Vive en la Gran Manzana con escalas en Miami y sin embargo todavía habla con la misma tonada de su Junín natal. Así es Gustavo Cadile, el diseñador argentino que no se permite no tener los pies sobre la tierra y que hace apenas unas semanas recibió el reconocimiento de Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

- ¿Quién es Gustavo Cadile?
- Es un chico de Junín que los 17 años vino a Buenos Aires con un sueño y toda su vida siguió ese sueño.
- ¿Porqué tu marca lleva tu nombre?
- Cuando largué la marca en el 2006 la tienda Neiman Marcus, que fue como mi madrina, vio mi colección y quiso que le diseñe alta costura para su departamento de alta costura y como les gustaba dijeron: tiene que tener tu nombre.

- ¿Qué te pasó cuando viste tu nombre por primera vez en la tienda, en la vidriera, en las etiquetas?
- Fue una emoción muy grande. Siempre digo que la moda tiene la cosa buena, el desafío y las incertidumbres. Hay que estar enfocado en hacer las cosas bien: vestir a la mujer.
- La marca tiene tu nombre que también es tu DNI. ¿Hay ego en esa elección?
- No, para nada. El ego para mí no existe y en esta carrera no podes tener ego.
- ¿No sabes de qué se trata?
- Te voy a contar algo. Yo tenía el showroom en la Quinta Avenida y me compraban las grandes tiendas y, como sabía que no me iban a bajar mi presupuesto por presentarles las propuestas de otros colegas diseñadores, un día se los presenté e hice un showroom en mi propio showroom con la ropa de ellos para que los conocieran.

- Fuiste distinguido Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Sentís que tocas el cielo con las manos?
- ¡Si! Para mí Argentina es lo más importante que hay porque es donde nací, Buenos Aires es donde me crie y donde aprendí lo que es la moda y de repente me llaman para este reconocimiento tan importante.
- Hasta este reconocimiento, ¿creías que en la frase que nadie es profeta en su tierra?
- Un poco sí. Tampoco lo había pensado tanto. Me hizo bien volver a las raíces y ver cómo me recibieron todos. Fue un evento muy emocionante, me encantó estar rodeado de amigos y de colegas.

- Siento que no trabajas para el que dirán, para el afuera…
¡Para nada! Está muy bien vender vestidos porque es dinero y es progreso, uno puede avanzar. Cuando en 2012 vestí a Susana Giménez para el Martín Fierro me dijeron que me parara con ella en la alfombra roja. ¿Cómo voy a hacer eso si la actriz es ella? Es un premio para ella, ¡qué tengo que ver yo! Yo trabajo para las clientas.
- Esto de figurar ¿tiene que ver con las nuevas generaciones que trabajan para la foto, para la imagen y se anteponen a su marca y a sus diseños?
- Creo que sí, ven la moda de una manera diferente. Para mí lo más importante es tener experiencia, ir a otros diseñadores, ver qué hacen y, sobre todo, ver los errores de otros para mejorar tu marca.

- Que se sepa tu nombre ¿te es muy difícil seguir manteniéndote atrás de tu etiqueta?
- Yo estoy feliz de la manera que estoy trabajando, hago lo que me gusta. Me gusta el desafío del día a día, de cada clienta, del desafío de cada nuevo vestido.
- ¿Cees que el ego fagocita a los diseñadores?
- Depende, a algunos si. Yo sigo siendo el Gustavo de Junín. A mí en verano me encanta estar de pantalones cortos y zapatillas, así atiendo a mis clientas.
- ¿Hay un Gustavo Cadile persona, un Gustavo Cadile diseñador, y un Gustavo Cadile personaje?
- No existe. Me sofoca la falsedad y querer pretender. Soy igual en todos lados, muy agradecido de las raíces, de donde soy, ¡soy de Junín! En esta carrera hay que estar todo el tiempo bien con los pies sobre la tierra.

