Durante su participación en La noche de Mirtha, Malena Guinzburg abrió su corazón y habló sobre su carrera, su identidad artística y el vínculo con su padre, Jorge Guinzburg, una figura clave de la televisión argentina que falleció en 2008.
En un clima íntimo y distendido, Mirtha Legrand recordó al humorista con palabras llenas de admiración: “Talentoso, inteligente, divertido, gracioso, perspicaz, peligroso porque preguntaba...”.
Malena respondió con emoción y orgullo: “Era todo eso. Sobre todo, era un apasionado por lo que hacía. Muy inteligente. Muy divertido. Era un adicto al laburo. Y yo creo que, a diferencia del mito de que los cómicos son antipáticos fuera de cámaras... lo contrario, mi viejo era como se lo veía”.
La comediante también destacó el cariño que su padre sigue generando en el ambiente artístico. Contó que, en su trabajo cotidiano, muchas personas que lo conocieron se acercan a recordarlo con afecto.
“Eso es lo que más me enorgullece”, expresó. Y agregó: “Saber que mi viejo fue y todavía es tan querido me enorgullece”.
Conmovida, recordó su partida: “Lo extraño, se murió muy joven... 59 años tenía”, dijo en referencia a su fallecimiento, marcado por una prolongada infección pulmonar.
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Uno de los momentos más profundos de la charla surgió cuando Flor de la V le preguntó cómo logró salir de la sombra de su padre y consolidarse por mérito propio.
“No hace falta haber terminado la carrera de psicología para atenderme a mí y decir que yo pude salir del lugar de productora y pasar a estar delante una vez que mi viejo murió”, respondió con honestidad.

A pesar del orgullo que siente por su apellido, Malena reconoció que no siempre es fácil. “A mí me da mucho orgullo que me lo recuerden a él y para mí es un honor. Lo que me cuesta todavía es cuando en realidad la entrevista es a la ‘hija de’ y no es a mí. Porque uno quiere hacerse su lugar, me imagino que también le pasa a Juana”, señaló, en alusión a Juana Viale.
Con una mirada madura, también reflexionó sobre las comparaciones inevitables: “Yo no quiero compararme con él. Si yo me comparo con él pierdo, eso es así, no voy a ganarle nunca, tampoco quiero”.
Así, Malena Guinzburg reafirma su identidad artística con una postura clara: honrar el legado de su padre, pero construir su propio camino desde la autenticidad y la reinvención.


