Si estás buscando una cena calentita, diferente y rendidora para los días fríos, esta polenta de calabaza puede convertirse en tu nueva favorita. La combinación de la dulzura natural de la calabaza con los quesos y la cremosidad de la polenta da como resultado un plato sabroso, nutritivo y perfecto para compartir en familia.
Ingredientes
- 1 cebolla
- 1 calabaza mediana
- 2 litros de caldo de verduras
- 50 ml de crema de leche
- 200 g de polenta
- 100 g de queso cremoso
- 50 g de muzzarella
- Sal y pimienta, a gusto

Preparación paso a paso
Paso 1: Preparar los vegetales
Pelá y picá la cebolla en cubos pequeños. Luego, pelá la calabaza y cortala en cubos medianos.
Paso 2: Saltear la cebolla
En una olla grande, agregá un chorrito de aceite y cociná la cebolla hasta que esté transparente y tierna.
Paso 3: Incorporar la calabaza
Sumá los cubos de calabaza y mezclá durante unos minutos para que absorban los sabores del sofrito.
Paso 4: Agregar el caldo
Verté los 2 litros de caldo de verduras y cociná a fuego medio hasta que la calabaza esté completamente tierna. Este proceso puede llevar entre 20 y 30 minutos.
Paso 5: Procesar la preparación
Retirá la olla del fuego y procesá todo con una licuadora de mano o de vaso hasta obtener una crema homogénea y suave.
Paso 6: Volver al fuego y sumar los lácteos
Llevá nuevamente la preparación a la olla. Incorporá la crema de leche, el queso cremoso y la muzzarella. Mezclá hasta que los quesos comiencen a fundirse.
Paso 7: Añadir la polenta
Agregá la polenta en forma de lluvia, revolviendo constantemente para evitar grumos. Cociná durante unos minutos hasta que la preparación espese y alcance una textura cremosa.
Paso 8: Servir
Rectificá la sal y la pimienta. Serví bien caliente y, si te gusta, completá con queso rallado o una generosa cucharada de salsa filetto.


