Julieta Nair Calvo habló de Annie, su maternidad e historia de amor
 

Julieta Nair Calvo, entre "Annie", la maternidad y el amor: "Puedo trabajar feliz porque sé que en casa está mi mayor felicidad"

En diálogo con Priscila Crivocapich para Protagonistas, Julieta Nair Calvo habla de su gran presente profesional protagonizando Annie, su regreso a los escenarios tras su segunda maternidad y el equilibrio —real, imperfecto y posible— entre el trabajo, sus hijos y la vida en pareja.
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Actriz versátil y carismática, Julieta Nair Calvo atraviesa un presente pleno, en el que conviven su regreso a los escenarios con uno de los desafíos más intensos y transformadores de su vida: la maternidad.

Invitada a Protagonistas, el ciclo de Priscila Crivocapich para Para Ti, la artista habló de su rol en el musical Annie, su experiencia como mamá de Valentino —a quien llama Nino— e Isabella, y la relación con su pareja, Andrés Rolando, con quien construye una historia de amor profunda y cotidiana.

Entre risas, anécdotas y momentos de emoción, dejó ver su costado más íntimo: el equilibrio entre trabajo y familia, los aprendizajes de la maternidad y la importancia de elegir, todos los días, el camino que la hace feliz.

La tapa

El regreso al teatro con Annie: “Es un espectáculo para toda la familia”

“Estoy muy contenta, feliz con este regreso a las tablas después de mi segunda maternidad”, cuenta Julieta, con una sonrisa que confirma su entusiasmo. Tras dejar Tootsie durante su embarazo, hoy vuelve al escenario con un proyecto que la entusiasma especialmente: Annie, el clásico musical que se presenta en el Teatro Broadway.

“Estoy muy contenta, feliz con este regreso”, asegura. Y recuerda que su salida de Tootsie estuvo directamente ligada a su embarazo: “Me fui dos o tres meses antes porque ya se me notaba la panza y no me sentía tan bien”.

“Estoy muy contenta, feliz con este regreso a las tablas después de mi segunda maternidad”.

Sobre esa etapa, se muestra honesta y sin idealizaciones: “El segundo embarazo no fue igual que el primero. En el primero me sentí bárbara, entrené, hice de todo… y en el segundo estaba muy cansada, con náuseas, me dolía la cabeza, solo quería dormir”.

Hoy, con su hija Isabella ya de un año, puede disfrutar este nuevo proyecto que la tiene completamente enamorada. “Es un espectáculo familiar, para grandes y chicos. Tiene emoción, humor, música… es divino”, resume.

"No hay nadie que no me diga ‘me reí y lloré’"

Arriba del escenario comparte elenco con grandes figuras, entre ellas Lizy Tagliani, quien interpreta a la villana Señorita Hannigan. “Lizy lo hace increíble. Es su inicio en el musical y lo encara con una responsabilidad absoluta. Es una mala muy graciosa, medio torpe, una villana de Disney”.

Sobre el musical Annie: “No hay nadie que no me diga ‘me reí y lloré’. Y el final es muy emocionante, a mí me toca particularmente como mamá”.

La obra, producida por Gustavo Yankelevich y Nicolás Vázquez, tiene un elenco numeroso y un componente que la conmueve especialmente: las niñas en escena. “Son tres grupos de diez nenas que van rotando. Son chiquitas, pero tienen una responsabilidad y un talento increíbles. Yo las veo y me emociona, no paraba de llorar en los ensayos”.

La historia, ambientada originalmente en el Nueva York de los años 30 pero adaptada a una puesta actual, tiene todos los condimentos para conmover: “No hay nadie que no me diga ‘me reí y lloré’. Y el final es muy emocionante, a mí me toca particularmente como mamá”.

Maternidad y equilibrio: “Una cosa sostiene a la otra”

Además de su presente laboral, Julieta transita una etapa muy especial a nivel personal, marcada por la maternidad de sus dos hijos: Valentino —a quien llama Nino—, de 4 años, e Isabella, de 1.

