Hay productos que dan ganas de probarlos apenas los vemos y otros que, además, parecen sacados directamente de una vidriera de pastelería. Bajo esa premisa, Dove llevó el lanzamiento de sus nuevos Beauty Scrub al universo foodie y convirtió una tarde en Schock BA, en Acassuso, en una experiencia donde belleza, aromas, texturas y sabores se mezclaron por completo.
La propuesta partió de una idea bastante simple pero muy visual: si los nuevos exfoliantes corporales tienen texturas cremosas e ingredientes que inevitablemente remiten a algo rico, ¿por qué no jugar con esa sensación? Así nació una experiencia pensada para descubrir los productos casi como si se tratara de una degustación gastronómica.
Una “cata” de skincare (sí, existe)
Uno de los momentos más originales fue la experiencia sommelier de scrub. En lugar de acercarse al producto desde la típica demostración de belleza, la dinámica tomó códigos propios de una cata: observar, oler, sentir la textura y probar el producto sobre la piel.

Incluso hubo una carta para puntuar cada variedad según su aroma, textura e intensidad, trasladando el vocabulario gastronómico al mundo del cuidado corporal. La idea era descubrir las diferentes opciones y la sensación que cada una dejaba sobre la piel.


Y después de oler y sentir los scrubs llegó, literalmente, el momento de probar su versión comestible.
Tres Beauty Scrub convertidos en helado:

Para la experiencia, Schock BA creó tres sabores inspirados en el universo de los productos. Dove Berry Cloud combinó frutilla a la crema, merengue italiano y frambuesas liofilizadas; Dove Citric Bloom mezcló yuzu con arándanos y moras; y Dove Coco Caramel apostó por coco, crumble de chocolate y avellanas con caramelo salado.

El recorrido se completó con estaciones sensoriales, exhibiciones de producto y espacios pensados especialmente para generar contenido: desde una instalación de duchas en tonos pastel hasta una bañera convertida en una experiencia interactiva con productos y premios escondidos.

Porque si algo dejó claro este lanzamiento es que el universo beauty ya no se limita a probar una fórmula frente al espejo. Ahora también puede convertirse en una experiencia para tocar, oler, fotografiar y, aunque suene extraño, hasta saborear.

