Lifestyle

¿Dónde están mis bombones en el Día de los Enamorados?

Es 14 de febrero. ¡Hay regalos! Y hay debate (¿festejar o no?) y polémica sobre el sentido de esta celebración. Una columna por San Valentín (y “anti San Valentín”) ¡sobre el amor! de Patricia Faur, Profesora e Integrante del Consejo Consultivo de la Lic. en Psicología de UADE.

Lejos, muy lejos de la historia del pobre San Valentín, decapitado por orden de Claudio por dar los votos cristianos del matrimonio a soldados en las bodegas de las cárceles. Lejos, muy lejos también, del día de la fertilidad que el santo representaba en el siglo IV. Un poquito más cerca de las declaraciones románticas del amor cortés de la Edad Media, pero infinitamente lejos de globos, ositos de peluche y bombones de chocolate.

BOMBONES SAN VALENTIN
Bombones, un símbolo tradicional del Día de los enamorados. Foto: 123rf.

El 14 de febrero, Día de los Enamorados, devenido luego en el día del amor y la amistad, hace suspirar y llorar casi en partes iguales.  La imagen tierna del hombre trajeado y con globos en forma de corazón, que lleva un ramo de flores y la bolsita con el nombre de la chocolatería de moda, contrasta con la tristeza que deja en una legión de “parias” la sensación de no ser pensado por nadie y de no tener un mísero Ferrero Rocher de regalo que indique que es amado por alguien.

Todo los días son Día de los Enamorados

El amor no necesita de días, y mucho menos la amistad -componente esencial del buen amor. “Amar la vida”, así de simple es la definición de felicidad que nos brinda el filósofo francés André Comte-Sponville. Nuestro tiempo de amores deconstruidos va derribando las ilusiones y mitos del amor romántico y no es para asustarse, sino para celebrarlo.

Porque el amor de verdad, el que supone intimidad, compromiso y empatía, requiere que haya otro. Si nos ahogamos en un mundo narcisista enamorados de nosotros mismos, no podremos amar. No pretendo una definición del amor- hay tantas y tantas clases de amor- sino que rescato la esperanza en detrimento de la ilusión amorosa. La ilusión nos deja esperando los bombones que no llegan, los suspiros del deseo sin destinatario, los celulares mudos que no mandan siquiera un emoji de corazones.

La esperanza, en cambio, nos cuenta que hay un amor posible si le bajamos la expectativa, si salimos de la pantalla del cine y nos enfocamos en nuestra capacidad de dar, de entregar lo mejor de nosotros a quien nos dé lo mejor de sí, a tratarnos con respeto y libertad, a dejarnos seducir por una mirada, a la caricia de ayudarnos en tiempos difíciles, a la tibieza de una voz que nos ofrece sus mejores palabras. Y no nos preguntemos más dónde está el amor que no lo encontramos. Si no lo encontramos, tal vez es porque no queremos verlo o porque seguimos buscando amores pasionales, tortuosos o prohibidos. El amor real, el amor posible está por todas partes.

Así que hoy, 14 de febrero, llená tu casa de chocolates y globos, llená de flores tu espacio, comprate todos los peluches que quieras y celebrá el amor. A la vida, a vos, a los amigos, a los amores que tuviste. Y a los amores y los besos que aún vendrán. Que van a ser los mejores, te lo aseguro.

.

Notas relacionadas

Bitnami