News

Valentina Bassi: “Tuvimos un millón de crisis, pero ¿qué pareja zafa de eso?”

#PARA TI - VALENTINA BASSI- News - MD - 20171229
“Me encanta quedarme en casa en pijama. Salir de noche implica producirme, peinarme, maquillarme. Para los hombres es más simple”. Foto Maxi Didari/Para Ti.

Se llama Valentina por una astronauta rusa –Valentina Tereshkova– que fue la primera mujer en volar al espacio en 1969. “Mi papá estaba fascinado con esa historia, así que cuando nací me llamaron como ella. Su segundo nombre era Vladímirovna, ¡por suerte ese les gustó menos!”, cuenta Valentina Bassi (45) entre risas mientras la maquillan para la producción de fotos.

La actriz –que saltó a la fama en 1993 cuando protagonizó la película El caso María Soledad y luego formó parte del emblemático elenco de Verdad Consecuencia (un unitario de Pol-ka creado por Adrián Suar) y de El Tiempo no para, junto a Luciano Castro y Dolores Fonzi–, hoy asegura estar feliz con las repercusiones de Al desierto, la película que ella protagoniza y dirige Ulises Rosell (47), su marido.

#PARA TI - VALENTINA BASSI 2- News - MD - 20171229
“No sé si padezco la exposición, pero no es algo que busque ni que me encante. Por eso también, si un año hago algo en tevé, el próximo prefiero una propuesta de perfil más bajo”. Foto Maxi Didari/Para Ti.

-Escuché que decías que nunca te había tocado un director tan exigente como tu marido, ¿es así?
-Bueno, era así. Pensaba eso hasta que me crucé hace dos meses con Luciano (Cáceres, 40) y todo cambió: ¡él es mucho peor que Ulises! (Se ríe). Comenzamos a preparar la obra El ardor, en la que Luciano actúa y dirige, y que vamos a estrenar en enero en el Auditorium de Mar del Plata y te confieso que cada ensayo es una clase mezcla de spinning y crossfit. ¡Quedo agotada! ¡Luciano no para! Yo sabía que sus obras eran así, con mucho ritmo, pero me tiene cuatro horas al trote. Espero que lleguemos a Mar del Plata y se calme un poco, ¡por favor!

-¿Es una obra sólo para el verano o la traen luego a Buenos Aires?
-La verdad es que aún no lo sabemos. Existe la posibilidad de salir de gira, pero no está definido. Me gustaría tomarme unos días de descanso en marzo porque vengo de trabajar mucho: hasta agosto estuve en la obra Falladas, acompañé la película a varios festivales y en noviembre comencé con El ardor.

“Tuvimos un millón de crisis, pero ¿qué pareja zafa de eso?”
“Tuvimos un millón de crisis, pero ¿qué pareja zafa de eso?”. Foto Maxi Didari/Para Ti.

-Es la primera vez que trabajás con tu marido a pesar de que llevan 15 años en pareja, ¿por qué tardaron tanto tiempo en filmar juntos?
-Al principio fue una decisión no mezclar los tantos, algo que elegimos entre los dos muy a conciencia. El tema es que el día en que tenés un hijo todo se mezcla sí o sí, ¡es imposible evitarlo! De hecho, hablábamos del guion en la cama y estaba buenísimo. ¡Eliminada la reunión en un bar u oficina con el director!

-Filmaron en Comodoro Rivadavia, muy cerca de Trelew, la ciudad en la que naciste, ¿qué sentiste al volver?
-¡Un gran placer! Yo tengo los mejores recuerdos de mi infancia en Trelew. Mis viejos se fueron a trabajar allí por dos años y se quedaron porque les encantó esa vida en la que podíamos disfrutar del aire libre y la playa. Y en la peli me reencontré con un gran amigo mío: el viento. Cuando vivís en la Patagonia, el viento es parte de tu vida, de tu familia… Yo de chiquita jugaba con el viento. Mis viejos salían a la ruta, paraban en la banquina y mi hermana y yo subíamos a los médanos a jugar a quién tiraba el viento primero. Abríamos los brazos y esperábamos que nos tumbara. Siempre que puedo viajo a Trelew, ya sea para presentar una peli o para acompañar a Ulises a dar un semanario. Me gusta volver a conectarme con esa vida que tuve.

Valentina Bassi y su marido Ulises Rosell, director de Al desierto, película en la que trabajan juntos. El film fue uno de los dos argentinos que compitieron en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Valentina Bassi y su marido Ulises Rosell, director de Al desierto, película en la que trabajan juntos. El film fue uno de los dos argentinos que compitieron en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.  Foto Fabián Uset.

-Tenés un hijo de 9 años que se llama Lisandro, ¿cómo te definirías como mamá?
-Uh, qué difícil. Creo que soy una mamá como muchas otras: me cuesta poner límites y soy re culposa (Se ríe). A fin de año tuve mil actos y actividades escolares y, obvio, no falté a ninguna. Es algo que no me permito ni loca. También ocurre que mi trabajo es muy raro: puedo pasar un largo período sin un proyecto concreto y eso permite que esté 24 horas con Lisandro y, de un día para el otro, recibo la propuesta de una obra de teatro, ensayo mil horas por semana y desaparezco. Bueno, la verdad es que nunca llego a desaparecer del todo, siempre encuentro la forma de estar presente porque es una decisión que tomé el día en que fui mamá: bajé siete cambios y nunca más acepté dos trabajos al mismo tiempo.

