En el barrio de Retiro, rodeada de tránsito y edificios históricos, hay una construcción que marca el paso del tiempo desde hace más de un siglo. La Torre Monumental, ubicada en la plaza Fuerza Aérea Argentina, se impone por su altura y su estilo, pero también porla historia que la rodea.
En un nuevo capítulo de Historias de Cemento, junto a Cementos Avellaneda, recorremos el origen y la construcción de un monumento que nació como homenaje y terminó convirtiéndose en parte del ADN de la ciudad.

La Torre Monumental: un testigo del paso del tiempo
La torre fue una donación de la comunidad británica residente en Argentina como parte de las celebraciones del centenario de la Revolución de Mayo de 1810. La construcción del edificio comenzó en 1912 y finalizó en 1916: se inauguró oficialmente el 24 de mayo de ese año.
Diseñada por el arquitecto inglés Ambrose Macdonald Poynter, responde a un estilo neorrenacentista isabelino. Con más de 60 metros de altura, se convirtió rápidamente en un punto de referencia en la zona de Retiro, en un momento en el que el área funcionaba como una de las principales puertas de entrada a la ciudad.

#TipCementero por Cementos Avellaneda
Todos los materiales de la torre, desde los ladrillos hasta los mecanismos del reloj, fueron traídos desde Gran Bretaña. Esta decisión permitió mantener una coherencia constructiva y técnica con el diseño original, algo poco habitual para la época. Además, la torre cuenta con un carillón que marca los cuartos de hora con los acordes del famoso Big Ben de la abadía de Westminster.
Durante décadas fue conocida como la “Torre de los Ingleses”, un nombre que reflejaba su origen. Sin embargo, tras la Guerra de Malvinas en 1982, pasó a llamarse oficialmente Torre Monumental, marcando un cambio en su significado dentro del contexto argentino.
Más allá de su nombre, su función se mantuvo: el reloj, con sus cuatro caras y su carrillón, sigue marcando las horas en la ciudad, replicando el sonido del Big Ben de Londres cada quince minutos.

Un mirador sobre la transformación urbana
Ubicada en un punto estratégico, la torre fue testigo del crecimiento de Buenos Aires a lo largo del siglo XX: el desarrollo del puerto, la llegada de inmigrantes, la expansión ferroviaria y la consolidación de Retiro como un nodo clave de la ciudad.
Tras permanecer cerrada durante varios años, la Torre Monumental reabrió en 2001 y comenzó a funcionar como Centro de Informes de Museos. Desde entonces, ofrece orientación sobre la oferta cultural de la ciudad, con atención al público, entrega de material informativo y una tienda de recuerdos. Desde ese mismo punto elevado, la ciudad se percibe en capas: edificios históricos, infraestructura y nuevas construcciones conviven en un mismo paisaje.