Así fue la vida de Conce, la abuela de Nico Occhiato: la niña que conoció el hambre, dejó la escuela por su familia y luchó contra el Parkinson - Revista Para Ti
 

Así fue la vida de Conce, la abuela de Nico Occhiato: la niña que conoció el hambre, dejó la escuela por su familia y luchó contra el Parkinson

Concepción Papasidero tenía 82 años y había enfrentado durante mucho tiempo una enfermedad degenerativa, además de otras complicaciones de salud. Antes de convertirse en la “nona” más querida de la televisión y el streaming, atravesó una infancia marcada por la pobreza, dejó sus estudios para trabajar y construyó una familia que se convirtió en el centro de su vida.
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Detrás de las ocurrencias, los bailes improvisados y las comidas que preparaba para todos había una mujer que había aprendido a pelear desde muy pequeña. Concepción Papasidero, la querida abuela de Nico Occhiato, murió a los 82 años después de atravesar durante mucho tiempo la enfermedad de Parkinson y otras complicaciones de salud.

El conductor anunció su muerte este lunes 13 de julio, durante los últimos minutos de Nadie dice nada, el ciclo que encabeza en Luzu TV. Con la voz quebrada, contó que la muerte había ocurrido semanas atrás y que había decidido guardar la noticia para poder transitar el duelo junto a su familia antes de compartirla públicamente.

La abuela Conce con Nico cuando era chico
La abuela Conce con Nico cuando era chico

Conce no fue solamente la abuela de uno de los creadores de contenido más importantes del país. Fue la mujer que lo cuidó cuando era chico, que lo acompañó cuando todavía no había cámaras y que, años más tarde, se convirtió en una figura entrañable para miles de personas.

Nico Occhiato anunció la muerte de su abuela Conce

Antes de comenzar a hablar, Nico pidió que apagaran la música del estudio. Necesitaba silencio para comunicar una de las noticias que más había temido durante su vida.

Explicó que su abuela llevaba tiempo delicada de salud y que esa era la razón por la que ya no aparecía con tanta frecuencia en las transmisiones ni en sus redes sociales. Aunque el público pedía verla, la familia había elegido proteger su intimidad y acompañarla durante el deterioro de su estado.

La abuela Conce con Nico cuando era chico
La abuela Conce con Nico cuando era chico

“Fue la persona que más me enseñó con palabras y actos”, expresó el conductor al recordar la influencia que tuvo en su manera de vivir, trabajar y vincularse con los demás. También confesó que durante las semanas posteriores a su muerte le había resultado muy difícil continuar al frente del programa, aunque encontró contención en su equipo y en sus seres queridos.

La lucha de Conce contra el Parkinson

Occhiato contó que su abuela tenía Parkinson desde hacía “muchísimos años”. Cuando recibió el diagnóstico, los neurólogos les recomendaron mantenerla activa, ocupada y conectada con actividades que despertaran su entusiasmo.

En ese sentido, sus apariciones televisivas, los encuentros con sus seguidores y la expectativa por visitar Luzu se convirtieron en una fuente de energía. Tiempo atrás, Nico había revelado que su abuela también había superado un cáncer complejo y que, incluso frente al Parkinson, sorprendía a los médicos por su fortaleza y evolución.

Con el paso del tiempo aparecieron otras enfermedades que agravaron su cuadro. El conductor prefirió no ofrecer detalles médicos y aclaró que, en el último período, su abuela ya no se encontraba como antes. Sin embargo, compartió un consuelo profundamente importante para toda la familia: Conce no sufrió.

Nico no precisó una causa médica puntual del fallecimiento. Sí confirmó que convivía desde hacía años con el Parkinson, una enfermedad degenerativa, y que otras complicaciones se habían sumado durante el último tramo de su vida.

Una infancia atravesada por el hambre y el desarraigo

Mucho antes de conquistar la televisión argentina, Conce había enfrentado una vida marcada por las pérdidas y las privaciones.

Su familia emigró desde Italia hacia la Argentina con la esperanza de comenzar de nuevo. Eran ocho hermanos y su padre había viajado primero para conseguir trabajo y preparar la llegada de su esposa y sus hijos. Sin embargo, poco después de que la familia lograra reunirse, el hombre murió y la madre de Concepción quedó sola, sin casa, sin recursos y sin saber hablar español.

La abuela Conce con Nico cuando era chico
La abuela Conce con Nico cuando era chico

La situación fue tan desesperante que algunos vecinos se acercaron para proponerle que entregara a alguno de sus hijos, con el argumento de que no podría criarlos a todos. Pero aquella mujer se negó a desarmar su familia. Aunque no tuviera casi nada para ofrecerles, decidió que permanecerían juntos.

