La vida de Lourdes Fernández, Lowrdez para el público solista y la voz inconfundible de Bandana, siempre estuvo marcada por el arte. Desde el canto folclórico hasta el pop masivo, su camino parecía una trayectoria ascendente y luminosa. Sin embargo, los eventos recientes sumaron a su historia un capítulo de profunda alarma que culminó con el alivio gracias a la acción decisiva y valiente de una persona clave: su madre.
Este es el relato de la artista, desde sus orígenes familiares hasta el rol fundamental de su mamá, Mabel, en las últimas horas, una intervención que logró transformar la preocupación en un rescate y una denuncia.
Lourdes: fe, familia y vocación temprana
Lourdes nació el 2 de abril de 1981. Su nombre no fue casual: sus padres, profundamente devotos de la Virgen de Lourdes, la llamaron así. Creció en el seno de una familia extensa y profesionalmente diversa —con "maestros, arquitectos, médicos, mecánicos, ejecutivos, amas de casa, carpinteros, artesanos, músicos y artistas de la vida"—, que desde el primer momento apoyó su inclinación por el arte.
La pequeña Lourdes no tardó en demostrar su talento. A los 4 años ya hacía sus primeras presentaciones en peñas folclóricas, acompañada por su tío Carlos, un concertista de guitarra. Su formación se consolidó con el ingreso, a los 8 años, al prestigioso Coro de Niños del Teatro Colón, donde cantó hasta los 12.
Estudió en la escuela J. P. Esnaola, de doble escolaridad, combinando el bachillerato matutino con el conservatorio de música por la tarde. Allí descubrió que la expresión artística era su mejor herramienta para combatir la timidez de niña, permitiéndole subir a un escenario sin miedos. Aprendió a tocar la guitarra y el teclado, y fue una de las primeras en sumergir la música en la tecnología, convirtiéndose en una excelente programadora, clave para definir su posterior estilo musical. Antes de la fama, integró bandas como ”Terikitungo” y “Seres Humanos”.
El salto a Bandana y la búsqueda solista
El estrellato llegó en el año 2000, cuando se incorporó a Bandana a través del reality show Popstars. Este proyecto la llevó a recorrer el país y gran parte de Latinoamérica. Si bien disfrutó y aprendió de este "sueño", Lourdes dedicó el tiempo libre a componer, buscando un sonido más personal, influenciada por Jamiroquai, Depeche Mode y la música electrónica.

Una vez finalizada la primera etapa de la banda femenina, se lanzó en solitario. Su primer disco, ”Televisivamente” (2004), marcó el inicio de su carrera como Lowrdez, explorando el electropop. Le siguieron “De otro mundo” (2007), que incluyó el hit "Yo te hacía bien", y “El orden del caos” (2011), con una aclamada versión de "En la ciudad de la furia" de Soda Stereo. En 2016, volvió a reunirse con sus exc ompañeras para el álbum "La vuelta", y su arte se mantiene vigente con sencillos como "Furia" (2024).
Mabel: la red de contención que no dudó en actuar
A pesar de la fama y el éxito, Lourdes siempre mantuvo un fuerte lazo con sus orígenes. Su madre, Mabel, una médica a quien una vecina de toda la vida -a través de un móvil de Mujeres argentinas (elTrece)- describió como “una persona muy solidaria”, crio a sus hijos con "muy buena educación". La misma vecina recordaba a Lourdes como “una chica muy sencilla y amorosa”, que en plena fama venía a comprar y se ponía a cantarles a los chicos del barrio.

Este vínculo familiar de apoyo y contención se convirtió en el escudo de la artista en las últimas horas. Ante la falta de noticias claras y la percepción de un peligro inminente, Mabel tomó una decisión crítica: denunciar la desaparición de su hija el jueves por la mañana.
La preocupación no era infundada. Existía un grave antecedente de 2022, cuando Lourdes denunció públicamente a su ex-pareja por agresión, mostrando en redes sociales su cara y cuerpo con golpes y moretones, aunque posteriormente se retractó.
La acción de una madre y el rescate
Fue la persistencia y el seguimiento de Mabel lo que activó el protocolo de búsqueda y la cobertura mediática. La noche del jueves, la policía encontró a la cantante en el departamento de su ex-pareja, en Balvanera, en un estado de vulnerabilidad: estaba dopada.
El rol de la madre fue fundamental para la resolución del caso. Al interponer la denuncia, Mabel no solo movilizó a las autoridades, sino que su acción permitió que el ex-pareja quedara detenido. Ella fue la voz de alarma que no se silenció, la que priorizó la verdad y la seguridad de su hija, demostrando que el amor familiar y la contención son, en contextos de violencia, la red de apoyo más poderosa.

La historia de Lourdes nos recuerda que la adversidad no distingue trayectorias ni éxitos, pero también pone de relieve el coraje de una madre que, con su instinto y determinación, detuvo una pesadilla y le dio un foco constructivo a esta compleja situación: la importancia de no callar y buscar ayuda.
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