Si querés una alternativa liviana, sin TACC y llena de sabor, esta pizza sin harina hecha con garbanzos es para vos. Se prepara con pocos ingredientes, es súper fácil y el resultado sorprende: una base firme y dorada que combina perfecto con toppings frescos. Ideal para una cena distinta o para innovar el finde.
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Ingredientes
Para la masa:
- 1 lata de garbanzos
- 1 huevo
- 1 cucharadita de sal
Para los toppings:
- Salsa de tomate (cantidad necesaria)
- 1 diente de ajo
- 1 cebolla morada chiquita
- Rúcula (cantidad necesaria)
- Jamón crudo (cantidad necesaria)
- 1 burrata
- Aceite de oliva (para rociar al final)

Preparación
Paso 1: Escurrí y enjuagá bien los garbanzos para retirar el líquido de la lata. Este paso es clave para que la masa quede firme.
Paso 2: Colocá los garbanzos en el vaso de la procesadora junto con el huevo y la cucharadita de sal. Procesá hasta lograr una pasta homogénea, sin grumos.
Paso 3: Forrá una placa con papel manteca y volcá la preparación. Con ayuda de una cuchara o espátula, dale forma de pizza, tratando de que quede pareja y no demasiado gruesa.
Paso 4: Llevá a horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 15 a 20 minutos, o hasta que la base esté firme y dorada.
Paso 5: Mientras la masa se hornea, prepará los toppings. Picá finamente el ajo y cortá la cebolla morada en pluma.
Paso 6: Una vez que la base esté lista, retirala del horno y distribuí por encima una capa de salsa de tomate.
Paso 7: Sumá el ajo picado y la cebolla morada. Llevá nuevamente al horno por 5 minutos para que los sabores se integren apenas.
Paso 8: Retirá del horno y agregá la rúcula fresca, el jamón crudo y la burrata levemente trozada. Terminá con un chorrito de aceite de oliva y, si querés, un toque extra de pimienta negra.

