Por qué Claudia Villafañe se hizo cargo del velorio de Diego Maradona – Para Ti
 

Por qué Claudia Villafañe se hizo cargo del velorio de Diego Maradona

Claudia, la mujer que lo conoció a los 17 años cuando aún no era el mejor jugador del mundo -la que más lo amo y toleró hasta lo inimaginable- es, desde ayer, la responsable de tomar las decisiones más importantes relacionadas con la muerte de Diego.
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Cuenta la leyenda que Claudia y Diego se comprometieron, a solas, en el modesto auto que, en ese momento, tenía el jugador y que, luego de colocar el anillo en el dedo anular izquierdo de su novia, se excusó por tener sólo una botella de sidra para brindar. Dicen que Claudia, muy emocionada, le dijo: “Lo único que necesito en la vida es estar con vos”. Y así fue como, en esta humilde pero conmovedora ceremonia, la pareja decidió casarse.

Claudia cumplió 19 años y Diego ya era su novio oficial. Se habían conocido, dos años antes, en un baile y jamás volvieron a separarse.

Un amor que nación con música de Roberto Carlos

Se conocieron el 28 de junio de 1977 en un baile del Social y Deportivo Parque, y el flechazo fue mutuo. Diego contó la anécdota, con muchos detalles, en varias ocasiones: “Los dos nos veniamos mirando hace rato asi que a penas cabecée, aceptó. Justo, justo en el momento en que empezamos a bailar meten el tema Yo te propongo, de Roberto Carlos. ¡Espectacular! Me ahorró todas las palabras que, justamente, no me sobraban. A partir de ese momento somos El Diego y la Claudia”.

Amor joven.

Sin embargo, durante los primeros años de noviazgo Diego se negaba a llevar a Claudia a su casa porque doña Tota era muy celosa. Maradona ya era el jugador que deslumbraba en Argentinos Juniors, luego llegó Boca Juniors en el 81 y, finalmente, el Barcelona lo contrata en 1982 -pase de 10 millones de dólares que, en ese momento, era una fortuna- y Claudia, ya oficialmente su mujer, se muda a España con él.

Una historia de amor que empezó a los 17 en Villa Fiorito.

Los problemas comenzaron en España

En España comenzaron los primeros problemas de la pareja porque fue, justamente alli, donde Diego probó, por primera vez, la cocaína. El mismo lo contó en varias oportunidades: “Probé la droga por primera vez en Europa en el 82. Tenía 22 años. Y fue como para creerme vivo. Probé droga en el fútbol porque allí como en todos lados hay droga. Siempre existió. No soy el único. Muchos lo hacían”.

Claudia asoció ese día siempre con el festejo por la venta del Barcelona al Napoli: “Mi casa se llenó de gente terminamos todos en la pileta era verano… Eran las tres las cuatro las cinco y seguían todos despiertos. Yo era chica. No me di cuenta por él sino por el entorno que había. Para mí todo empezó esa noche”.

Diego Junior nació unos meses antes que Dalma y Claudia se enteró de la noticia por la televisión italiana.

El nacimiento de Diego Junior: un golpe durísimo para Claudia

Ya instalados en Nápoles, y embarazada de Dalma, Claudia se enteró por televisión que Diego se había convertido en padre de Diego Junior -fruto de su relación con Cristiana Sinagra- y sintió que su mundo se derrumbaba.

El casamiento de Claudia y Diego a todo lujo en el Luna Park.

Diego negó que ese bebé fuera su hijo y le aseguró que el padre del niño era, en realidad, su hermano Lalo. Durante más de 30 años sostuvo esa teoría -se negó a hacerse la prueba de ADN- y Claudia, al principio, le creyó.

Dos años después del nacimiento de Dalma llegaría Giannina y el 7 de noviembre de 1989 uno de los momentos más esperados por los fans de la pareja: el casamiento.

La ceremonia se llevó a cabo en el Santísimo Sacramento y Diego entró del brazo de doña Tota y luego llegó Claudia, acompañada por su padre, con un vestido -bordado en perlas, mostacillas y canutillos, confeccionado con 30 metros de organza comprada en Ginebra y encaje de chantilly de Lyon y una cola de cuatro metros- diseño de Elsa Serrano.

La fiesta se llevó a cabo en el Luna Park y costó 2 millones de dólares: por algo, durante  mucho tiempo, se la llamó “La boda del siglo”.

La calma duró muy poco

Y, si bien durante algunos años todo parecía indicar que la pareja vivía en paz y armonía, en 1996 estalló un nuevo escándalo: nacía Jana, la cuarta hija de Maradona, fruto de su relación con una mesera llamada Valeria Sabalain. Obviamente Diego volvió a negar su paternidad y fue la Justicia la encargada de darle el apellido a la niña, a quien él aceptó recién 18 años después.

Claudia ya comenzaba a hartarse de sus infidelidades y sólo toleraba seguir con Diego porque sus hijas eran muy chicas y creía que la separación las iba a traumar pero una noche de julio de 1998 Diego no volvió a dormir a su casa y ese día ella dijo basta. Según contó Villafañe, en el pedido de divorcio que presentó formalmente en el 2003, Diego había hecho abandono de hogar, en julio del ´98, y ni siquiera se había tomado la molestia de llevarse su ropa.

Por aquel entonces, Diego estaba muy entretenido en Cuba -adonde había ido a realizar un tratamiento de recuperación por sus adicciones- y alli comenzó una relación con una jóven llamada  Adonay Frutos.

En el 2017 Diego demandó a Claudia pero, a pesar de eso, hace poco se sacaron esta foto junto a sus hijas y nieto y es uno de los mejores recuerdos que ahora le quedará a la familia.

Y un día llegó la demanda de Diego a Claudia

En el 2017 Diego Maradona decidió demandar a su ex esposa. “Claudia Villafañe es una ladrona”, le dijo a los medios. Comenzó una seguidilla de demandas judiciales contra ella por irregularidades en la división de bienes gananciales, por la compra de departamentos en Miami cuando todavía estaban casados, por defraudación a la AFIP, por la tenencia de los banderines y las camisetas que quedaron en el hogar que él abandonó…

En realidad, dicen que a Diego lo que le molestó es que Claudia oficializara -su relación de más de 10 años- con el actor y productor Jorge Taina.  Claudia no dudó en presentarse frente al juez y declaró: “Mi historia es una historia de aguantar lo inaguantable, de tolerar lo intolerable y de justificar lo que no tiene justificación y todo en nombre del amor y la devoción por quién fuera el hombre de mi vida y el padre de mis hijas”.

¿Es, tal vez, esta la declaración de amor más sincera del mundo? ¿Cómo no va a ser ella, esta mujer inmensa, quién defina cómo, cuando y dónde deben velar al jugador más grande de la historia del fútbol?

Vínculo copiado al portapapeles.

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