Interiorismo sensible: cómo diseñar y decorar desde la neuroarquitectura  - Revista Para Ti
 

Interiorismo sensible: cómo diseñar y decorar desde la neuroarquitectura 

Lo que pasa cuando luz, materiales, formas y color dejan de ser decorativas para convertirse en herramientas capaces de influir en el bienestar, la creatividad y los vínculos... Reflexiones y claves de una arquitecta e interiorista con la mirada de la neuroarquitectura.
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“Durante años se habló del interiorismo como si fuera una cuestión de estilo. Pero hay otro modo de pensarlo: diseñar es trabajar con la energía de los espacios y con la manera en que esa energía impacta en sus habitantes”.  

Así comienza su columna exclusiva de para ti DECO Claudia Faena, arquitecta e interiorista.  

Para ella un proyecto no empieza en los materiales ni termina en una paleta de colores sino que empieza “en una percepción, en una frecuencia”. Y en las dinámicas propias de quienes van a circular por esos espacios. 

El bienestar en el centro del interiorismo 

Claudia Faena, arquitecta e interiorista.  
Claudia Faena, arquitecta e interiorista.  

A través de esta perspectiva, el interiorismo puede elevar la vibración de un lugar desde una práctica que cruza diseño, neuroarquitectura y sensibilidad.  

"Se trata de construir escenarios donde el bienestar esté en el centro, donde la materia articule interiores y exteriores. Porque los espacios afectan el cuerpo, las emociones, la creatividad, los vínculos. Cada rincón modela conductas y define estados de ánimo”.  

Desde hace años Claudia Faena incorporó al proceso de diseño los estudios de Masaru Emoto sobre el efecto de las palabras y las vibraciones en el agua. 

“La idea central es que la intención modifica la estructura. Esta línea de trabajo la llevé al espacio construido. Si el cuerpo humano es en gran parte agua, y si los entornos también tienen una frecuencia, entoncesla palabra tiene un rol proyectual”.  

Es clave que la energía fluya de un ambiente a otro, sobre todo cuando se trata de espacios chicos
"Es clave que la energía fluya de un ambiente a otro, sobre todo en espacios chicos".

Así, en oficinas de startups, desarrolló conceptos espaciales a partir de palabras como prosperidad y creatividad, activando una narrativa vibracional que ordena decisiones de diseño. Y a esta metodología que implica proyectar espacios en función de la circulación energética la aplica a todo tipo de soluciones proyectuales: desde grandes emprendimientos a sistemas de diseño e interiorismo.  

Cómo aplicar la neuroarquitectura en el diseño de interiores 

"Los espacios afectan el cuerpo, las emociones, la creatividad, los vínculos".
"Los espacios afectan el cuerpo, las emociones, la creatividad, los vínculos".

“Es clave que la energía fluya de un ambiente a otro, sobre todo cuando se trata de espacios chicos –apunta Clauda Faena- Que no haya quiebres ni sobresaltos. Que la paleta sea cálida, que los materiales y terminaciones sean de calidad. Se resuelve desde el mobiliario hasta la experiencia completa de habitar un espacio listo para usar”.  

diseñar es trabajar con la energía de los espacios y con la manera en que esa energía impacta en sus habitantes”.  
"Diseñar es trabajar con la energía de los espacios".

¿Cómo hacerlo? “La fluidez en las circulaciones, las formas orgánicas, el mobiliario curvo y las alturas generosas estimulan creatividad y expansión. La luz cálida acerca, relaja, mejora la comunicación. La luz blanca, en tanto, activa foco y sinapsis, por eso funciona en ámbitos de trabajo”.  

El color también opera como frecuencia. “El verde aquieta y conecta con una dimensión afectiva; el azul impulsa pensamiento y conocimiento; y el blanco abre una noción de inspiración”.  

5 claves del interiorismo basado en la neuroarquitectura 

"Los espacios se leen con todos los sentidos".
"Los espacios se leen con todos los sentidos".

"La neuroarquitectura opera sobre cinco variables concretas: luz, naturaleza, geometría, estímulos sensoriales y bienestar cognitivo”, describe la arquitecta e interiorista.  

1. Luz natural y ritmos circadianos. La exposición a luz natural ordena ciclos biológicos, mejora foco, descanso y regulación emocional. En diseño, se traduce en orientación solar, profundidad de la luz, control de deslumbramiento y variación lumínica según usos. 

2. Biofilia y conexión con la naturaleza. Vegetación, agua, materiales nobles, ventilación y vistas abiertas reducen estrés y favorecen restauración cognitiva. La naturaleza deja de ser recurso estético para convertirse en estrategia proyectual. 

La naturaleza deja de ser recurso estético para convertirse en estrategia proyectual. 
La naturaleza deja de ser recurso estético para convertirse en estrategia proyectual. 

3. Geometrías orgánicas y fluidez espacial. Curvas, secuencias fluidas, escalas amables y circulaciones legibles reducen carga cognitiva y estimulan creatividad. La forma no sólo organiza: también afecta percepción y respuesta emocional. 

4. Diseño multisensorial: color, acústica y materiales. Los espacios se leen con todos los sentidos. La acústica modula estrés; las texturas producen confort; los colores activan respuestas distintas: el verde calma, el azul favorece concentración, las gamas cálidas acercan. 

5. Espacios para bienestar y desempeño. Alturas generosas, zonas de pausa, transiciones suaves y entornos que permiten elección mejoran productividad, memoria y bienestar. La premisa es diseñar para la biología humana. 

En oficinas, desarrolló proyectos a partir de palabras como prosperidad y creatividad.
En oficinas, desarrolló proyectos a partir de palabras como prosperidad y creatividad.

La autora de este artículo es la creadora de Claudia Faena express / DISEÑO A TU ALCANCE (@claudiafaenaestudio), un sistema modular “llave en mano” basado en la neuroarquitectura.  

 
 

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