Imágenes de la película Al desierto.
Imagen de la película Al desierto.

-Si el año que viene te ofrecen hacer una telenovela y teatro estarías complicada, ¿no?                                                                                                                             -Complicada no: rechazaría una de las dos propuestas… ¡olvidate! La última vez que hice una tira fue cuando mi hijo tenía 3 años y no me gustó. Sentí que era demasiado chiquito; lo dejaba a la mañana en el jardín y le decía: “Bueno, a lo mejor te vengo a buscar yo… o no”, y esa incertidumbre me generaba culpa, incomodidad. Necesito ser una mamá presente. Pero ojo, no es porque esté convencida de que eso es lo mejor, ¿eh? ¡Tal vez estoy equivocadísima! A lo mejor me necesita menos de lo que creo. Es una elección mía. Igual, te aclaro, porque si no parece que todo el peso está sobre mi pobre hijo: yo soy una mina muy tranquila. Siempre fui así. No me gusta enloquecerme, nunca fui de esas actrices que hacen mil cosas al mismo tiempo. Ni cuando era soltera. Si un año hacía una tira diaria, al otro buscaba un proyecto más tranquilo.

-¿Ulises es un papá tan presente como vos?                                                                       -Sí, sí, a full. Estoy muy contenta con él como padre. Creo que logramos formar una linda familia.

Imagen del Instagram de Valentina con su hijo, Lisandro.
Imagen del Instagram de Valentina con su hijo, Lisandro.

-¿Y cómo te llevás con la exposición?
-Tengo la sensación de que sos de esas actrices que la padecen un poco. (Sonríe) No sé si la padezco, pero no es algo que busque ni que me encante. Por eso también si un año hago algo en tevé, el próximo prefiero una propuesta de perfil más bajo.

-¿Alguna vez sufriste acoso por parte de un productor?
-No, por suerte: jamás. Nunca me invitaron a cenar para ofrecerme un guion ni nada por el estilo. A ver, si te tengo que comentar algo raro, que no me gustó, recuerdo que una vez fui a un casting y un asistente me pidió que diera una vueltita, claramente para mirarme el culo. Obvio que me sentí súper molesta y con ganas de decirle: “Che, soy actriz, no es necesaria la vueltita”. Pero me callé. Porque una, lamentablemente, antes naturalizaba estos comentarios. Hoy las mujeres ya no lo hacemos. Yo aprendo mucho con mi sobrina de 19 años que no deja pasar un comentario machista y te reta si vos lo considerás algo normal.

-¿Te imaginás siendo otra cosa que no sea actriz?                    
-Sabés que no. Yo amo la actuación y querría llegar a viejita con el mismo deseo que siento hoy por interpretar algunos personajes. ¡Es tan lindo disfrutar del trabajo! Espero no perder nunca la pasión.

Imagen de la película Al desierto.
Imagen de la película Al desierto.

-Volvamos a Ulises. Se los ve una pareja muy sólida, ¿han tenido alguna crisis?                                                                                                                                                   -¿Alguna? ¡Un millón! Pero ¿qué pareja zafa de eso? Entiendo que la elección de estar juntos es una gran apuesta en la que hay que creer, un trabajo permanente al que le dedicamos tiempo porque nos gusta.

-¿Qué es lo que más le reclamás como marido? ¿Cuál es tu principal crítica hacia él?                                                                                                                                                Su impuntualidad. ¡Me saca de quicio! Yo soy alemana, suiza, todo junto: no llego ni 5 minutos tarde. Y él puede aparecer 3 horas después, y te aseguro que no exagero. Es de esas personas que te llaman y te dicen: “Estoy yendo para casa”. Vos preparás la comida o lo que sea y a las tres horas te escribe: “Sabés que me crucé con un amigo, nos pusimos a charlar, recién salgo para allá”. Enloquezco.

-Él también debe tener sus quejas sobre vos.                                                                       -Sí, claro. A él le molesta que no me guste salir de noche. Él querría ir a más estrenos o salir a comer, juntarnos con amigos. Pero, ¿sabés qué pasa? Yo muchas veces trabajo de noche. Y, cuando es así, con esa vida nocturna me alcanza y sobra. ¡No necesito moverme más de casa! Es más: ¡me encanta quedarme en pijama! Salir de noche también implica producirme, peinarme, maquillarme… Para los hombres es más simple: jeans, camisa y listo. Por eso siempre le digo: ¡organizá un plan con tus amigos que yo me quedo leyendo! (Se ríe).

#PARA TI - VALENTINA BASSI 5- News - MD
“Me encanta quedarme en casa en pijama. Salir de noche implica producirme, peinarme, maquillarme. Para los hombres es más simple”. Foto Maxi Didari/Para Ti.

-¿No te molesta que salga solo?                                                                                         -Para nada, soy cero celosa. Y Ulises tampoco. Tenemos una relación muy linda y sana.

Textos: JULIANA FERRINI

Maquilló y peinó: Vero Crespi. Agradecemos a: Dazzler Maipú, Benito, Melocotón y Mai Cassal.

Notas relacionadas

Bitnami