Mientras el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur empieza a redefinir el mapa de oportunidades comerciales para las empresas argentinas, un grupo de 11 empresarias y profesionales bonaerenses decidió adelantarse al escenario que viene. Viajaron a París con una agenda intensa, reuniones estratégicas y un objetivo claro: entender cómo operar en Europa y empezar a generar vínculos reales de negocio.

Durante cuatro jornadas, participaron de encuentros vinculados a cultura empresarial, soft landing, marcos legales y fiscales, financiamiento y tendencias de consumo. La misión, organizada por ALFA Business Forum Argentine-France, también incluyó visitas a empresas y actores del ecosistema franco-argentino.
Pero más allá de la agenda formal, hubo algo que atravesó toda la experiencia: la sensación de que este ya no es un terreno inaccesible para las mujeres empresarias argentinas.

“No llegamos como turistas de los negocios”
Para Natalia Facciolo -Presidenta de Mujeres Empresarias de FEBA, CEO de LUDMARC y Community leader LATAM eTrade for Women- el viaje no fue un punto de partida sino la consecuencia de años de trabajo articulado.
“Cuando el acuerdo Mercosur-Unión Europea empezó a tomar forma real, entendimos que teníamos que estar en condiciones de ir a generar oportunidades”, explicó en diálogo con Para Ti.
Según contó, el recorrido previo incluyó formación, generación de redes y trabajo conjunto con distintas instituciones. “La exportación es un aspiracional legítimo para muchas pymes argentinas, pero no es un salto que se da de un día para otro. Requiere estrategia, red y conocimiento del terreno”, señaló.
Esa preparación fue, justamente, lo que hizo que la experiencia tuviera otro peso. “Llegamos a Europa no como turistas de los negocios, sino como una delegación de mujeres preparada, con agenda propia y respaldo institucional sólido”, resumió.
El valor del origen argentino
Entre las muchas conversaciones que tuvo durante la misión, hubo una idea que a Natalia le quedó resonando especialmente: el modo en que el mercado europeo valora la calidad y el origen de los productos.

“Eso cambia todo el tablero para las empresarias argentinas”, sostuvo. Y agregó que muchas veces el desafío no pasa por la calidad de lo que se produce en el país, sino por cómo se presenta y se posiciona frente a ese mercado.
En ese sentido, destacó la importancia de sumar valor agregado, trabajar el packaging y construir una narrativa alrededor del origen argentino, algo que -según observó- en Francia es bien recibido.

Además, contó que durante la misión aparecieron conversaciones concretas y oportunidades reales de negocio, incluso para su propia empresa, LUDMARC, como posible canal de distribución.
“El lenguaje industrial es universal”
Para Jimena Martin, el viaje también tuvo un impacto personal. Abogada y empresaria metalúrgica, llegó a París representando a un sector históricamente masculinizado.
“Fue una experiencia muy movilizante. Llegar a Europa y sentarme en esas mesas fue, de alguna manera, validar años de trabajo silencioso”, contó.
En medio de reuniones y encuentros, hubo algo que la sorprendió especialmente: la forma en que el trabajo técnico y la calidad lograban generar rápidamente un terreno común.

“Cuando hablás de calidad, de cumplimiento, de soluciones reales, no importa el país: hay respeto”, explicó. Y agregó que ahí entendió que no estaban viajando “a ver qué pasa”, sino que tenían mucho para aportar.
Cuando las conversaciones dejan de ser protocolares
Hubo un momento del viaje que, para Jimena, marcó un antes y un después. No fue una foto institucional ni una visita formal, sino el instante en que las conversaciones empezaron a girar alrededor de proyectos concretos, plazos y posibilidades reales de trabajo conjunto.

“Ahí es donde todo cambia”, explicó. Porque, según describió, ya no se trataba solamente de presentar una empresa argentina, sino de empezar a pensar cómo integrarse y generar valor dentro de ese mercado.
También destacó el interés genuino que percibió del otro lado. “Dejás de ser ‘la empresa argentina que vino’ y empezás a convertirte en un socio potencial”, señaló.
Mujeres empresarias que toman la iniciativa
Además de las reuniones y los contactos generados, ambas coincidieron en algo: el peso simbólico que tuvo ver a un grupo de mujeres liderando una misión de este tipo en uno de los mercados más competitivos del mundo.

Natalia recordó especialmente lo que significó compartir esos días con empresarias de distintos rubros, edades y trayectorias. “Fue la prueba de que cuando se construyen los espacios correctos, las mujeres ocupamos estos lugares”, afirmó.
También habló de todo lo que cada una tuvo que organizar para poder estar ahí plenamente enfocada. “Cuando esos espacios de cuidado están sostenidos, nosotras podemos crecer y ser de gran valor para nuestras familias, empresas y comunidades”, expresó.

Jimena, por su parte, dejó un mensaje dirigido a otras mujeres que todavía sienten que internacionalizar una empresa es algo lejano o imposible.
“El miedo no desaparece, pero tampoco tiene por qué paralizarte”, dijo. Y aseguró que la clave está en prepararse, entender el mercado y animarse a avanzar incluso sin sentir que todo está perfectamente resuelto.
“No se subestimen. Hay espacio, hay oportunidades y hay mucho más reconocimiento del que imaginamos”, concluyó.
Quiénes participaron de la misión en París
La delegación estuvo integrada por:
- Graciela Bernabe
- María Teresa Arias Márquez
- Lia Sorazabal Brunet
- Carolina Senderovich Caggegi
- Daniela Caggegi
- Valeria Soledad Díaz
- Fernanda Pozzi Di Catarina

