Cómo hacer tarta de espinaca sin masa: la versión con puré de papas más rica
 

Tarta de espinaca y queso con base de puré de papas: una versión fácil, cremosa y tentadora para resolver el almuerzo

Tarta de espinaca y queso con base de puré de papas: una versión fácil, cremosa y tentadora para resolver el almuerzo
Con una suave estructura de papa y un relleno cargado de sabor, esta preparación combina ingredientes sencillos para resolver la comida de todos los días de forma práctica, deliciosa y sin complicaciones.
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El vapor que sube cuando la cortás recién sacada del horno, el aroma dulzón de la cebolla rehogada mezclado con el queso derretido y esa combinación irresistible entre un relleno suave y una base dorada que se deshace en el boca. Para esos días en los que hay ganas de comer algo rico, casero y reconfortante sin pasar horas en la cocina, esta tarta es la alternativa ideal para resolver un almuerzo o una cena cotidiana.

A diferencia de las preparaciones tradicionales con masa estirada, esta propuesta aprovecha la versatilidad de las papas para crear un zócalo sabroso, firme y muy cremoso que sostiene el relleno sin complicaciones.

Ingredientes

Para la base:

  • 2 paquetes de puré instantáneo (preparados según las instrucciones del paquete) O 1 kg de papas, manteca, sal, pimienta, nuez moscada y un chorrito de leche caliente.
  • Aceite o rocío vegetal (para engrasar el molde).

Para el relleno:

  • 500 g de espinaca (fresca, congelada o previamente blanqueada)
  • 2 cebollas
  • 3 huevos
  • 100 g de queso mozzarella
  • Sal, pimienta y nuez moscada (a gusto)
  • Ajo en polvo o deshidratado (a gusto)
  • Un chorrito de aceite de oliva o neutro

Preparación paso a paso

  1. Preparar la base: Si vas a usar puré instantáneo, elaborá los dos paquetes siguiendo las indicaciones del paquete hasta lograr una consistencia firme. Si preferís hacer el puré casero, pelá el kilo de papas, cortalas en cubitos y hervilas en abundante agua salada hasta que estén tiernas. Pisalas en caliente junto con un toque de manteca, sal, pimienta, nuez moscada y un chorrito de leche caliente. Batí bien la mezcla hasta obtener un puré cremoso y consistente.
  2. Moldear la estructura: Engrasá un molde para tarta de paredes altas con un poco de aceite. Acomodá el puré en el fondo y cubrí los bordes con la ayuda de una espátula o cuchara, formando una cavidad pareja para el relleno. Reservá.
  3. Cocinar los vegetales: Picá las dos cebollas finamente. Calentá un chorrito de aceite de oliva o neutro en una sartén y rehogá la cebolla hasta que transparente y esté levemente dorada. Sumá la espinaca bien lavada (o previamente descongelada y escurrida si usás la versión congelada). Condimentá con sal, pimienta, nuez moscada y ajo en polvo. Cociná unos minutos hasta que pierda el exceso de líquido y apagá el fuego.
  4. Integrar el relleno: Dejá entibiar apenas la preparación de espinaca y cebolla. Sumá los 3 huevos batidos y la mozzarella rallada o picada. Mezclá bien para que todos los ingredientes se integren.
  5. Horno y dorado final: Volcá el relleno sobre la base de puré reservada. Llevá la tarta a horno moderado durante aproximadamente 25 minutos o hasta que el queso se haya fundido por completo y la superficie luzca dorada y apetitosa. Dejá entibiar unos minutos antes de cortar y servir.

 
   

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