En una agenda cargada, entre reuniones con CEOs y equipos directivos, aparece una propuesta distinta. Un espacio nuevo, todavía en construcción, que busca reunir a mujeres que toman decisiones todos los días.
Ahí es donde entra en escena María Josefina Maluf, consultora estratégica, profesora en programas ejecutivos y hoy impulsora del primer capítulo argentino de Women Presidents Organization (WPO). La iniciativa, con más de 25 años a nivel global, desembarca en el país con una propuesta concreta: generar redes de empresarias con foco en crecimiento, impacto y decisiones reales.
“Hasta este momento de mi vida, la mayoría de mis clientes fueron muy corporativos, muy ligados a la vida corporativa”, cuenta. Su recorrido empezó en roles operativos, pasó por consultoras y grandes compañías, y terminó en un camino propio. “En un momento decidí independizarme y hacer consultoría por mi cuenta. Era un desafío que me daba vértigo, pero al mismo tiempo sentía que estaba lista”.
El punto de partida: por qué traer WPO a Argentina
La propuesta no apareció de inmediato. De hecho, hubo dudas.
“Al principio fui escéptica. Desde consultoras grandes ya me habían invitado a participar en distintos espacios y pensaba si realmente iba a hacer una diferencia”, explica. Con el tiempo, algo cambió: el tipo de clientes y las conversaciones.
“Empezaron a llegar no solo grandes empresas, sino también compañías más chicas. Y ahí apareció otra necesidad”.
Esa diferencia fue clave. “Históricamente hubo foco en ejecutivas de grandes compañías, pero menos en mujeres dueñas o accionistas, que enfrentan desafíos distintos”.
Un espacio distinto para empresarias
La propuesta del capítulo local de WPO tiene reglas claras desde el inicio. No es un evento masivo ni una red abierta.
“La idea es armar grupos chicos, de entre 10 y 16 personas, donde prime la calidad sobre la cantidad”, explica. La dinámica también es específica: encuentros mensuales, grupos cerrados y sin participantes de la misma industria.
“Que haya confianza, que no compitan entre sí y que no pertenezcan a la misma industria, para poder abrirse realmente”.
El objetivo no es solo networking. Es resolver. “La idea es que cada encuentro sirva para resolver algo concreto. Que traigan temas que no las dejan dormir y que, a partir de la inteligencia colectiva o de herramientas de liderazgo, puedan avanzar”.

Sin agenda fija: los temas los traen ellas
Uno de los puntos centrales del proyecto es cómo se construye el contenido.
“No hay una agenda impuesta: la construyen ellas, en función de sus desafíos”, señala. Su rol aparece como acompañamiento: “Mi rol es aportar contexto y herramientas cuando hace falta”.
La lógica es clara: cada grupo mantiene a sus integrantes en el tiempo. “Los grupos son cerrados. Cuando se completa uno, se abre otro. La dinámica se sostiene con las mismas integrantes para construir continuidad y confianza”.
El lanzamiento del primer capítulo será el 12 de mayo. “Va a haber testimonios de mujeres que ya participan en otros países, además de referentes internacionales de la organización”.
El contexto: estructuras que cambian y decisiones más exigentes
En paralelo, el mundo del trabajo se transforma. Y eso también atraviesa el proyecto.
“Con la llegada de la inteligencia artificial, las estructuras se están achicando. Antes eran más jerárquicas, con muchas capas intermedias. Hoy esas capas empiezan a desaparecer”.
Ese cambio impacta en todos los niveles. “Quienes están arriba tienen que involucrarse más en lo operativo, y quienes están más abajo necesitan incorporar nuevas herramientas”.
En ese escenario aparece una pregunta central: “El gran desafío es la diferenciación. El que no empezó a pensarlo, ya está tarde”.
Liderazgo femenino hoy: entre el avance y lo pendiente
La conversación inevitable es sobre liderazgo.
“Creo que todavía estamos en una etapa donde muchas mujeres replican modelos masculinos”, plantea. Aunque reconoce avances, también marca tensiones: “Sigue siendo un mundo liderado mayormente por hombres y, en muchos espacios, las mujeres ocupan lugares de cupo”.
Al mismo tiempo, identifica un cambio en movimiento. “Hay más mujeres animándose a hacer cosas distintas”.
También distingue realidades. “Veo diferencias entre mujeres en empresas familiares —donde a veces es más difícil tener voz— y aquellas que construyen proyectos desde cero”.
En ese recorrido aparece un momento clave: “Hay un punto de inflexión cuando una empresa deja de ser emprendedora y se vuelve compañía consolidada. Ahí las decisiones y el liderazgo toman otra dimensión”.
Más allá del género: nuevas formas de liderar
La discusión, para Maluf, empieza a correrse.
“Me parece importante salir de la discusión estricta de género y pensar en términos de energía”, explica. “Hay liderazgos más asertivos y otros más empáticos, y eso no depende necesariamente de ser hombre o mujer”.
El contexto, sin embargo, sigue planteando desafíos concretos. “Hay temas que siguen vigentes, como el impacto de la maternidad en las carreras profesionales o la necesidad de políticas más coherentes dentro de las organizaciones”.
Y hay algo que se repite: “El gran desafío hoy es alinear lo que se dice con lo que se hace”.
Un proyecto que empieza
El capítulo argentino de WPO arranca con una idea clara: generar un espacio donde las decisiones no queden en teoría.
“Las conversaciones siguen siendo básicas en muchos casos, pero también hay avances. Y ahí es donde aparece la oportunidad de construir algo distinto”.

