Durante la jornada de este jueves 30 de abril, Rochi Igarzábal deslumbró con un look nupcial que combinó romanticismo y modernidad en su casamiento por civil junto a Milton Cámara. En una ceremonia íntima, rodeada de su hija, amigos y más familiares, la actriz apostó por un estilismo fiel a su identidad, con guiños actuales y una impronta relajada.
Para dar el “sí”, Igarzábal eligió un vestido midi en tono blanco, de caída liviana y con volados sutiles que aportan movimiento. El diseño se destacó por sus aplicaciones florales en relieve, un detalle que suma textura y refuerza el espíritu romántico del conjunto.
La silueta fluida acompañó el clima íntimo y diurno de la celebración, alejándose de los formatos tradicionales sin perder la esencia nupcial.

Blazer y accesorios, las claves del look
El diferencial del outfit estuvo en la incorporación de un blazer sastrero en el mismo tono. De líneas limpias y calce relajado, esta pieza aportó estructura y un aire contemporáneo que elevó el conjunto.
Además de ser funcional para el clima otoñal, el blazer suma un guiño urbano que redefine el concepto de look de novia. Este recurso, cada vez más elegido, permite construir estilismos versátiles y con personalidad.

En cuanto a los complementos, la actriz optó por zapatos de taco medio, en punta y con pulsera al tobillo, logrando un equilibrio entre elegancia y comodidad. Sumó un bolso pequeño tipo pouch y lentes de sol ovalados y oscuros, que aportaron un toque chic y relajado.
El ramo, compuesto por flores blancas de líneas simples, acompañó la estética sin sobrecargarla. El beauty look siguió la misma lógica: pelo suelto con ondas suaves y maquillaje natural, en sintonía con el espíritu del evento.
Una novia moderna y auténtica
Lejos de los códigos más tradicionales, Rochi Igarzábal construyó un look nupcial auténtico, donde conviven lo romántico y lo urbano con naturalidad.

Una elección que no solo refleja su estilo personal, sino que también confirma una tendencia en alza: novias que priorizan la comodidad, la identidad y la coherencia estética, sin resignar elegancia.
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