María Julia Oliván captó la preocupación de toda su comunidad de seguidores luego de compartir que está transitando un momento difícil. La periodista sufrió un grave accidente doméstico el pasado viernes 13 de junio, mientras intentaba encender una chimenea con etanol. En las últimas horas, compartió las secuelas de su cuerpo tras el siniestro.
El incidente obligó a su internación inmediata. Desde entonces, permanece en terapia intermedia del Hospital Alemán, donde recibe atención constante y atraviesa un complejo proceso de recuperación.
A poco de ocurrido el accidente, Oliván compartió desde su cama del hospital las primeras fotos y videos en donde se veían lesiones visibles en su rostro: el mentón, la nariz, el cuello y uno de sus cachetes presentaban quemaduras evidentes.

Pero fue este último fin de semana cuando las imágenes cobraron mayor impacto. En una de sus historias de Instagram, la periodista mostró su mano derecha vendada, con los dedos expuestos y visiblemente afectados.
Sin embargo, lo más impactante fue lo que escribió en el posteo: señaló que sus manos son "lo más sano que tiene", dando a entender que hay partes de su cuerpo que se encuentran en peor estado.
"16 días de terapia intermedia. 5 intervenciones. Fiebre todos los días solo por la inflamación de la herida más grande de la pierna. Glóbulos blancos normales", detalló, compartiendo su evolución médica.

En diálogo con Teleshow, Oliván contó semanas atrás que debe someterse a varias intervenciones quirúrgicas. Tal como explicó, ya atravesó 5 procedimientos, algunos de ellos con técnicas de raspaje.
Cómo enfrenta la recuperación junto a su hijo Antonio
Con honestidad y crudeza, la periodista también se refirió al impacto emocional que atraviesa, especialmente en relación con su rol como madre. Su hijo Antonio, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA), también está sintiendo la complejidad de la situación.
"Antonio que cuando viene se quiere ir y nadie le enseña que a la mamá se la acompaña (qué mejor momento para crecer que con la vida misma) y yo acá sin poder siquiera pararme para hacerle los dibujos y enseñarle", expresó, reflejando no solo la angustia por su estado físico, sino también la impotencia de no poder acompañar a su hijo como quisiera.
A pesar de las dificultades, la periodista compartió un momento de ternura: resubió una historia publicada por Ariel Straccia, padre de su hijo, en la que se lo ve a Antonio junto a ella. "Toni curando a su mamá" decía el mensaje, acompañado de una postal que muestra al niño al lado de la camilla, sosteniéndole la mano a Oliván.

En el cierre de su primer mensaje, Oliván dejó una reflexión cargada de sensibilidad: "Difícil ser tan fuerte como para superar los obstáculos físicos y soledades emocionales". Su testimonio, crudo y real, conmovió a miles de personas que siguen de cerca su evolución.
Con valentía, la periodista elige contar su historia desde la sinceridad más absoluta, visibilizando no solo los riesgos de este tipo de accidentes, sino también la importancia de la empatía, el acompañamiento emocional y el valor de sanar día a día.
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