Cómo usar retinol en invierno y qué cambios podés esperar en tu piel
 

Retinol en invierno: cómo usarlo correctamente y qué resultados esperar en la piel

Retinol en invierno: cómo usarlo correctamente y qué resultados esperar en la piel
Durante los meses más fríos, muchas personas incorporan este activo a su rutina de skincare. Dos farmacéuticas especialistas explican cómo actúa, por qué la constancia es clave y qué tener en cuenta para usarlo de manera responsable.
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El invierno es una de las estaciones más favorables para sumar retinol a la rutina de skincare. Dos farmacéuticas especialistas en dermocosmética, explican cómo funciona este activo, qué esperar de sus resultados y cómo acompañar el proceso de renovación de la piel.

Con la llegada del invierno y los cambios propios de la estación, la piel también atraviesa uno de los momentos más propicios para incorporar hábitos vinculados con su renovación. En ese contexto, las farmacéuticas especialistas en dermocosmética Marisol Gómez y Raquel Sánchez Aparicio impulsan una campaña de concientización sobre el uso responsable de los retinoides y la importancia de acompañar estos procesos de manera consciente.

La iniciativa coincide con el Solsticio de Invierno, una fecha que simboliza los ciclos de renovación en la naturaleza y que sirve como punto de partida para hablar sobre uno de los activos más estudiados y recomendados en dermocosmética: el retinol.

Qué hace realmente el retinol y por qué se lo recomienda tanto

Entre tanta información y promesas exageradas, a veces resulta difícil entender qué puede hacer realmente este ingrediente por la piel.

"El retinol es un derivado de la vitamina A que actúa directamente sobre uno de los procesos clave de la piel: la renovación celular. Ayuda a mejorar la textura, atenuar arrugas, unificar el tono y reducir la apariencia de los poros. En pocas palabras, fortalece la salud de la piel desde adentro", explica la farmacéutica Marisol Gómez.

Y agrega: "Sin embargo, como farmacéuticas, observamos un gran problema en relación a cómo se ha comunicado durante años, ya que el marketing tradicional lo presentó como un milagro antiedad sin explicar cómo usarlo. Y cuando algo se vende como mágico sin explicar su correcto uso, pueden aparecer consecuencias como rojeces o irritación por un mal uso. Por eso, sabiendo que durante el invierno es cuando más se incorpora este activo a las rutinas de skincare, nos pareció importante concientizar acerca de sus características y correcto uso".

La piel tiene sus tiempos: por qué los resultados no son inmediatos

El retinol no transforma la piel de un día para el otro. Su acción acompaña el proceso natural de renovación celular, que suele explicarse en ciclos de aproximadamente 28 días.

"Es importante destacar que la piel se renueva de forma constante, en un ciclo que suele explicarse como de aproximadamente 28 días. El retinol ayuda a que ese proceso sea más ordenado, favoreciendo una piel con mejor textura, más luminosa y de aspecto más uniforme. Por eso, los resultados no aparecen de inmediato y los cambios visibles suelen requerir varias renovaciones cutáneas. Con el uso constante y consciente, las mejoras se empiezan a notar progresivamente, especialmente después de 8 a 12 semanas", detalla Raquel Sánchez Aparicio.

La retinización: una etapa normal que no hay que temer

Al incorporar retinol, la piel necesita un período de adaptación. Este proceso se conoce como retinización.

"Cuando incorporás retinol a tu rutina de skincare, tu piel necesita tiempo para adaptarse. A eso se le llama retinización. Es un proceso completamente normal. Algunas pieles lo transitan con leves señales como tirantez, enrojecimiento o una ligera descamación. Otras, simplemente no lo notan", destacan las farmacéuticas.

Y agregan: "Este proceso no es una falla, es una etapa. Y el secreto está en acompañarla con cuidado: usar el producto de forma progresiva, hidratar bien, y bajar la frecuencia si se siente incomodidad. En otras palabras, no se trata de aguantar, se trata de escuchar lo que la piel necesita".

Cómo incorporar el retinol de forma progresiva

Las especialistas coinciden en una premisa habitual de la dermofarmacia: más cantidad no significa mejores resultados.

La recomendación es comenzar con una o dos noches por semana durante las primeras dos semanas, siempre sobre la piel limpia y seca. Si es necesario, puede sumarse una crema hidratante antes o después de la aplicación.

A partir de la tercera semana, y siempre que la piel lo tolere bien, se puede aumentar a tres noches semanales. Después del primer mes, es posible evaluar un uso noche por medio.

Si aparece ardor, rojez o incomodidad, las farmacéuticas recomiendan disminuir la frecuencia, reforzar la hidratación y darle tiempo a la piel para adaptarse.

Qué ingredientes acompañan al retinol y cuáles conviene evitar

"Cuando usás retinol, lo ideal es apoyarlo con ingredientes que refuercen la barrera cutánea y mantengan la hidratación. Podés usarlo junto a tu crema hidratante habitual, especialmente si contiene ceramidas, niacinamida o aceites vegetales suaves como el de argán. También podés acompañarlo con una bruma calmante o productos con glicerina", explica Sánchez Aparicio.

En cambio, recomienda evitar durante la misma rutina los ácidos exfoliantes fuertes como el glicólico o el salicílico, los exfoliantes físicos, la vitamina C pura, el peróxido de benzoilo y otros retinoides, especialmente durante las primeras semanas.

Además, recuerda que "el protector solar no es opcional. Si usás retinol, el FPS50 cada mañana es parte esencial del cuidado".

Las especialistas señalan que, con un uso regular, las mejoras pueden comenzar a observarse entre la cuarta y la octava semana. Entre los cambios que suelen percibirse mencionan:

  • Menos textura.
  • Poros más difuminados.
  • Piel más uniforme.
  • Líneas finas menos visibles.
  • Más firmeza y luminosidad.

Pero también advierten que los tiempos son diferentes para cada persona.

"Una gran cantidad de personas abandonan el retinol porque sienten que 'no les hizo nada'. Pero la salud de la piel no se mide en días. La piel tiene su propio ritmo, y no todas responden igual. Por eso, si después de un mes no ves grandes cambios, mantené la frecuencia y seguí observando. No caigas en la tentación de aplicar más o de buscar otro producto. La constancia siempre gana. Además, evitá compararte. Cada piel es única. Lo importante es cómo te sentís con lo que estás haciendo por la tuya", afirma Gómez.

Y concluye: "El retinol no tiene que dar miedo pero sí debe ser incorporado con respaldo, claridad y con una fórmula bien pensada, para que sea el punto de partida hacia una piel más saludable y cuidada".

 
   

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