Así es el Kintsugi, el arte de arreglar objetos japonés ¡con oro!

Nos adentramos en el Kintsugi la técnica japonesa que repara objetos de cerámica con oro. Plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la vida y que esas cicatrices deben mostrarse en lugar de ocultarse.

Una pieza familiar, recuerdos arraigados en objetos. Foto: gentileza Embajada del Japón

Como en un viaje virtual en plena pandemia, nos adentramos en el Kintsugi, la técnica para reparar objetos (con oro) japonesa. Es una técnica centenaria basada en la filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la vida de un objeto y que deben mostrarse en lugar de ocultarse.

Así, nos pusimos a charlar con Takehito Kobayashi, el maestro japonés que pronto dará una conferencia gratuita en Argentina sobre el arte japonés que “revive” piezas cerámicas y valora lo reparado más aún que si fuera nuevo. La “cicatriz” de oro pone de manifiesto su transformación, historia y le reasignarle un nuevo valor. 

¿Qué es el kintsugi?

“Kintsugi 金継ぎ (“kin”, oro y “tsugi”, enmendar) significa enmendar con oro -cuenta el experto japonés- Pero la particularidad de este método de restauración es que se adhieren las partes rotas y quebradas, o se cubren las grietas o agujeros con laca, y finalmente se decora la parte arreglada con oro en polvo”.

Kobayashi agrega: “También se lo llama “Kintukuroi'”, alcara el maestro dictará la clase “Las cerámicas que renacen con Kintsugi” el 5 de septiembre 2020 a las 19 hs. vía Zoom de la Embajada del Japón en Argentina (@japanemb_arg)

El kintsugi y el arte de reparar. Foto: gentileza Embajada del Japón

Kobayashi se enamoró del arte del Kintsugi e hizo de esto su vida y profesión:

“A mi padre le gustaban mucho las cerámicas horneadas, y desde pequeño solía recorrer los Rokkoyo, los 6 hornos más antiguos que hay en Japón y aún hoy siguen funcionando”, explica desde Japón Takehito Kobayashi.

“Siempre estuve rodeado de cerámicas. A los 25 años, inicié un proyecto personal de alquiler de jarrones y floreros para restaurantes. En ese entonces es cuando recibí por primera vez el pedido para hacer un Kintsugi.

Así inicié por cuenta propia mi estudio y práctica de este arte“, detalla el maestro de 39 años.

El maestro Kobayashi en acción. Foto: gentileza Embajada del Japón

Como muchas artes en Japón, es la edad la confiere el conocimiento. Y hay muchas tradiciones a la hora de “pasar” esto de generación en generación y sus 39 años son sinónimo de “juventud” en el país nipón.

¿Es habitual de alguien joven se dedique a esto?

En estos últimos 8 ó 9 años, se nota una especie de boom. Y se ven muchos jóvenes que empiezan a hacer Kintsugi -aclara Kobayashi-. Pero es cierto que son pocos los que llegan a vivir de esto.

Cada pieza tiene su valor especial. La técnica de reparación no siempre implica oro. Foto: gentileza Embajada del Japón

¿Solo es kintsugi si es con oro?

De hecho, existen varias formas que restaurar. Entre ellas, el Gintsugi (Gin= plata, sugi= enmendar, reparar). Es decir, se utilizaría plata en polvo en lugar de oro. Pero es posible decorarlas con otros metales preciosos también.

El arte de reparar piezas de arte y darles una nueva vida. Foto: gentileza Embajada del Japón

De Marie Kondo y las 5S al Kintsugi: de Japón al mundo

Apreciar una obra en tiempos donde prima lo descartable. Foto: gentileza Embajada del Japón

En los últimos tiempos, muchas enseñanzas del Japón llegaron a Occidente y se convirtieron en furor, se “occidentalizaron”:

desde el boom de Marie Kondo y el método Konmarie a las 5S y el Kaizen japonés. Al maestro Takehito Kobayashile toca adentrarnos en este arte.

¿Cómo se llevan el Kintsugi y la vorágine de la vida de hoy? Con los tiempos y el aceleramiento, ¡los precios!