Lejos de vivirlo como una tensión constante, encontró una manera propia de equilibrar sus roles. “Me permito disfrutar de mi trabajo porque tengo una buena red de contención y un marido espectacular que me acompaña”, explica.

Esa red incluye también a su familia y a personas de confianza que la ayudan en el día a día: “Tengo a mi mamá, a mi papá, a mi suegra, la niñera… es un equipo fundamental. Gracias a eso me voy tranquila a trabajar”.

“Me permito disfrutar de mi trabajo porque tengo una buena red de contención y un marido espectacular que me acompaña”.

Con esa tranquilidad, pudo correrse de una culpa que muchas veces aparece en la maternidad: “Sé que cuando están con él es como si estuvieran conmigo. Hace todo: cambia pañales, juega, los saca a pasear”.

A partir de esa dinámica, Julieta llegó a una conclusión que hoy guía su vida: “Una cosa sostiene a la otra. Yo puedo trabajar feliz porque sé que en casa está mi mayor felicidad, que son mis hijos. Y cuando estoy con ellos, también estoy feliz porque tengo un trabajo que amo”.

“Para mí lo que pasa con la maternidad no pasa con nada más. Es mi decisión y me encanta”.

Claro que no romantiza la experiencia. Habla de cansancio, de días caóticos, de llanto y desborde. “A veces estoy cansada… ayer no había dormido en toda la noche porque Isabella no se sentía bien, no encontraba la llave del auto y me puse a llorar”, cuenta. Pero incluso ahí elige el foco: “Eso también me pasa, pero prefiero compartir lo que suma”.

Convencida, incluso se anima a alentar a otras mujeres: “Para mí lo que pasa con la maternidad no pasa con nada más. Es mi decisión y me encanta”.

El posteo sobre su hijo y los anteojos: “Sentí que podía servir compartirlo”

En redes sociales, Julieta mantiene un perfil cuidado y no suele exponer en exceso su intimidad. Sin embargo, hubo una situación puntual que decidió compartir: cuando su hijo Valentino —a quien llama Nino— empezó a usar anteojos.

“Puntualmente yo no cuento mucho de la intimidad de mi familia… no hago un reality de mi vida ni muestro muchísimo en redes sociales”, aclara. Pero esta vez sintió que podía ser diferente: “Con lo de Nino me parecía que sí era como un servicio contarlo”.

“Uno siempre busca refugio en otra mamá… entonces pensé que a otra mamá también le podía servir mi experiencia”.

La decisión no fue casual. La actriz recuerda que, cuando recibió el diagnóstico, atravesó un momento de incertidumbre: “Cuando me enteré que tenía que usar anteojos fijos, me agarró como una mini crisis”.

En ese proceso, encontró contención en otra mamá: “Me acordé que Belu Lucius había publicado que su hijo tenía algo similar y dije: ‘Me parece que es lo mismo, le voy a preguntar’”.

"Me escribieron muchísimas mamás diciéndome: ‘mi hijo tiene lo mismo’"

Ese gesto le quedó resonando y fue el disparador para hacer lo mismo: “Uno siempre busca refugio en otra mamá… entonces pensé que a otra mamá también le podía servir mi experiencia”.

Así fue como decidió hablar del tema con naturalidad: “Lo conté y lo expliqué con palabras medio de maestra jardinera, bajándole el dramatismo”.

“Me acordé que Belu Lucius había publicado que su hijo tenía algo similar y dije: ‘Me parece que es lo mismo, le voy a preguntar’”.

La respuesta fue inmediata: “Me escribieron muchísimas mamás… ‘mi hijo tiene lo mismo’, ‘¿dónde comprás los parches?’, ‘gracias por compartir’… Se arma algo de comunidad”.

Para ella, ese intercambio tuvo un valor especial: “Es como bajar la espuma de algo que hay que atender, pero sin asustarse de más”.