- Con 20 años de profesión, ¿qué es la moda para vos?
- Es una emoción, es la manera en que la mujer se ve. Trabajo para una mujer que quiero que, por ejemplo, vaya a la boda de su hija y también se sienta especial, espectacular porque la madre también es una figura importante. Me gusta que se miren al espejo y se sientan seguras, se sientan lindas.
- ¿Los diseñadores son un poco psicólogos de sus clientas?
- Correcto. A mí me gusta mucho el trato con las clientas, esa cosa tan personal y tan íntima también. Me encanta hacer sentirlas especiales, que cuando vienen no solamente invierten en un vestido, que sea una linda experiencia.

- Encontrar ese hilo conductor que te sigue representando y que te da identidad, ¿es muy difícil mantenerlo?
- Puede ser difícil pero, como ya tengo un estilo por el cual la mujer viene a verme, entonces fluye. Me encanta el desafío de la mujer que no es la talla de la modelo, me encanta trabajar la corsetería, trabajar las partes internas de la construcción del vestido para hacerlas sentir cómodas.
- Cuando viene una clienta con ciertos requerimientos que quizás no van con tu estilo, ¿podés hacer la moda que querés?
- Sí, porque escuchan mucho. Hay clientas que llegan al showroom por primera vez y sienten que no hay nada para ellas y luego de probarse lo que creo es conveniente para ellas, se relajan y confían hasta el punto de no cuestionar nada.

- ¿Por dónde crees que pasa el lujo de la moda hoy?
- Por la comodidad. Es también cuando la clienta vuelve porque le gusta la ropa que le haces. O aquellas que vienen porque se arrepiente de haber comprado en Temu.
- Entonces crees que crees el desafío de la moda hoy pasa por ahí?
- Yo creo que sí. El desafío de la moda también es la experiencia de compra y el trato, la personalización de ese trato que un diseñador le da a sus clientas en función de lo que necesitan.

- ¿Te sentís un diseñador contemporáneo?
- A mí me gusta lo clásico y lo elegante. Yo podría seguir la tendencia de cada temporada y con mis diseños acercarme a lo que hacen otros colegas y tener prensa. Pero no sería yo, no es mi mercado.
Buenos Aires - Nueva York – Miami - Los Angeles
Estudió con Manuel Lamarca y también en el Instituto de Diseño de Miami. Ese background lo formó como diseñador y terminó de afinar su sensibilidad hacia la moda que diseña donde los tintes clásicos no pierden actualidad y se ven nuevos. En un momento donde la moda pide show, Gustavo Cadile se sostiene más allá de las tendencias y de una industria que por momentos es atroz.

- ¿Ser exitoso o ser respetado?
- Es muy lindo ser respetado. Tengo clientas que vienen por primera vez por referencia de otras y eso para mí es un honor. Prefiero que reconozcan mi moda por referencias sobre cómo es mi trabajo y la calidad de mis vestidos. Me interesa que haya respeto hacia la moda y hacia el trabajo del diseñador y de esa manera conservar y conquistar nuevas clientas que es algo poco usual hoy en día.
- ¿Crees que en la moda se puede ser exitoso sin tener prestigio?
- Se puede lograr pero no sé hasta qué punto porque puede no ser a largo plazo.

- Entonces, ¿cómo se sostiene?
- El propósito es permanecer y seguir trabajando sin que importe la fama.
- Sos un trabajador que ama el trabajo que hace y de la manera en que lo hace…
- A veces digo: quiero estar más tranquilo, sin correr de acá para allá comprando telas, cumpliendo a veces con tiempos incómodos, hacer otra cosa, cambiar de carrera, etc. y de repente en esos momentos llega un llamado donde me piden que vista a las mujeres de la familia para una boda. Entonces vuelvo al eje y me doy cuenta que todavía me sigue gustando mi trabajo como lo vengo haciendo desde hace años.
- Como pasó con las celebridades
- Tal cual. En un momento dije: no voy a hacer más celebridades porque ya las hice y quiero otra cosa en mi vida. Y hace unos días me llamó una publicista de Los Ángeles y me dijo “¿dónde estás? me están llamando tal y tal que quieren tus vestidos, que quieren volver a verse hermosas” Eso me encantó y hoy vuelvo a intentar con vestidos para la red carpet, que es difícil pero me sigue atrapando. Llego a Nueva York y tengo dos pruebas para los Emmy.

