Operación bikini: el peligro de las dietas de verano – Revista Para Ti
 

Operación bikini: el peligro de las dietas de verano

Puede que con la llegada de la temporada de verano, usar el traje de baño genere ciertas inseguridades y, si bien actualmente hay un fuerte cambio de mentalidad orientado a la aceptación y el disfrute del cuerpo real, puede no ser así en todos los casos. Consultamos con una especialista en Nutrición sobre el tema.
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"Las dietas restrictivas son la puerta para desarrollar un trastorno alimentario para quienes son vulnerables. La realidad es que no son sostenibles en el tiempo, no hay placer, no se toma en cuenta la vida social ni las emociones y generan una desregulación de lo que es el circuito de hambre y saciedad, desencadenando el descontrol alimentario. Es importante entender que de todo eso hay evidencia que lo comprueba", explica la Licenciada en Nutrición Agustina Murcho, especialista en trastornos alimentarios (M.N. 7888 / M.P. 3196).

"No es bueno realizar dietas -salvo que sea alguna dieta específica por una patología- ya que no es sano restringir alimentos. Restringir calorías, nutrientes y placer provoca que se desregulen los neurotransmisores que afectan las emociones, el placer y el estado de ánimo y el sueño. Además, hacer una dieta restrictiva puede generar atracones y un efecto rebote, provocando más desorden alimentario", continúa la especialista.

- ¿Se ve desde las pacientes una exigencia de este estilo: “quiero la dieta tal”?

A mí no me sucede. Al conocer mi trabajo por redes sociales, mis pacientes no me piden dietas. Además, trabajo en trastornos alimentarios. Los pacientes vienen a pedir ayuda porque están cansados de que la comida sea un problema, por lo tanto, lo que no quieren es una dieta.

- Las pacientes: ¿Son de mencionar como ejemplo cosas que ven en los medios o las redes como ejemplos de efectividad? (por ejemplo esos polvos que venden las famosas)

Para nada. Al contrario, me lo mencionan riéndose y haciendo chistes porque ven lo que yo siempre explico y se dan cuenta que no es más que algo milagroso y una estafa. De hecho, son pacientes que han probado de todo y nada les funcionó, porque el problema no es la comida sino las emociones y la relación con ella.

- ¿Qué tips se les puede dar, profesionalmente, para que se den cuenta de cuál es el camino que sirve y el que es realmente saludable?

Siempre hay que pensar que lo que uno quiera hacer pueda ser sostenible para toda la vida. Hay muchos mensajes y presión social de tener cierto tipo de cuerpo y hay personas que quieren llegar a eso, ahí entran las dietas restrictivas que afectan nuestra relación con el entorno y con la comida. La realidad es que el cuerpo hegemónico no existe, hay manipulación de imágenes, retoques, pero en general se muestra eso porque es lo que vende. Hay que empezar a querer y aceptar nuestro cuerpo.

Un punto fundamental es no pasar hambre real, que el cuerpo no necesite permanentemente nutrientes. A veces uno piensa que no comer durante x cantidad de horas le hará “mejor” y lo que ocurre es que, al restringir alimento el cuerpo luego los va a pedir, desencadenando en atracón o en picoteo.

- ¿Qué decirles si están en un estado de desesperación: “Nos vemos mal, nos sentimos mal y no estamos haciendo las cosas bien”…¿Por dónde se empieza?

Lo principal es una dieta balanceada con los nutrientes necesarios que se encuentran en los distintos alimentos. Y, sobre todo, disfrutar de las cosas que nos gustan, por ejemplo, no dejar de comer pizza con los amigos. Por otro lado, es fundamental saber por qué comes, muchas veces comemos por emociones, cuando hay una angustia muy grande con el tema del cuerpo, hay que ir a un psicólogo. La comida está todos los días, es necesaria, y uno tiene que tener buena relación con ella.

*Agradecemos el asesoramiento de la Licenciada Agustina Murcho (@nutricion.ag)

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