Hay artistas que se construyen desde el misterio y otros que parecen vivir desde la emoción. Silvestre Dangond pertenece, sin dudas, al segundo grupo. Carismático, intenso y cercano, el cantante colombiano logró convertir al vallenato en un fenómeno internacional sin perder la esencia popular y sentimental que caracteriza al género.
Nacido en Urumita, en La Guajira, Colombia, Silvestre creció rodeado de música. Hijo del reconocido cantante William José Dangond Baquero, desde chico convivió con acordeones, composiciones y reuniones musicales que marcaron su identidad para siempre. Con apenas 21 años lanzó su primer álbum y rápidamente comenzó a construir un vínculo muy fuerte con el público colombiano gracias a su estilo descontracturado y emocional arriba del escenario.

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Con el paso de los años, su figura trascendió las fronteras de su país y se convirtió en uno de los máximos referentes del vallenato moderno. Temas como “Cásate conmigo”, “Materialista”, “Justicia”, “La difunta” y “Niégame tres veces” ayudaron a acercar el género a nuevas generaciones y a públicos que quizás nunca habían escuchado vallenato tradicional.
Hoy, a los 45 años, Silvestre atraviesa una etapa distinta. Más reflexivo, más tranquilo y conectado con sus raíces, el artista sigue llenando escenarios y colaborando con músicos de distintos géneros, mientras expande el alcance del vallenato por América Latina. En las últimas semanas volvió a mostrarse muy cerca de Argentina: habló de su admiración por el cuarteto, grabó una canción con La K'onga y se prepara para presentarse en el Movistar Arena.
Sin embargo, lejos de la imagen explosiva y energética que transmite en vivo, en la intimidad Silvestre se muestra mucho más calmo. Durante una charla con Para Ti, habló sobre el amor, la soledad, las redes sociales y el presente de la música con respuestas breves, honestas y muy humanas.

“El amor es lo que mueve todo”
— ¿Siempre te quisiste dedicar a la música? ¿Sentías que era tu vocación?
- Sí, desde chico. Yo crecí viendo eso muy cerca. Nunca me imaginé haciendo otra cosa tampoco.
— ¿Alguna vez sentiste que el éxito te hacía sentir más solo?
- Sí, claro. A veces uno entre más gente tiene alrededor… más solo se siente.

— ¿Qué sentís al respecto de las redes sociales y la industria musical?
- Las redes ayudan mucho, pero también dañan mucho. Todo va demasiado rápido ahora. Antes la música duraba más.
— ¿Qué lugar ocupa en tu vida el amor?
- Todo. Yo creo que uno sin amor no sirve pa’ nada. El amor es lo que mueve todo.

— ¿Qué opinás sobre los que dicen que el vallenato se volvió más comercial?
- Sí, claro que cambió. Todo cambia. El vallenato hoy es más comercial que antes… pero tampoco se podía quedar igual toda la vida.
— ¿Qué aprendiste de los artistas con los que participaste?
- Muchísimo. Sobre todo de los músicos viejos del vallenato. Ellos me enseñaron el respeto por el género. La disciplina. Cómo contar una historia cantando.
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— Cuando estás en tu casa, lejos de los reflectores, ¿qué queda de ese Silvestre explosivo?
- Nada. Ahí soy una persona normal. Tranquilo. Mucho más normal de lo que la gente cree. Sí. A mí me gusta estar en mi casa, con mi familia, comer tranquilo, hablar normal. Yo no vivo en show todo el tiempo.
— Si hoy un chico quisiese hacer vallenato, ¿qué le dirías?
- Que lo haga con amor y con respeto. Y que no quiera correr tanto detrás de la fama porque eso llega después.
Fotos: Rama Palais


