El aroma de las bananas dorándose en manteca con una cucharada de azúcar mascabo invade la cocina y anticipa que algo delicioso está por suceder. Imaginate cortar una porción de un cheesecake templado, donde la cremosidad suave del relleno se funde con un sutil marmolado de caramelo artesanal. En boca, el contraste es perfecto: el toque crocante del maní salado corta el dulzor justo a tiempo, mientras un copete de crema batida y una pizca de canela coronan una experiencia verdaderamente inolvidable.
Este postre, creado por el reconocido chef Pedro Lambertini, no es un cheesecake más. Su base crujiente de avena y su relleno denso pero sedoso demuestran que los clásicos siempre se pueden reinventar con maestría. Es la opción ideal para lucirse en una reunión familiar, una merienda de fin de semana o cuando tengas ganas de agasajar a quienes más querés con un postre lleno de texturas y sabores equilibrados.
Ingredientes
Para un molde de 20 cm (o aro con base de papel aluminio).
Base
- 120 g de cookies de avena procesadas
- 40 g de manteca derretida
Relleno
- 830 g de queso crema espeso
- 2 huevos
- 1 yema
- 180 g de azúcar
- 45 g de almidón de maíz
- 110 g de crema de leche
- 200 g de puré de banana madura
Swirl de caramelo
- 200 g de azúcar
- 240 g de crema de leche caliente
Bananas caramelizadas
- 3 bananas apenas maduras
- 30 g de manteca
- 3 cucharadas de azúcar mascabo o rubia
- 1 copita de ron
Para terminar
- Maní repelado, salado y picado (cantidad necesaria)
- Crema batida apenas azucarada
- Canela en polvo

Preparación paso a paso
- La base crocante: Mezclá las cookies de avena procesadas con la manteca derretida hasta obtener una textura de arena húmeda. Forrá la base de tu molde de 20 cm, presionando bien con el dorso de una cuchara para que quede compacta. Horneá durante 10 minutos a 160 °C. Retirá y dejá enfriar.
- El relleno cremoso: En un bol, integrá el queso crema espeso con el azúcar. Agregá el almidón de maíz, la crema de leche y el puré de banana madura. Incorporá los huevos y la yema de a uno, mezclando suavemente sin sobrebatir para evitar incorporar aire a la preparación. Volcá esta mezcla sobre la base ya horneada.
- El swirl de caramelo: Realizá un caramelo seco en una cacerola volcando el azúcar en forma de lluvia. Cuando alcance un tono dorado, retiralo del fuego y agregá la crema de leche caliente con mucho cuidado (puede salpicar). Mezclá enérgicamente hasta obtener una salsa homogénea y lisa. Reservá una parte para servir al final.
- El marmolado y horneado: Distribuí cucharadas (o lunares) de la salsa de caramelo sobre el relleno del cheesecake y, con la ayuda de un palillo o la punta de un cuchillo, realizá un marmolado suave. Cubrí el molde con papel aluminio y horneá a 150 °C durante aproximadamente 1 hora, o hasta que notes que el centro todavía tiembla ligeramente. Dejá enfriar a temperatura ambiente y luego refrigerá en la heladera.
- Las bananas caramelizadas: Cortá las bananas apenas maduras en rodajas gruesas. Doralas en una sartén con la manteca, agregá el azúcar mascabo y cociná unos minutos hasta que se caramelicen. Si te animás, perfumá con la copita de ron y flambeá para realzar los aromas.
- El emplatado perfecto: Serví cada porción de cheesecake acompañada por la salsa de caramelo tibia que reservaste, las bananas caramelizadas, una generosa lluvia de maní salado picado, una quenelle de crema batida apenas azucarada y un toque final de canela espolvoreada.
#lambertips
- El punto de las bananas: Para el puré del relleno, elegí bananas que estén bien maduras (aportan más dulzor y humedad); para el salteado final, conviene que estén más firmes así no se desarman en la sartén.
- Texturas a gusto: Si te gusta encontrarte con tropezones de fruta en el relleno, pisá las bananas con un pisapuré; si preferís una crema lisa y uniforme, procesalas por completo.
- El gran secreto: La clave de la cocción de este cheesecake es retirarlo del horno cuando el centro todavía se mueva levemente como un flan. Con el frío de la heladera tomará la consistencia perfecta.
- Conservación: El cheesecake terminado dura hasta 4 días en la heladera (no es apto para freezer). Sin embargo, la salsa toffee sobrante se conserva fantástico en la heladera y sí se puede freezar.
Foto y receta: IG (pedrolambertini)