El hermano mayor de Conce tenía apenas 12 años cuando salió a trabajar y comenzó a ocupar el lugar del padre ausente. Se convirtió en el sostén de sus hermanos, mientras su madre hacía todo lo posible para alimentarlos y protegerlos.

La propia Conce llegó a contar que durante su infancia no tenían casa ni ropa y que poseía un solo vestido, que su mamá lavaba durante la noche para que pudiera volver a usarlo al día siguiente.

Dejó la escuela para ayudar a su familia

Concepción solamente pudo estudiar hasta cuarto grado. A los 12 años abandonó la escuela y comenzó a trabajar en una fábrica textil de San Justo para colaborar con la economía familiar.

No tuvo una infancia atravesada por los juegos ni la despreocupación. Mientras otros chicos estudiaban, ella trabajaba. La necesidad la obligó a crecer antes de tiempo, pero nunca permitió que aquella dureza apagara su alegría.

Con los años construyó su propio hogar junto a Vittorio, su marido y compañero de vida. Se instalaron en San Justo y formaron una familia unida, de esas en las que los domingos, la comida y los encuentros alrededor de la mesa se convierten en una ceremonia.

Nico con sus abuelos
Nico con sus abuelos

Conce había conocido la falta de todo. Quizás por eso, cuando pudo elegir qué ofrecerles a sus hijos y nietos, eligió presencia, comida, risas y una casa siempre abierta.

El vínculo especial de Nico Occhiato con su abuela

La relación entre Nico y Conce comenzó mucho antes de que el público los conociera. El conductor contó que prácticamente se crio en la casa de sus abuelos porque su madre lo tuvo muy joven y vivía en un departamento pequeño.

Conce lo llevaba al jardín y hasta compartía con él algunas travesuras. Cuando el pequeño Nico no quería entrar a clases, ella le proponía irse juntos a la plaza y ambos guardaban el secreto para que su mamá no se enterara.

En la casa de sus abuelos encontró contención, seguridad y un modelo de familia que luego trasladaría a su vida y a sus proyectos. Para Nico, devolverle a Conce una parte de todo lo que había recibido significó permitirle disfrutar de la popularidad, conocer a sus seguidores y sentirse nuevamente llena de proyectos.

De cocinar para su familia a conquistar el Bailando

Conce alcanzó una popularidad inesperada en 2019, cuando comenzó a acompañar a su nieto durante su participación en el Súper Bailando. Lo que inicialmente parecía una presencia familiar terminó convirtiéndose en uno de los grandes hallazgos del ciclo.

Cada vez que Nico debía bailar, ella se arreglaba especialmente, elegía su ropa con anticipación y preparaba comida para llevar al estudio. Primero cocinó para Marcelo Tinelli, pero rápidamente sus platos llegaron a productores, técnicos y camarógrafos.

Su espontaneidad, su manera de hablar y el orgullo con el que acompañaba a su nieto conquistaron al público. Cuando Nico Occhiato y Flor Jazmín Peña ganaron el certamen, Conce levantó la copa junto a ellos como una integrante más del equipo.

Con el nacimiento y el crecimiento de Luzu TV, la nona volvió a ocupar un lugar importante. Sus apariciones, sus enojos en tono de humor y sus conversaciones con Nico se viralizaron en redes sociales. Sin proponérselo, la mujer que había tenido un solo vestido durante su infancia se convirtió en una verdadera influencer durante su vejez.

“Siempre fue una leona”

En su despedida, Nico reconoció que todavía no se anima a escuchar los audios que conserva en su teléfono. La ausencia es demasiado reciente y el dolor todavía necesita tiempo.

Sin embargo, aseguró que ya siente a su abuela cerca y que se queda con las enseñanzas que recibió de ella: valorar lo sencillo, disfrutar los encuentros, pelear incluso cuando la vida se vuelve difícil y no perder la capacidad de reír.

“Siempre fue una leona”, dijo para definirla. También recordó las carcajadas compartidas, esas que ahora forman parte de un tesoro familiar que ninguna enfermedad puede borrar.

Conce conoció el hambre, perdió a su padre cuando era una niña, dejó la escuela para trabajar y ayudó a sostener a sus hermanos. Más tarde formó su hogar, acompañó a sus hijos y se convirtió en uno de los pilares de sus nietos. Superó un cáncer, enfrentó el Parkinson y encontró, cerca de los 80 años, una inesperada segunda juventud delante de las cámaras.

Su mayor legado no quedó en un programa de televisión ni en los videos que todavía circulan por las redes. Quedó en la familia que construyó, en el nieto al que ayudó a criar y en ese mensaje que transmitió hasta el final: aun después de haber atravesado una vida difícil, siempre era posible encontrar un motivo para bailar, cocinar y volver a reír.

 
   

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