Benito Fernández estrenó nuevo departamento en Recoleta, 100 % a medida de su nuevo rol de empresario y hombre de familia multitasking que va por su cuarta década dedicada a la moda pero que hoy quiere dedicarse al máximo al disfrute de sus nietos.
Vida nueva, casa nueva. El hogar modelo 2026 del diseñador de moda es un depto “muy Benito”, cerca de su tienda/taller y armado y diseñado pensando en Fermín y Rufino que por primera vez tienen un cuarto propio –su espacio para jugar y quedarse a dormir- en su casa.
“Hoy ellos son lo más importante para mi”, afirma Benito Fernández sobre los hijos de Marina, su hija mayor.
Un nuevo hogar: un clásico Benito Fernández

Benito impone su estilo, sus colores, sus formas y el arte. No importa dónde sea y en qué momento de su vida ocurra.
Junto a su perrito Toto –un encantador Cavalier King Charles Spaniel- recorre su depto ¡como si fuera su primer departamento! “Me encanta”, asegura recién llegado de una casa en la que vivió durante mucho tiempo y que ya había cumplido su ciclo.
Ahora, en su departamento recibe a sus hijos y nietos como invitados preferenciales, y también amigos, con quienes organiza encuentros en el living y en el balcón.
Un tour por el nuevo departamento de Benito Fernández

En el living. Llama la atención un mueble antiguo de imprenta. Bellísimo. Arriba, un original de Marta Minujín pintado con un marcador dorado, de 1996, y una litografía que la genial artista visual pop argentina le regaló e “intercambió” por un par de vestidos.
El ambiente fue concebido desde cero por el creativo que eligió un cuadro de Yas Cohen (@yascohen.arte) como obra de arte de cabecera.

Los sillones son de la cápsula que él mismo realizó con Fradusco, con telas exclusivas francesas y en un mix de diseño y color clave en la colaboración entre el diseñador y la casa de muebles.
“A la lámpara la heredé de mi mamá y la mesa de luz es de Eugenio Aguirre”, completa la descripción de su spot de relax y encuentro Benito Fernández.
Más abajo, hay un pequeño cuadro de Leopoldo Presas... en el piso, un ítem deco muy Benito que se repite en la barra, en una foto junto con su entrañable perro José Antonio.
“No todo se tiene que colgar, y no todo tiene que estar en el lugar que tiene que estar”, dice BF sobre la decoración. Pero, tampoco importa cuándo ni dónde leas esto hablando con Benito Fernández.
La sala de estar. El otro spot del living es el área de estar, en una escena en la que se destaca un gran sofá también de Fradusco que llegó del otro departamento pero que se adaptó al nuevo hogar.

“El cambio de casa significó espacios muy diferentes”, indica Benito que en su nuevo departamento llevó adelante un ajustado juego de equilibrio y combinación entre lo que trajo y lo que llegó nuevo.
Las mesas bajas de la sala de estar son el modelo Edén de Federico Churba, de líneas ágiles y ligeras; con tapa de madera, patas de hierro plegadas y pintadas.


Y en la pared, todo el color del arte contemporáneo de Carolina Aranda (@cranda.art) y Gonzalo Figueroa (@ figueroa_gonzalo_arte).
La cocina. Por primera vez, Benito tiene una cocina con barra, y está feliz. "Ahora puedo interactuar con la gente cuando estoy en la cocina. Antes, tuve que superar el tabú de que la cocina integrada dejaba olor”.


Las butacas –de estreno- son de Portantino (@portantinoasientos) hechas en pana en tono camel. Y junto a ellas Benito colocó una silla pintada de rosa que perteneció a un juego de jardín y que esta vez entró en la casa.
“Me gusta mezclar. Me parece que hoy la decoración se mueve mucho más, y no hay una regla”.
En la estantería suspendida sobre la barra lucen souvenirs de viajes por Latinoamérica, y objetos decorativos y funcionales, venidos desde México a Anthropologie de Nueva York, más un juego de té chino de su abuela. Todo muy ecléctico.

El altar. En el living y junto a la ventana, Benito instaló una mesa tipo recibidor de Eugenio Aguirre, con sus piezas decorativas más preciadas: un cofre oriental, una Virgen de Guadalupe, regalo de Mariana Arias, un objeto kitsch y fetiche personal del Mercado de Pulgas, más una imagen de la Virgen hecha por artesanos jujeños.
Otro ícono de la nueva casa de Benito Fernández hecha para vivir y convivir durante largas jornadas –noches incluidas- con sus nietos, es el caballito vintage de madera que adquirió en una subasta a beneficio.

Al objeto de deco y juego lo acompañan unos cuadros con animales autóctonos del Chaco que se trajo de la primera edición de Puro Diseño Raíces Chaco 2025.
En el balcón. Benito Fernández ama las flores y plantas con las que también puede convivir en su “vida depto”, y para su vida al aire libre y –otra vez- sobre todo para compartir con sus nietos y con Toto, su espacio íntimo exterior es muy importante.
Allí, sus coloridos sillones de exterior ¡son todo! “Tienen 15/20 años y están intactos. Están hechos con alambre por una empresa de Misiones que los tenía en un solo color... ¡Pero me lo hicieron en todos esos colores!”.
El dormitorio. En el cuarto de su departamento en Recoleta Benito Fernández se quiso dar otro gusto: dormir como si lo estuviera haciendo en un gran hotel.
¿Cómo lo hizo? “Todo lo que es acolchado y sábanas son de Mariage Home que es uno de los pocos lugares que conseguís las sábanas de 800 hilos”, detalla, e invita con entusiasmo a “invertir en la cama”.

Las mesitas de luz antiguas son heredadas de su abuela, y arriba de la cama se impone por su dimensión y colores una obra de Rodrigo Suárez (@rodrigo__suarez).
La luz natural colma la escena del cuarto, pero también llama la atención la lámpara colgante -de Agüero, igual que la iluminación del resto del depto- que en su casa anterior estaba en la cocina.

“Me gusta ir modificando las cosas -afirma- No todo siempre tiene que estar en el mismo lugar. Eso es lo lindo de poder ir transformando/te y adaptando/te a las necesidades que vas teniendo en cada casa”.
Palabra sobre la deco y la vida de Benito Fernández.
Fotos: Diego García.













