Si hay una parte del pollo que puede volverse un poco aburrida, esa es la pechuga. Pero con algunos ingredientes simples se puede transformar en un plato rico, jugoso y lleno de sabor.
Estas pechuguitas al limón se preparan en una sola sartén y tienen un secreto para que la carne quede tierna por dentro y dorada por fuera. Además, el limón aporta frescura y convierte una receta cotidiana en una opción mucho más tentadora.
Pechuguitas al limón, la receta
Ingredientes
- 2 pechugas de pollo
- 1 limón
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharadita de mostaza
- ½ taza de caldo de pollo o agua
- 1 cucharadita de pimentón
- Sal y pimienta, a gusto
- Perejil fresco, opcional
El truco para que las pechugas queden jugosas
El secreto está en no cocinar demasiado el pollo. Antes de llevarlo a la sartén, conviene emparejar el grosor de las pechugas para que se cocinen de manera pareja.
Después, hay que dorarlas a fuego medio-alto durante unos minutos de cada lado. Una vez que toman color, se baja el fuego y se incorpora la mezcla de limón, mostaza, ajo y caldo.
De esta manera, las pechugas terminan de cocinarse dentro de la salsa y absorben todo su sabor sin secarse.
Cómo hacer pechuguitas al limón paso a paso
- Cortar las pechugas por la mitad o golpearlas suavemente para que tengan un grosor parejo.
- Condimentar con sal, pimienta y pimentón.
- Calentar una sartén con el aceite de oliva y dorar las pechugas durante 3 o 4 minutos de cada lado. Retirar y reservar.
- En la misma sartén, agregar los dientes de ajo picados y cocinar durante unos segundos, sin dejar que se quemen.
- Incorporar el jugo de un limón, la mostaza y el caldo. Mezclar bien para despegar los sabores que quedaron en el fondo de la sartén.
- Volver a colocar las pechugas y cocinar a fuego medio-bajo durante unos minutos, bañándolas con la salsa.
- Cuando el pollo esté completamente cocido, apagar el fuego y terminar con ralladura de limón y perejil fresco.
El resultado son unas pechuguitas doradas, tiernas y con una salsa de limón deliciosa, perfectas para acompañar con una ensalada, verduras al horno, arroz o papas.
Además, es una de esas recetas que vale la pena guardar: lleva pocos ingredientes, se prepara en una sola sartén y permite convertir una simple pechuga de pollo en un plato lleno de sabor.


