar que criar no es ejecutar un manual, que no hay padres perfectos ni hijos perfectos", sostiene.

Y agrega una idea que resume el espíritu de las nuevas paternidades: "La tarea más importante no es convertirse en los padres ideales que imaginaron, sino construir un vínculo auténtico con cada una de las etapas de crecimiento que tienen por delante".

Fuente: Agustina Pérez Gomar Psicóloga, especialista en niñez y adolescencia- Autora - Conferencista / Instagram: @agustinaperezgomar www.agustinaperezgomar.com
 
   

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