La iluminación ya no es un complemento dentro del diseño: es un recurso central.
Un proyecto bien iluminado no solo se percibe mejor, sino que se vuelve, en sí mismo, altamente más vendible, en el caso de que quisiéramos acondicionar mejor un inmueble para la venta.
Así comienza esta columna exclusiva de para ti DECO, la arquitecta e interiorista Marianela Guzmán Vercellesi.
La iluminación puede transformar un espacio

En interiorismo, un planteo lumínico bien pensado, coherente y correctamente ejecutado puede definir gran parte del resultado final.
La luz, las sombras, las texturas y la colorimetría del espacio se transforman completamente según cómo estén trabajadas.
“Un mismo ambiente puede generar sensaciones opuestas si la iluminación no está bien resuelta”, afirma Marianela Guzmán Vercellesi (en Instagram @mavhomedesign)

La luz impacta directamente en el bienestar del usuario. Como seres humanos, necesitamos ver sin esfuerzo: evitar deslumbramientos, percibir correctamente los colores, reconocer formas con claridad y movernos con seguridad.
Una buena iluminación no solo mejora la experiencia espacial, sino que también cuida la salud visual.
Claves y consejos para “diseñar con luz”

Diseñar con luz implica pensar en capas: combinar distintas fuentes y tipos de iluminación según el uso de cada espacio.
No es lo mismo iluminar un área de trabajo que un sector de relax. Los planos de trabajo correctamente iluminados, por ejemplo, no solo optimizan la funcionalidad, sino que también previenen accidentes.
A su vez, un proyecto lumínico eficiente no necesariamente implica mayor cantidad de artefactos. Muchas veces, con menos elementos, pero de mejor calidad y correctamente ubicados, se logra un resultado superior.
Esto no solo eleva la calidad del diseño, sino que también optimiza los costos, haciendo al proyecto más rentable.
Cuando la iluminación se piensa desde el inicio, como parte integral del diseño, se evitan problemas futuros y se construyen espacios más coherentes, funcionales y duraderos.
Por último, la flexibilidad es clave. La posibilidad de regular intensidades, jugar con temperaturas de color y generar distintas atmósferas convierte a la luz en una herramienta dinámica.

Los espacios se transforman, se adaptan y se enriquecen.
Hoy, la versatilidad a través de la iluminación no es solo una tendencia: es una necesidad en el diseño contemporáneo.




