Durante su paso por Sálvese quien pueda, Migue Granados se sinceró sobre su notable cambio físico. En los últimos meses, el conductor del canal de streaming Olga encaró un proceso de transformación corporal que no pasó desapercibido y despertó múltiples especulaciones.
Todo comenzó cuando fue invitado al ciclo conducido por Yanina Latorre, quien destacó su descenso de peso. “Yo no opino de cuerpos, ¿sabés?”, respondió él, con su característico tono irónico.
Lejos de esquivar el tema, Granados explicó el trasfondo de su cambio: “Y es una búsqueda, sí”. Al ser consultado sobre cuál era su objetivo, fue directo: “¿La verdad? Para estar cómodo”.
Sus palabras generaron empatía en el estudio al poner el foco en una motivación personal más que estética. El conductor dejó en claro que su decisión estuvo vinculada a su bienestar y a sentirse mejor consigo mismo.
Qué dijo sobre el supuesto uso de medicamentos
En medio de rumores que sugerían que había recurrido a inyecciones o tratamientos específicos para bajar de peso, Granados fue contundente al desmentir esas versiones.
“En realidad me molestó porque una vez que tengo voluntad para algo... Digo dale... denme una”, expresó, entre el humor y cierta incomodidad por la falta de reconocimiento a su esfuerzo.
Luego agregó: “No me dí ninguna inyección, me da miedo. Si no me diera miedo me la doy en el ojo”.
Incluso se refirió a su postura frente a este tipo de métodos: “Yo me fumo un atado de puchos todos los días, no es que no me la di por la salud. Me da miedo lo que pueda pasar después, no se sabe”.
Disciplina y constancia
El conductor explicó que su transformación fue resultado de un proceso sostenido en el tiempo, basado en hábitos más saludables. “Fui al gimnasio a transpirar un poco, era una búsqueda”, contó.
Según afirmó, combinó entrenamiento físico con un déficit calórico, dos pilares fundamentales para lograr cambios corporales de manera progresiva.
Actualmente, Granados asegura sentirse mejor: “más cómodo”. Incluso, se mostró sorprendido al verse en pantalla confirmándose a sí mismo que estaba “fachero de verdad”, tal como le habían remarcado minutos antes en el programa.
Con humor, también recordó su pasado: “La última vez que me vi acá estaba en Sin codificar y pesaba 120 kilos”.
De este modo, Granados dejó en claro que su cambio físico responde a una decisión personal, sostenida en el tiempo y alejada de soluciones rápidas.


