Cuando bajan las temperaturas, no hay nada más tentador que una sopa casera, cremosa y bien calentita. La combinación de papa y puerros logra una textura suave, un sabor delicado y ese efecto reconfortante ideal para una cena liviana pero sabrosa.
Ingredientes
- 1 cebolla
- 60 gramos de manteca
- 3 puerros
- 2 papas
- 1 taza de leche
- Sal, pimienta y nuez moscada a gusto
- Aceite de oliva para decorar

Preparación
Paso 1: Preparar los vegetales
Lavá bien los puerros y cortalos en rodajas finas. Pelá las papas y cortalas en cubos pequeños para que se cocinen más rápido. También picá la cebolla.
Paso 2: Cocinar la base de la sopa
En una olla o sartén grande, colocá la manteca y dejala derretir a fuego medio. Sumá la cebolla y los puerros, y cociná hasta que estén tiernos y transparentes. Después agregá las papas y mezclá bien para integrar todos los sabores.
Paso 3: Incorporar la leche y condimentar
Cuando las verduras estén cocidas, añadí la taza de leche. Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada a gusto. Cociná unos minutos más para que los ingredientes se integren.
Paso 4: Procesar la preparación
Retirá del fuego y procesá toda la mezcla hasta obtener una sopa cremosa y homogénea. Si querés una textura más liviana, podés agregar un poco de agua caliente.
Paso 5: Servir y decorar
Serví la sopa bien caliente y terminá con un chorrito de aceite de oliva por encima.


