Hay aromas que transforman la casa entera. Y pocos son tan reconfortantes como el de una torta o budín de manzana recién horneado. Cuando afuera hace frío, esta receta se convierte en una de esas pequeñas alegrías simples que acompañan una tarde de mate, café o té.
Lo mejor es que no requiere técnicas especiales, lleva ingredientes básicos y aprovecha una de las frutas más económicas y versátiles de la temporada.
Además, la combinación de manzana y canela nunca falla.

Ingredientes
. 3 manzanas grandes
. 3 huevos
. 150 g de azúcar
. 100 ml de aceite neutro
. 200 g de harina leudante
. 1 cucharadita de canela
. 1 cucharadita de esencia de vainilla
. 50 ml de leche
. Azúcar impalpable para decorar
Preparación paso a paso
. Paso 1: Precalentá el horno a temperatura media.
. Paso 2: Pelá dos manzanas y cortalas en cubitos pequeños.
. Paso 3: Reservá la tercera manzana para decorar.
. Paso 4: Batí los huevos junto con el azúcar hasta integrar.
. Paso 5: Agregá el aceite, la vainilla y la leche.
. Paso 6: Incorporá la harina tamizada junto con la canela.
. Paso 7: Sumá las manzanas en cubitos y mezclá suavemente.
. Paso 8: Volcá la preparación en una budinera previamente enmantecada.
. Paso 9: Cortá la manzana restante en láminas finas y acomodala sobre la superficie.
. Paso 10: Horneá entre 40 y 45 minutos o hasta que al insertar un palillo salga seco.
. Paso 11: Dejá enfriar y espolvoreá con azúcar impalpable.
Tips y variaciones
. Podés agregar nueces o almendras picadas.
. También queda delicioso con peras.
. Si te gusta más especiado, sumá una pizca de jengibre o nuez moscada.
. El tip salvador: mezclá una cucharada de azúcar con media cucharadita de canela y espolvoreala sobre la superficie antes de hornear para lograr una costra crocante irresistible.
Con qué acompañarlo
. Mate amargo.
. Café con leche.
. Té negro.
. Chocolate caliente.
El sabor de las tardes de otoño
Hay recetas que no necesitan ingredientes sofisticados para conquistar. Este budín de manzana y canela es una de ellas. Húmedo, aromático y muy fácil de hacer, tiene todo lo necesario para convertirse en uno de esos clásicos que siempre vuelven a la cocina cuando llegan los días frescos.

