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Día del Padre: sin más licencias por paternidad no hay igualdad

Las licencias para los papás siguen siendo insuficientes y reproducen desigualdades de género. ¿Qué sucede con el derecho a cuidar? El análisis y una reflexión de Kathrin Ecke y Marisol Andrés, investigadoras de Grow, género y trabajo.
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Las licencias para los papás siguen siendo insuficientes y reproducen desigualdades de género. Foto: pixabay.

Según la Ley de Contrato de trabajo (1976) los varones y personas no gestantes que trabajan en el sector privado tienen 2 días de licencia remunerada por nacimiento de hijo/a.

No obstante, los Convenios Colectivos de Trabajo de cada sector, pueden ampliarla. A las mujeres y personas gestantes, en cambio, se les otorga 90 días de licencia.

En el caso del sector público los plazos difieren según la jurisdicción. La disparidad es significativa: mientras que en Santiago del Estero los varones y personas no gestantes no tienen licencia, en la Ciudad de Buenos Aires se les concede hasta 45 días. Por último, los/as trabajadores/as informales no cuentan con licencias.

Licencia por paternidad con perspectiva de género

La desigualdad de género en la extensión de las licencias reproduce el rol del varón como proveedor y de la mujer como cuidadora.

Sin embargo, el Código Civil y Comercial de la Nación establece que la responsabilidad parental corresponde a ambos progenitores y especifica que ésta refiere al cuidado personal de hijos/as.

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Los varones y personas no gestantes que trabajan en el sector privado tienen 2 días de licencia remunerada por nacimiento de hijo/a. Foto: pixabay.

Por su parte, la Convención de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes establece en el artículo 18 el derecho humano a ser cuidados y a mantener vínculo afectivo con sus madre/s y/o padre/s, que se materializa en el cumplimiento de las responsabilidades de crianza y desarrollo, considerando siempre el interés superior de niños y niñas.

Además, el mayor tiempo previsto en las licencias para las personas gestantes funciona como una discriminación de género en el acceso al trabajo.

Generalmente, ellas tienen menos posibilidades de acceder a un puesto, porque se presume que son o serán madres.

Otro factor que impacta en su vida laboral es la carga de cuidado. Antes de la pandemia las mujeres dedicaban 6 horas diarias a este tipo de tareas y los varones solo 3.

Desde que empezó el aislamiento, ellas destinan en promedio de 10 horas diarias al cuidado, y los varones solo 7 horas (según encuesta en curso de Grow). Por esta razón, tienen menos tiempo disponible para el trabajo remunerado.

Licencias más justas y corresponsabilidad

Lo que es necesario promover es el concepto de corresponsabilidad para dar cuenta del potencial que tienen las distintas instituciones para lograr una sociedad más igualitaria.

En este sentido, es importante entender que la distribución equitativa de licencias beneficia no solo a las familias sino también a la sociedad en su conjunto, porque permite la conciliación entre la vida laboral y familiar, le otorga las mismas oportunidades de cuidado a niños y niñas y garantiza el derecho a cuidar de los varones y personas no gestantes.

Las autoras

Kathrin Ecke y Marisol Andrés son investigadoras de Grow, género y trabajo.

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