"Me gustaría que la muerte me encuentre vivo".
La frase, pronunciada por el Indio Solari durante una entrevista con Julio Leiva para Caja Negra en 2023, hoy adquiere una resonancia especial. No sólo porque formó parte de una de sus últimas grandes conversaciones públicas, sino porque pareció condensar la forma en que eligió atravesar sus últimos años: seguir creando, seguir pensando y seguir conectado con aquello que le daba sentido a su vida.
Cuando la dijo, ya llevaba años conviviendo con el Parkinson. La enfermedad había cambiado su rutina, había puesto distancia entre él y los escenarios y había vuelto más escasas sus apariciones públicas. Sin embargo, seguía encontrando maneras de estar presente.
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Durante décadas, el Indio construyó una relación particular con la exposición pública. Las entrevistas eran pocas y las referencias a su vida privada, muy poco frecuentes.
Por eso tuvo un fuerte impacto cuando decidió hablar de su salud.
Después de años de rumores, en 2016 confirmó públicamente que padecía Parkinson. Lo hizo al subir al escenario del Hipódromo de Tandil, antes de comenzar el recital. "Tengo un Parkinson que me está pisando los talones".
La declaración puso nombre a una enfermedad que ya formaba parte de su vida y que con el tiempo modificaría profundamente su vínculo con la actividad artística tal como la había conocido hasta entonces.

Olavarría, el último recital y el final de una era
En marzo de 2017 encabezó en Olavarría el que terminaría siendo el último recital de su carrera.
La presentación quedó atravesada por una tragedia que provocó la muerte de dos personas y marcó para siempre la historia de aquel encuentro. Con el paso de los años, también terminó adquiriendo otro significado: fue el cierre de una etapa histórica de recitales multitudinarios que habían acompañado al Indio durante décadas.
Según trascendió de su declaración ante la fiscal de Olavarría -recoge Infobae- el Indio se quebró durante el testimonio, lloró varias veces y manifestó que lamentaba profundamente lo ocurrido. Quienes participaron de esa declaración señalaron que se sentía muy mal por las muertes ocurridas durante el recital.
Cinco meses más tarde rompió el silencio en una entrevista radial con Marcelo Figueras. Allí reconoció: "No ha sido un año bueno para mí".
Mientras avanzaba la enfermedad, los grandes escenarios fueron quedando atrás.
Sin embargo, el retiro no significó un alejamiento total de la música. Por el contrario, encontró nuevas maneras de sostener el vínculo con su público y con su obra.
La vida en Parque Leloir y el refugio en el arte
Lejos de las giras, de los escenarios y de las apariciones públicas que marcaron buena parte de su carrera, el Indio Solari encontró en Parque Leloir un espacio donde transitar una etapa mucho más íntima de su vida.
Mientras el Parkinson avanzaba y las presentaciones multitudinarias quedaban atrás, la creación siguió ocupando un lugar central en sus días. La escritura, la pintura, el dibujo y la música se transformaron en refugios cotidianos y también en una manera de mantenerse activo.
En 2018, durante una entrevista con el periodista Marcelo Figueras en FM La Patriada, describió con naturalidad cómo eran sus jornadas lejos del ruido mediático. "Mi vida tiene una cotidianeidad bastante regular. Me levanto muy temprano, tipo 5 de la mañana", contó.
En esa misma conversación explicó que, después de compartir la mañana con su familia, dedicaba gran parte de su tiempo a sus proyectos artísticos. "Puedo grabar, pintar, escribir, hacer música… Tengo la suerte de poder hacer lo que quiero en cada momento", dijo.
La pintura y el dibujo, de hecho, ocupaban un lugar especial en su universo creativo. Mucho antes, en una entrevista con Mario Pergolini, había revelado cuáles eran las actividades que más disfrutaba fuera de los escenarios: "A mí lo que más me interesa es componer canciones y dibujar. Eso es lo que más me gusta de mi vida".
Esa rutina, construida entre libros, pinceles, canciones y largas horas de trabajo creativo, se convirtió en una constante durante sus últimos años. Incluso cuando las dificultades físicas comenzaron a hacerse más evidentes, el arte siguió siendo una parte esencial de su identidad.
Por eso, mientras el público veía cada vez menos al músico sobre un escenario, en Parque Leloir seguía existiendo el artista. El hombre que se levantaba de madrugada, que escribía, que pintaba y que encontraba en la creación una manera de seguir adelante aun cuando la enfermedad ya formaba parte de su vida cotidiana.
"Camino muy mal": las confesiones más íntimas
Con el paso del tiempo, el Indio Solari comenzó a hablar con mayor franqueza sobre los efectos que el Parkinson tenía en su vida cotidiana. Aunque siguió siendo una figura reservada, las pocas entrevistas que concedió durante sus últimos años dejaron ver una faceta mucho más vulnerable de la que había mostrado durante gran parte de su carrera.
Citando nuevamente la entrevista de 2023 con Julio Leiva, habló sin rodeos sobre el avance de la enfermedad y las dificultades físicas que enfrentaba. "Camino muy mal", reconoció.
Durante esa misma entrevista también explicó por qué había decidido reducir al mínimo sus apariciones públicas. "No me gusta que me vean así", dijo al referirse a las limitaciones que el Parkinson había impuesto sobre su cuerpo.
Lejos de construir un relato heroico alrededor de la enfermedad, el Indio eligió describirla con honestidad. Sus declaraciones mostraban a un hombre consciente de las dificultades que enfrentaba, pero también decidido a seguir adelante.
El hombre detrás del mito
Durante décadas, el Indio Solari fue una figura asociada a las multitudes, al misterio y a una influencia cultural difícil de igualar.
Sus últimos años mostraron otra faceta. La de un hombre que habló con mayor honestidad sobre el paso del tiempo, la enfermedad y las limitaciones físicas. La de un artista que eligió seguir produciendo aun cuando el cuerpo ya no respondía de la misma manera.
Por eso, al repasar la última década de su vida, el Parkinson aparece como una parte importante de la historia, pero no como aquello que la define por completo.
La música, la pintura, la escritura y la necesidad de seguir creando continuaron ocupando el centro de la escena.
Y acaso ninguna frase resuma mejor esa etapa que aquella reflexión que compartió en 2023: "Me gustaría que la muerte me encuentre vivo".
