Los scones salados son una opción práctica, versátil y rendidora para cualquier encuentro. Si buscás una receta diferente para llevar a una reunión o simplemente querés disfrutar de algo rico en casa, estos scones de queso, ajo y tomates disecados son una excelente alternativa. La combinación de ingredientes aporta mucho sabor y un aroma irresistible que conquista desde el primer bocado.
Ingredientes
- 350 gr de harina leudante
- 60 gr de manteca fría
- 110 ml de leche
- 150 ml de crema de leche
- 150 gr de queso rallado
- Ajos confitados, cantidad a gusto
- Tomates disecados, cantidad a gusto

Preparación paso a paso
Paso 1: Preparar los ingredientes
Picá los tomates disecados en trozos pequeños. Si están muy secos, podés hidratarlos previamente en agua tibia durante unos minutos. También picá los ajos confitados.
Paso 2: Formar la base de la masa
Colocá la harina leudante en un bowl amplio y agregá la manteca fría cortada en cubos. Integrá con las manos hasta obtener una textura similar a un arenado.
Paso 3: Incorporar los sabores
Sumá el queso rallado, los tomates disecados y los ajos confitados. Mezclá bien para distribuir todos los ingredientes de manera uniforme.
Paso 4: Agregar los líquidos
Incorporá la leche y la crema de leche. Mezclá suavemente hasta formar una masa tierna. Es importante no amasar en exceso para que los scones queden livianos y esponjosos.
Paso 5: Estirar y cortar
Llevá la masa a una superficie apenas enharinada y estirala hasta obtener un grosor de aproximadamente 2 a 3 centímetros. Cortá los scones con un cortante redondo o con un vaso.
Paso 6: Llevar al horno
Distribuí los scones sobre una placa para horno ligeramente enmantecada o cubierta con papel manteca.
Paso 7: Hornear
Cociná en horno precalentado a 250° durante aproximadamente 12 a 15 minutos, o hasta que estén bien dorados por fuera. Retiralos del horno y dejalos entibiar unos minutos antes de servir. Son ideales para disfrutar recién hechos.