En cuanto a su hijo, destaca la naturalidad con la que lo vive: “Él sabe que los necesita para ver y cuando se los pone es ‘SuperNino’”. Y aclara: en su caso particular, no fue un tema conflictivo. “Lo vive con total naturalidad”.

Amor, compañerismo y emoción: su historia con Andrés Rolando

Cuando habla de Andrés Rolando,su pareja, Julieta se emociona. Llevan más de ocho años juntos y construyen una relación basada en el amor, pero también en la elección cotidiana.

“Hay que ir buscándolo todos los días”, dice. “El amor está, pero la pareja hay que alimentarla”.

Rolando, dedicado al mundo gastronómico y al frente de distintos restaurantes, es alguien a quien Julieta admira profundamente. “Tiene una garra para seguir adelante, una creatividad… todo el tiempo está pensando, creando”.

Y destaca especialmente su forma de trabajar: “No viene de familia de restaurantes y, sin embargo, todo lo creativo de sus lugares tiene que ver con su cabeza, con su visión”.

Sobre su pareja, Andrés Rolando: “Me hizo hacerme muchas preguntas que antes no me hacía”.

Esa mirada fue transformadora para ella: “Me hizo hacerme muchas preguntas que antes no me hacía”, dice, conmovida. “Yo era más estructurada… y él tiene un universo tan amplio que me abrió la cabeza”.

Entre lágrimas, lo resume: “Me voy a emocionar un poco…”.

Claro que no idealiza: “No es magia. A veces nos matamos, discutimos”. Pero incluso ahí encuentra sentido: “Un compañero también es eso, alguien que te acompaña en las diferencias”.

“Un compañero también es eso, alguien que te acompaña en las diferencias”.

La intimidad después de los hijos: “Se hace lo que se puede”

En medio de la emoción, también aparece la realidad cotidiana. Con dos hijos pequeños, la intimidad se transforma.

“Se hace lo que se puede”, dice, con sinceridad. “Llegamos a la noche muy cansados… a veces queremos ver una serie y yo a los diez minutos me dormí”. Incluso algo simple como terminar un capítulo se vuelve difícil: “Hace una semana que nos falta el último y no encontramos el momento”.

Julieta Nair Calvo y Priscila Crivocapich

Sin embargo, hay una búsqueda activa: “Tratamos de encontrarnos, de buscarnos”.Y marca una postura clara: “Cada pareja es un mundo. No seguimos la presión social”.

Para Julieta, el vínculo no se mide en tiempos o frecuencia: “A veces pasa más tiempo, a veces menos, y no significa que uno se quiera menos”. La clave, dice, es otra: “Menos teléfono y más acá”.

Cómo se imagina en diez años: “Seguir siendo feliz como ahora”

Sobre el final de la charla, surge una pregunta que invita a proyectarse: cómo se ve dentro de diez años. Su respuesta es simple, pero contundente: “Seguir siendo feliz como ahora”.

“Cada pareja es un mundo. No seguimos la presión social”.

En esa imagen aparecen sus prioridades: “Seguir criando a mis hijos, que me miren con amor, estar bien de salud y seguir trabajando en lo que me gusta”.

Un cierre que resume su presente: una mujer que encontró su propio equilibrio y que elige, todos los días, sostenerlo.

Mirá la entrevista completa de Priscila Crivocapich a Julieta Nair Calvo acá:

Fotos: Christian Beliera

Producción: Marité Rizzo.

Estilismo: Nat Ceccinato (@natcecchinato)

Video: Martina Cretella y Alan Turek

Edición: Ramiro Palais

Tapa móvil: @mcretellaph y @ph.candela 

Maquilló: Agus Caparra (@aguscaparra)

Peinó: Cristian Rey (@cristianreyok).

Ropa: @jotih_; @ginebrabsas, @lulumartinsgram

Zapatos: @justaosadia

 
 

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