- ¿En qué momento te encuentra hoy como diseñador volver a vestir a celebridades para la red carpet?
- Es un nuevo gran desafío. Antes Louis Vuitton no vestía para esos eventos y sin embargo hoy también están posicionados en esa área. Entonces el desafío es volver a instalarme en un lugar donde todas las marcas importantes están también ahí y viven de las celebridades.
- ¿Sentís que la competencia es desleal?
- ¡Totalmente! A un diseñador independiente hoy le es muy difícil porque estas grandes firmas a las celebridades les ofrecen un dineral para vestirlas, entonces la competencia es desleal.
- ¿Alguna vez te llamaron de alguna marca importante para que seas el director creativo?
- Antes de tener mi propia firma trabajé para otras marcas. Y, si, cuando ya estuve instalado con mi nombre recibí un llamado desde Milán para reflotar una firma cuyo diseñador había fallecido hacía años. Hoy no me corresponde decir cuál era esa marca.

- ¿Aceptaste?
- No, preferí quedarme con mi empresa y mis clientas. Llegué a un punto de mi carrera que prefiero el trabajo como lo estoy haciendo.
- ¿Y si te convoca una marca argentina?
- Lo pensaría, el sentimiento ahí va por otro lado. Además quiero estar cerca de mi familia. Ya hace 30 años que estoy afuera y ya quiero estar más cerca de ellos.
- ¿Te gustaría vender tu ropa en Argentina?
- Me haría muy feliz.

- ¿Darías el volantazo para instalarte acá?
- No dejaría lo que tengo porque tengo una clientela que es muy fiel y me encanta. Tendría que ir y venir.
- ¿Sos feliz con la vida que llevás y con el trabajo que haces?
- Soy feliz. Yo creo que estoy más feliz ahora que hace10 años. Hoy me siento mejor físicamente, mentalmente y emocionalmente.

- La industria de moda femenina mueve millones y hay mayoría de diseñadores varones que diseñan para mujeres. ¿Porqué pasa eso? ¿Qué aporta el hombre al diseño femenino creando prendas que no usa?
- Creo en la sensibilidad del hombre y de la mirada masculina. Es descubrir algo que quizás otra mujer no ve. Pasa por ahí. Me encanta y me fascina el cuerpo de la mujer.
- De esos comienzos en el departamento de alta costura de Neiman Marcus, ¿qué aprendiste?
- Mucho, pensá que tuve la suerte de atender a clientas que por día compraban ¡250.000 dólares en ropa! Lo más importante es que aprendí a escuchar a las clientas, poder preguntarles, por ejemplo, ¿qué le gusta de su cuello? ¿qué no le gusta de su manga? ¿qué no le gusta de su brazo?... preguntas que, en ese momento, me sirvieron para saber qué ofrecerles. Y también me dio oficio para poder hoy diseñarles vestidos que no solamente las hagan verse lindas, que también las hagan felices. Me enseñó a ver el cuerpo de la mujer. Hoy con verla ya sé que talle tiene.

- Estudiaste diseño en Buenos Aires y después en Miami. ¿Podes hacer un vestido desde la idea hasta colgarlo en la percha? ¿Lo hacés?
- Lo hice y si lo tengo que hacer, lo hago.
- Para diseñar moda ¿crees que es necesario ir a la facultad de diseño más allá de saber coser y de tener una sensibilidad especial? ¿Se puede ser un diseñador sin haber pasado por la facultad?
- Se puede y también es válido. Aunque la escuela te formaliza, te da forma como persona y como profesional es muy bueno aprender a coser en tu casa.

FOTOS Chris Beliera
MODELO @puntin.ia para @look1modelsmanagement
ESTILISMO @alegarcia360
MAQUILLAJE @mauriciocamilomaquillador
PEINADOS @joaquinpersson
Agradecemos a @landa_brands.ar por los zapatos

