Si te gustan los postres con frutilla, esta receta te va a encantar. Es una versión fresca y frutal del clásico tiramisú, pero mucho más fácil: no necesita cocción y se arma en pocos minutos.
La combinación de frutillas, crema y vainillas da como resultado un postre suave y súper tentador, perfecto para servir después de una comida o para compartir en una reunión.
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Receta de tiramisú de frutilla
Ingredientes
- 500 g de frutillas
- 250 g de queso crema
- 200 ml de crema de leche
- 100 g de azúcar impalpable
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 paquete de vainillas
- ½ taza de leche
- Frutillas extra para decorar
Cómo hacer el tiramisú de frutilla paso a paso
1. Prepará las frutillas: Lavá bien las frutillas, retirales el cabito y cortalas en trozos pequeños. Reservá algunas enteras o en mitades para la decoración.
2. Hacé la crema: Batí la crema de leche con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta que quede firme. Incorporá el queso crema y mezclá suavemente hasta obtener una preparación homogénea.
3. Armá las capas: Pasá rápidamente las vainillas por la leche y acomodalas en la base de una fuente o recipiente.
4. Sumá las frutillas: Colocá una capa de frutillas sobre las vainillas y, por encima, agregá una capa generosa de la crema.
5. Repetí: Volvé a formar otra capa de vainillas, frutillas y crema hasta completar el recipiente. Terminá con una capa de crema.
6. Llevá a la heladera: Decorá con frutillas frescas y llevá el tiramisú a la heladera durante al menos 3 horas antes de servir. Si podés dejarlo toda la noche, mejor: las capas van a quedar todavía más integradas.
El secreto para que quede bien cremoso
La clave está en no remojar demasiado las vainillas. Solo hay que pasarlas rápidamente por la leche para que absorban un poco de humedad sin desarmarse.
Y si querés intensificar el sabor a frutilla, podés aplastar una parte de las frutas con un tenedor y distribuirlas entre las capas para obtener una textura más jugosa y un sabor más intenso.
Un postre fácil, fresco y sin horno que tiene todo para convertirse en uno de esos clásicos que siempre dan ganas de repetir.

