Día Mundial del Alzheimer: la importancia de una alimentación saludable para su prevención – Revista Para Ti
 

Día Mundial del Alzheimer: la importancia de una alimentación saludable para su prevención

Hoy, 21 de septiembre, es la jornada internacional de concientización sobre esta enfermedad: cada vez son más las investigaciones que arrojan resultados reveladores en torno a cómo las decisiones alimentarias impactan en nuestra salud.
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La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, concentrando entre un 60% y un 70% de los casos de personas con demencia. Es una enfermedad progresiva, que se caracteriza por la pérdida de la conexión entre las neuronas del cerebro, provocando que se degeneren y mueran, con lo cual queda afectada la memoria más otras funciones mentales esenciales. 

De acuerdo a datos publicados por la Organización Mundial de la Salud, cada año se registran 10 millones de casos de personas con demencia, que es un síndrome que deteriora la función cognitiva y, según proyecciones, se estima que para 2030 82 millones de personas lo pueden padecer.

Por el momento, la comunidad científica aún no logró definir su causa ni tampoco su cura, se estima que la combinación de factores genéticos, medioambientales y de estilo de vida influye en su aparición. 

“Son varios los factores que contribuyen al riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, en algunos estudios se ha observado que ciertos factores dietéticos se han asociado con incremento en el riesgo de esta afección. Es importante minimizar el consumo de grasas trans y también de grasas saturadas, que se encuentran principalmente en los productos de origen animal (lácteos y carnes), ya que un meta análisis, por ejemplo, reveló que una alta ingesta eleva un 39 por ciento el riesgo de Alzheimer”, explica Sinai Morelos, licenciada en Nutrición, Maestra en Ciencias en Nutrición Poblacional y parte de la ONG Million Dollar Vegan, organización internacional sin fines de lucro que busca presentar los beneficios de una alimentación a base de plantas para la salud, el medioambiente, la sustentabilidad y los animales.

Es innegable que los hábitos alimenticios son determinantes para prevenir algunas enfermedades, pero ¿qué alimentos nos ayudan a mantener la salud de nuestro sistema neurológico?


Según la licenciada Morelos, “incrementar el consumo de alimentos enteros como vegetales, legumbres, frutas y cereales aportará nutrientes importantes para el cerebro como vitaminas del complejo B como folato (presente en vegetales de hoja verde, brócoli, kale, col, espinaca y frutas cítricas) y B6 (algunas fuentes son legumbres, cereales integrales y nueces), los cuales actúan como cofactor en la metilación de homocisteína, esto es de importancia debido a que los niveles elevados de homocisteína están asociados con un mayor riesgo de deterioro cognitivo”. 

Además, la especialista recomienda incorporar a la dieta “aquellos alimentos ricos en vitamina E (semillas de chía y girasol y quinoa), incluir una fuente confiable de vitamina B12, mantener una rutina de sueño de calidad e incluir ejercicio aeróbico, ya que está demostrado que quienes realizan actividad física con regularidad tienen menos posibilidades de contraer Alzheimer o desarrollar otro tipo de demencia después de los 65 años”.

Investigadores y profesionales de la salud coinciden en que “lo que es bueno para nuestros corazones también es bueno para nuestras cabezas”, por lo tanto, elegir una alimentación sustentable, basada en plantas, es hoy la mejor herramienta para mantenerse saludable de acuerdo a esta especialista.

10 preguntas (y sus respuestas) sobre Alzheimer

¿Cuándo fue descubierta? Fue descripta por primera vez en 1907 por el Dr. Alois Alzheimer. Se consideró una curiosidad para la época dado que se trató de un caso de una mujer de 67 años cuando el promedio de vida de entonces rondaba los 45 años.

¿Cuáles son sus consecuencias? La enfermedad de Alzheimer es la principal causa de demencia, es decir, del deterioro de las funciones superiores o capacidades cognitivas. Compromete no solo a la memoria, sino también a todos los aspectos de la vida. En los casos avanzados, los pacientes se encuentran con una especie de “mirada perdida” y son incapaces de reconocer a sus familiares más cercanos.

¿Quienes padecen Alzheimer? Aproximadamente, uno de cada 10 personas mayores de 65 años. En la Argentina, habría unos 400 mil pacientes.

¿Cómo se diagnostica? En un primer momento, el deterioro cognitivo se advierte por lo que refiere el paciente o su familia y luego se objetiva y mide con exactitud con evaluaciones neurocognitivas. Las alteraciones de la memoria no siempre significan demencia. Los tests neurocognitivos son la mejor manera de saber si se está frente al frecuente olvido benigno o si al olvido patológico del Alzheimer.

Foto: 123 RF

¿Cómo se produce? La causa del Alzheimer es el depósito, entre las neuronas, de formas tóxicas de una proteína denominada betaamiloide, que termina rompiendo su esqueleto interno. Cuando una neurona sufre este proceso contagia a su vecina y comienza una reacción en cadena. El proceso comienza silenciosamente 20 años antes de manifestarse, como deterioro cognitivo leve, luego moderado y, finalmente, severo.

¿Es hereditario? En mayor o menor medida, la genética juega siempre. Hoy, existen paneles genéticos para estudiarse.

¿Quién puede estar afectado? La patología no distingue clases socioeconómicas, raza o grupo étnico, afecta a hombres y mujeres –predominando discretamente en estas últimas-, y es más frecuente en personas mayores de 65 años. Un claro antecedente de Alzheimer en la familia incrementa el riesgo de padecerla, y un bajo nivel de educación o escasa actividad intelectual productiva durante la vida es otro factor de riesgo para la demencia.

¿Existen otros tipos? Hay cuadros de gran penetración genética conocidos como Alzheimer familiar y otros conocidos como Alzheimer esporádico, en donde la genética juega mucho menos, dando lugar a los factores ambientales. Son la mayoría. Por eso, cuidar la circulación cerebral respetando los factores de riesgo vascular, tener actividad física, intelectual, social, emocional y manual, nutrición adecuada y sueño de calidad previenen cerca del 50% de los cuadros cuando se hace en etapas tempranas de la vida.

¿Cómo se trata? En cuanto a los tratamientos, actualmente se dispone de fármacos (donepecilo, galantamina y rivastigmine) que estimulan y aumentan la disponibilidad de acetilcolina en las sinapsis de los circuitos de la memoria y otros (memantine) que regulan el glutamato.

El ácido graso Omega 3, particularmente el DHA (ácido docosahexaenoico), facilita la síntesis de membranas neuronales, útil para nuevas prolongaciones y sinapsis neuronales.

También se está trabajando en una medicina personalizada para cada individuo, que serían los futuros tratamientos de precisión. Estos, ajustados e individuales, se obtendrían analizando los biomarcadores (plasma e imágenes) y características del cuadro de cada paciente.

Asesoraron: Dr. Alejandro Andersson, médico neurólogo, director del Instituto de Neurología Buenos Aires // Sinai Morelos, licenciada en Nutrición, Maestra en Ciencias en Nutrición Poblacional y parte de la ONG Million Dollar Vegan.

Más información en parati.com.ar

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