Detrás de la personalidad firme, las opiniones contundentes y el ritmo intenso de trabajo de Eduardo Feinmann, existe una vida familiar que el periodista eligió proteger con especial cuidado. Su pareja, Lucía Auat, y su hija, Esmeralda, conforman su refugio más íntimo: un hogar construido lejos de la exposición y sostenido por una historia de amor que atravesó momentos de enorme emoción.
Feinmann y Auat se conocieron en 2017. Sin embargo, durante los primeros años decidieron mantener su relación completamente alejada de las cámaras y de las redes sociales. No compartían fotografías juntos ni hablaban públicamente de su vínculo. Su historia pertenecía solamente a ellos.
Todo cambió en agosto de 2020, cuando el periodista contrajo coronavirus y debió ser internado. Durante aquellos días de preocupación, Lucía permaneció a su lado y se convirtió en la encargada de comunicar algunas novedades sobre su recuperación.
Fue en ese contexto difícil cuando el público comenzó a conocer a la mujer que acompañaba al conductor puertas adentro.
Quién es Lucía Auat, la mujer que acompaña a Eduardo Feinmann
Lucía Auat es abogada y oriunda de Santiago del Estero. A lo largo de su carrera profesional ocupó diferentes cargos en organismos públicos, entre ellos el Ministerio de Agricultura, la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires y el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos.
Más allá de su trayectoria, siempre sostuvo junto a Feinmann una vida discreta. Las pocas imágenes de la pareja que trascendieron fueron tomadas durante eventos sociales o encuentros con amigos, ya que ambos evitaron convertir su relación en parte del mundo mediático.

Aquella reserva también marcó uno de los momentos más importantes de sus vidas: la llegada de su primera hija.
La noticia del embarazo que se conoció de manera inesperada
Durante una entrevista radial realizada en 2021, el entonces expresidente Mauricio Macri felicitó públicamente a Eduardo Feinmann porque pronto se convertiría en padre. La revelación sorprendió tanto al conductor como a la audiencia, ya que la pareja todavía no había anunciado el embarazo.
De esa manera inesperada salió a la luz una noticia que Eduardo y Lucía venían transitando en la intimidad.
El 2 de octubre de 2021, en el Sanatorio Otamendi, nació Esmeralda Feinmann. Su llegada inauguró una etapa completamente nueva en la vida del periodista y dejó ver una faceta que pocas veces aparecía delante de las cámaras.
Esmeralda, la hija que mostró el costado más tierno de Eduardo Feinmann
Aunque siempre intentó proteger la privacidad de su hija, Feinmann compartió algunas anécdotas de su vida cotidiana como padre. En una entrevista concedida al ciclo Doble mérito, habló de las rutinas familiares y contó, con evidente orgullo, que Esmeralda dormía durante toda la noche.

“Se duerme a las nueve de la noche y se levanta a las siete y media, es un relojito”, relató entonces.
También recordó entre risas la primera comunicación que recibieron desde el jardín. Según contó, la pequeña tomaba las galletitas de sus compañeros.
“Es muy chiquita, tiene un año y medio. Ni sabe lo que es quedarse con lo de los demás”, explicó divertido.
La anécdota dio lugar a bromas sobre cómo reaccionaría si, algún día, su hija se convirtiera en una referente estudiantil. Feinmann respondió con humor que tendría que enviar un móvil para entrevistarla como presidenta del centro de estudiantes.
La confesión de Eduardo Feinmann sobre su propia infancia
Al hablar de los posibles desafíos que podría atravesar como padre, el periodista también recordó cómo había sido su propia adolescencia.
“Yo era complicado. Muy complicado”, reconoció. Feinmann contó que una de sus mayores rebeldías fue elegir el periodismo, una profesión que inicialmente no contaba con la aprobación de su papá. Según recordó, su padre consideraba que trabajar en televisión o en radio no era un verdadero empleo. Sin embargo, con el paso del tiempo terminó pidiéndole que trabajara menos.
La llegada de Esmeralda parece haber conectado al conductor con esos recuerdos y con una nueva manera de mirar los vínculos entre padres e hijos.
Un hogar construido lejos de la exposición
Eduardo Feinmann y Lucía Auat continúan preservando su intimidad. No suelen compartir imágenes familiares ni hacer apariciones públicas frecuentes. Su historia se conoce a través de pequeños momentos: una anécdota radial, una sonrisa al hablar de Esmeralda o un recuerdo sobre aquellos días difíciles de la pandemia.
En medio de jornadas laborales que comienzan de madrugada y terminan por la noche, el periodista encontró en Lucía y en su hija un espacio propio, alejado del debate y de la exposición permanente.
Una familia de perfil bajo que, sin grandes declaraciones públicas, reveló el lado más sensible de una de las personalidades más reconocidas de los medios argentinos.


