La muerte de Ernestina Pais dejó un profundo vacío entre quienes compartieron parte de su vida y su carrera. Una de las personas más conmovidas por su partida fue Ana Acosta, quien la recordó con enorme cariño y reveló una experiencia muy personal que vivió pocas horas después de darle el último adiós.
Invitada a Intrusos, la actriz relató que, tras regresar del cementerio y conversar sobre Ernestina con unas amigas, ocurrió un episodio que todavía hoy la emociona.
Mirá También

La última conversación de Ernestina Pais antes de morir: el relato de su amiga íntima que conmueve
La señal que recibió Ana Acosta de Ernestina Pais
"Fue terminar de hablar de ella con mis compañeras y sentir un ruido: ahí vi que la computadora, que estaba apagada desde el miércoles, se encendió. Me quedé helada", contó.
Para Ana, ese instante tuvo un significado muy especial.
"Ahí dije: 'Bueno, Ernestina, estás bien'. Quisiste demostrármelo", expresó con emoción.

Y agregó: "Se quiso comunicar diciendo 'estoy bien'. Se lo agradezco enormemente".
Aunque aclaró que cada persona es libre de interpretarlo como quiera, aseguró que para ella fue una experiencia muy movilizadora.
"Sabemos que se comunican por teléfonos, computadoras... Antes se sentían presencias. El que quiera creer, que crea. Suelen manifestarse. Con mi mamá me pasó y ahora pasó con ella", afirmó.
Antes de cerrar su relato, insistió en la intensidad de lo vivido:
"Se los juro por mis hijas, no estoy loca. Fue terminar de hablar de ella con mis compañeras del colegio y que la computadora se prendiera".
El recuerdo más íntimo de Ernestina Pais

Más allá de aquella experiencia, Ana Acosta prefirió quedarse con la mujer que conoció arriba y abajo del escenario. Ambas compartieron la obra Cuernos y, durante ese tiempo, atravesaron juntas un momento muy difícil: el ACV que sufrió la actriz Marta González, una situación que fortaleció aún más el vínculo entre ellas.
Al recordarla, la humorista destacó la energía y la fortaleza que siempre transmitía Ernestina.
"Yo no conozco los demonios de Ernestina, calculo que los tendría. Yo jamás la vi bajoneada. Era un canto a la vida, literalmente eso: una mina que le ponía el pecho a todo", expresó.
Con esas palabras, Ana eligió despedir a su amiga poniendo el foco en la mujer vital, luminosa y resiliente que conoció, y en el recuerdo que seguirá acompañándola mucho más allá de su ausencia.

