Hay edificios que invitan a mirar hacia arriba, a detenerse frente a una pared y a imaginar las historias que sucedieron entre sus muros. En el Palacio Molina, antigua sede de la fábrica de Alpargatas, esa memoria acompaña el recorrido de Casa FOA 2026 y se convierte en parte del diseño.
Durante su visita junto a Para Ti Deco, la interiorista y referente deco Majo Firreri (@majo_firreri) encontró en el Espacio 5, Espacio de Encuentro, de Hugo Di Marco, una síntesis de esa convivencia entre épocas. Su mirada se detuvo en cómo los materiales contemporáneos se incorporan a la arquitectura histórica y permiten seguir apreciándola.
“Me encanta este espacio porque un poco resume todo lo que estoy viendo en la muestra”, contó al comenzar su recorrido por el ambiente, que recibió la Tercera Mención a la Arquitectura y Diseño de Casa FOA 2026 Palacio Molina.

La historia del edificio como protagonista
Para Majo, uno de los mayores aciertos del proyecto está en la relación que establece con la construcción original.

“La historia se fusiona con los materiales actuales y sigue siendo protagonista”, explicó. Y destacó que la intervención le da a la arquitectura “ese protagonismo que merece, porque es maravillosa”.
El proyecto de Di Marco parte, precisamente, de entender el edificio como una gran caja de memoria. Las alturas, las estructuras metálicas, las vigas y las marcas del tiempo forman parte de la composición y aportan una profundidad que se descubre al recorrerla.

“Se mantienen los muros, se mantienen los techos, los ventanales”, observó Majo. Sobre esa base, señaló el trabajo con la materialidad de los elementos incorporados para construir el ambiente “sin invadir”.
Separar ambientes sin perder las visuales

Entre los recursos que más llamaron su atención aparecen los filtros verticales de madera, que organizan el espacio y conservan la conexión visual entre sus distintos sectores.

“Me encantan este tipo de muros separatorios que dejan ver hacia el otro lado”, comentó. También destacó las formas circulares y las diferentes texturas, en diálogo con una pared que conserva las huellas de la historia.

Ese recurso permite generar situaciones más íntimas dentro del gran volumen industrial. Los límites se perciben, pero la mirada puede atravesarlos y seguir reconociendo la escala del lugar.

Es una idea que también puede inspirar un interior doméstico: pensar divisiones que organicen los usos y, al mismo tiempo, mantengan la continuidad del ambiente.
Madera, mármol y formas blandas para invitar al encuentro
Dentro de esa envolvente histórica, una pieza central escultórica funciona como lugar de reunión. A su alrededor, el mármol, la madera, los reflejos y los textiles aportan distintas sensaciones, mientras el mobiliario de formas blandas introduce suavidad.

La iluminación, la neblina y el fuego completan una experiencia que invita a detenerse. Cada elemento participa de una atmósfera donde el encuentro se vuelve una posibilidad concreta: sentarse, conversar y disfrutar del espacio.

La observación de Majo pone el foco en ese equilibrio. Lo contemporáneo suma una nueva manera de habitar el Palacio Molina y deja que sus muros, techos y ventanales sigan contando su historia.
Fotos: Chris Beliera
Video: Cande Casares