El verdadero Kintsugi implica un costo bastante importante y es una técnica muy noble. Por ello, para los objetos cotidianos, se aplica un Kintsugi simplificado con utensilios y materiales innovadores para repararlos. Elijo el método observando y prestando mucha atención al objeto a reparar.

Un arte milenario japonés que se mantiene. Foto: Gentileza Embajada del Japón.

Por ejemplo, pienso en su naturaleza y trasfondo histórico, y en los gustos de su propietario. También considero balance, analizando por ejemplo qué tipo de línea voy a utilizar.

Y así, una que pongo mis manos a la obra ya realizo mi trabajo sin pensar en nada. Lo único que hago es aspirar a terminar la obra de la manera más cercana a la ideal, como la había imaginado en un principio. Una vez finalizada la pieza, compruebo si no he echado a perder el carácter y la fuerza del objeto.

Una preservación muy especial

Están quienes ven en el Kintsugi algo que trasladar a las relaciones personales. Foto: gentileza Embajada del Japón

¿Podría relacionar la ideal del Kintsugi con la vida y las relaciones?, ¿las cosas que valen la pena se pueden y deben arreglar?

Es difícil aplicar esto a la vida o a la relación entre las personas, es una forma de pensar muy particular.

No es que el Kintsugi deja igual algo que perdió valor porque se rompió. Lo deja siempre mucho mejor de lo que era. Sin embargo, si bien los hay quienes dicen que cualquier cosa puede mejorarse con Kintsugi, y esto no es así.

Si el objeto en sí no contiene ninguna fuerza o carácter propio, el mismo no tiene nada para decir. Yo considero que solo mejoran aquellos objetos verdaderamente bellos y dignos de ser preservados sobre los cuales se aplicó la técnica de Kintsugi. No todo objeto puede mejorarse.

Reparar lo que merece ser reparado

Una forma de logra que el objeto quede mejor que nuevo: una neva belleza. Foto: gentileza Embajada del Japón

¿Qué le contesta a quienes piensan que tener piezas de cerámica rotas en casa trae malas vibras?

Es una diferencia cultural, cuando ofrecí una conferencia en Europa, siempre llegábamos a ese tema.

Seguramente piensan así porque querían o valoraban tanto a esos objetos que no podían deshacerse de ellos a pesar de estar rotos y finalmente debían hacerlo dolorosamente y eso generaba la mala vibra.

En Japón no pasa eso porque simplemente no pensamos así.

“Solo mejoran aquellos objetos verdaderamente bellos y dignos de ser preservados

KobayaSHI

Igualmente, en el mundo existen objetos a preservar y objetos para reciclar. Creo que no es bueno preservar todo tipo de objetos. Si esto no fuera así, no quedarían personas cuyo trabajo consista en hacer objetos.

Cada objeto tiene su historia especial

Según Kobayashi no todo objeto puede mejorarse. Foto: gentileza Embajada del Japón

“Restaurar objetos valiosos es siempre muy emocionante”, asegura el maestro Kobayashi.

“Las técnicas que se utilizaban hace 500 o 600 años, la temperatura de horneado de las arcillas y detalles que sólo se pueden apreciar cuando se rompen las piezas, todo eso hace que sea una experiencia inigualable. Pero repito, no todo objeto puede mejorarse”, remarca el especialista japonés.

“Si ahora enterrásemos un objeto poco agraciado y 500 años después una persona lo sacara a la luz, pienso que no apreciará al objeto como bello aun cuando posea el valor que le otorga el tiempo transcurrido”, asegura Kobayashi.

¿Cuál es el objeto roto que reparaste cuya historia te interesó más?

Podría nombrar los grandes jarrones de cerámica Kotamba del Período Muromachi, o los tazones Raku de la ceremonia del té, creados por la tercera generación de esta familia.

Los grandes jarrones de horneados Tokoname del período Muromachi, o en el caso de objetos del exterior, tuve la opotunidad de tener en mis manos un plato ornamental de los años 60, obra del ceramista finlandés Kaipiainen.

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