Sin ocultarlo y con una sonrisa, Mette-Marit de Noruega se mostró por primera vez en un acto oficial usando una bigotera de oxígeno.
Ocurrió este viernes 10 de abril, durante una recepción para los atletas paralímpicos de Milán-Cortina 2026. La escena fue clara: la princesa, en rol de anfitriona, con el dispositivo que la ayuda a respirar a la vista, acompañada por un asistente que llevaba la máquina portátil.
La imagen no pasó desapercibida. Marca un punto de inflexión en la forma en que la Casa Real muestra públicamente el estado de salud de la princesa.
Una decisión de visibilizar su estado de salud
Hasta ahora, las apariciones de Mette-Marit de Noruega habían evitado mostrar este tipo de asistencia médica.
Hace apenas un mes habían circulado imágenes privadas en las que se la veía con el equipo de oxígeno, lo que generó preocupación. Días después, en una actividad oficial junto a los reyes de Bélgica, había aparecido sin el dispositivo.
Esta vez fue distinto. En un evento formal, eligió mostrarse tal como está hoy: utilizando oxígeno para poder cumplir con su agenda.
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Qué enfermedad tiene Mette-Marit de Noruega
Detrás de esta imagen hay un cuadro de salud que viene evolucionando desde hace años.
La princesa fue diagnosticada en 2018 con fibrosis pulmonar, una enfermedad crónica que genera cicatrices en los pulmones y reduce progresivamente la capacidad de absorber oxígeno.
A fines de 2025, la Casa Real Noruega informó que su estado había empeorado. Los estudios médicos confirmaron una evolución negativa y se inició el proceso para evaluar un posible trasplante de pulmón.
Según el comunicado oficial, los especialistas del Rikshospitalet ya comenzaron los preparativos para que la intervención pueda realizarse cuando llegue el momento, aunque todavía no hay una fecha definida.
Un acto oficial atravesado por lo personal
La recepción también tuvo una fuerte carga simbólica. Mientras la princesa cumplía con su rol institucional, su familia se mostraba unida en un contexto complejo.
Sus hijos, la princesa Ingrid Alexandra —quien viajó desde Australia— y Sverre Magnus —desde Milán—, estuvieron presentes acompañándola.
El encuentro se dio además en medio de otras situaciones que atraviesan a la familia, aunque durante el evento el foco estuvo puesto en el compromiso de la princesa con los atletas paralímpicos y su decisión de seguir adelante con sus funciones.
Un gesto de fortaleza en medio de la incertidumbre
A pesar de la fragilidad de su estado de salud, Mette-Marit de Noruega se mostró cercana, sonriente y activa durante toda la recepción.
El uso de la bigotera, lejos de esconderse, se integró con naturalidad a la escena. Un gesto que refleja no solo la evolución de su enfermedad, sino también una forma distinta de atravesarla públicamente.
Por ahora, el trasplante de pulmón sigue siendo una posibilidad en evaluación, mientras la princesa continúa con su agenda en la medida de lo posible.

