Hoy se despide a una de las voces más emblemáticas de la defensa de los derechos humanos. Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora e histórica referente de la búsqueda de memoria, verdad y justicia, murió este domingo a los 95 años, luego de más de cuatro décadas de militancia incansable.
De acuerdo a Infobae, la mujer estaba internada en el Hospital Italiano desde hace varios días y la noticia de su muerte fue este domingo a la tarde. Desde la cuenta de Abuelas de Plaza de Mayo confirmaron la noticia: “Las palabras no alcanzan, se nos quedan cortas, se nos hace un nudo en la garganta. Tan inmensa que no hay manera de contarlo. Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”.
En el comunicado, resaltaron su compromiso y su militancia por la causa. "Con una generosidad inmensa abriste caminos, supiste construir puentes, sembrar compromiso y hacernos parte de una causa colectiva mucho más grande que uno mismo. Prometemos cuidar tu memoria y la de Alejandro, llevando tu legado a cada rincón. Y cada vez que alcemos la voz por los 30.000, también te haremos presente", finaliza el escrito.
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Quién era Taty Almeida
Nacida como Lidia Stella Mercedes Miy Uranga el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano, ejerció durante varios años como maestra y llevó una vida familiar tradicional junto a su esposo y sus tres hijos.
Todo cambió el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro Almeida, de apenas 20 años, fue secuestrado y desaparecido. Ese hecho marcó un antes y un después en su vida y la llevó a sumarse, en 1979, al movimiento de Madres de Plaza de Mayo para reclamar por el paradero de su hijo y de miles de jóvenes víctimas del terrorismo de Estado.
Tras la división de la organización en 1986, Taty Almeida pasó a integrar Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, espacio desde el cual continuó participando de marchas, actos, conferencias y actividades para mantener viva la memoria de los desaparecidos.
En abril de este año, la Universidad de Buenos Aires le otorgó el título de Doctora Honoris Causa, un reconocimiento a una vida dedicada a la construcción de memoria colectiva. Durante ese acto, a sus 95 años, volvió a emocionar con un mensaje que resumía su compromiso: "A pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie".

