La escena parecía salida de otra época. Sobre una góndola y rodeados por el paisaje inconfundible de Venecia, Máxima Zorreguieta y Guillermo Alejandro llegaron a la ciudad italiana para inaugurar el pabellón holandés de la Bienal. Ahí es donde apareció uno de esos looks que no pasan desapercibidos: elegante, teatral y con un aire clásico que remitía al viejo Hollywood.
Mirá También

El look posparto effortless de María Belén Ludueña a días de ser mamá de Vito: jeans + suéter con rombos
La pareja real encabezó el comienzo de la propuesta con la que Holanda debuta en el pabellón artístico, en el marco de uno de los encuentros de arte contemporáneo más importantes del mundo. Y para una ocasión tan simbólica, Máxima eligió un estilismo cargado de sofisticación y guiños históricos.



El look de Máxima que combinó dramatismo y elegancia clásica
La reina llevó un conjunto de dos piezas firmado por el diseñador holandés Mattijs Van Bergen. La silueta, bien marcada, evocaba el clásico reloj de arena: un saco de hombros definidos acompañado por una falda de estampa floral en tonos negros y grises que aportaba movimiento y textura.

Pero hubo un detalle que terminó de construir el impacto visual del estilismo. El sombrero negro, de líneas amplias y presencia dramática, coronó el look con ese toque cinematográfico que transformó el conjunto en una imagen memorable.


En ese punto, el collar con varias vueltas de perlas blancas aportaba contraste sutil que iluminó la propuesta y reforzó esa estética refinada y atemporal que acompañó toda la aparición pública de la reina en Venecia.


A sus pies, los mules Plexi de Gianvitto Rossi, un modelo que combina charol y acrílico, dándole una impronta híper moderna -al contrario del resto del estilismo- sin desentonar.


Un look con historia: Máxima volvió a usar un diseño de 2017
Uno de los datos más llamativos del estilismo es que Máxima ya había llevado este mismo conjunto en 2017. La decisión de recuperar una pieza de archivo volvió a poner el foco en una práctica que la reina suele incorporar a sus apariciones oficiales: resignificar prendas emblemáticas dentro de nuevos contextos culturales y protocolares.


Así es como el look volvió a cobrar fuerza en Venecia, esta vez ligado al simbolismo cultural entre Holanda e Italia y al compromiso de los Países Bajos con la proyección internacional del arte contemporáneo.

Fotos: Fotonoticias

