En un universo donde el perfume siempre estuvo ligado al deseo, la identidad y la memoria, hoy aparece una nueva capa que lo resignifica: la emoción. Ya no se trata solo de oler bien, sino de sentir algo.
En ese cruce entre arte, ciencia y sensibilidad se mueve Gregorio Sola, Perfumista Senior y Director Creativo de Puig, con más de 19 años desarrollando algunas de las fragancias más populares del mercado.
Desde chico, su vínculo con los aromas fue casi inevitable. Hoy, convertido en una de las voces más influyentes del sector, sostiene una idea que atraviesa toda su obra: "El perfume no es solo un producto, es una experiencia emocional".
Esa mirada se traduce en su último lanzamiento para Banderas: Seduction X, una fragancia que combina intensidad, elegancia y una innovación clave. Está desarrollada con una tecnología que busca identificar ingredientes capaces de generar respuestas emocionales específicas en las personas, como la seducción o la confianza.
“El perfume siempre es un sueño en una botella”, dice Sola. Y, lejos de reducirlo a una fórmula técnica, insiste en que hay algo intangible que sigue siendo esencial: el alma.

En esta entrevista, habla sobre la nueva fragancia, cómo se construyen las emociones a través del olor y por qué elegir un perfume puede ser tan personal —y cambiante— como elegir qué ponerte.
“El perfume no es algo funcional: tiene alma”
— Hoy se habla de perfumes vinculados a la ciencia o incluso a la neurociencia. ¿Qué significa eso en la práctica?
— En el caso de Seduction X no es exactamente neurociencia, sino una tecnología científicamente probada. Se trabaja con un panel muy amplio de personas a las que se les presentan diferentes materias primas, y ellas describen lo que sienten: si es energético, calmante o seductor. Cuando hay una coincidencia muy alta —como pasa con el azúcar, que todos identifican como dulce—, se puede decir que ese ingrediente genera esa emoción.
— ¿Entonces un perfume puede generar emociones específicas?
— Todas las materias primas generan emociones. Si eso lo ordenás en un sistema donde podés clasificarlas según lo que provocan, podés construir un perfume que apunte a una sensación concreta. En este caso, ingredientes que generan seducción. Y al incorporarlos, lo que hacés es potenciar esa sensación y también la seguridad.
— ¿Estamos frente a perfumes más funcionales, como el skincare?
— No. Para mí el perfume siempre es un sueño en una botella. No hay que perder esa magia. No es algo funcional como un desodorante. Tiene alma, transmite mucho más que llevar algo puesto: forma parte de tu personalidad y deja una huella en tu vida.
— ¿Cómo elegimos entonces un perfume?
— No creo en el perfume único. Vos no sos la misma persona en todos los momentos: no es lo mismo una cita, un día de trabajo o una reunión con amigos. El perfume es como la ropa, lo elegís según la situación. Es un elemento que acompaña tu estado y tu personalidad en cada momento.
— ¿Cómo definirías Seduction X?
— Para mí es un perfume muy elegante, gracias a la calidad de las materias primas. Tiene mucha personalidad: hay un acorde de whisky en el corazón que aporta originalidad, con notas dulces, amargas y ahumadas. Y en el fondo, una nota de cuero tipo gamuza que refuerza la sensación de seducción.
— ¿Por qué ese contraste entre frescura y profundidad?
— Porque el mercado latinoamericano busca eso: frescura y duración. Entonces trabajamos una salida fresca muy potente, pero con una base cálida y elegante. Es un equilibrio entre impacto inmediato y presencia duradera.
— ¿Cómo se mide que un ingrediente genera una emoción?
— Con estudios en personas. Pero también hay asociaciones bastante universales: los cítricos transmiten energía y luminosidad, las flores sensualidad, las maderas carácter. Después, todo depende de cómo trabajes ese ingrediente.
— ¿Esas asociaciones son fijas?
— No, son una base. Podés hacer una vainilla masculina si trabajás sus facetas más ahumadas o una versión más cremosa y sensual si la llevás hacia otro lado. Esa es la riqueza de la perfumería.
— ¿El perfume sigue siendo una herramienta de seducción?
— Es lo que vos quieras que sea. Puede ser seducción, identidad, confort. Hay perfumes que solo perciben las personas que se acercan mucho y otros que se sienten a distancia. Todo eso habla de vos.
— ¿Qué rol juega hoy la sostenibilidad?
— Es clave. No solo se trata de usar ingredientes de origen natural, sino de cuidar todo el proceso. Desde preservar los recursos para el futuro hasta garantizar condiciones justas para las personas que trabajan en la producción.
Por ejemplo, hay materias primas que tardan décadas en desarrollarse, como el sándalo. Entonces hay que plantar más de lo que se usa para asegurar su continuidad. Y también trabajar para que quienes están en el origen de la cadena tengan condiciones dignas.
Para Sola, la perfumería sigue siendo un territorio donde conviven la técnica y lo intangible. Donde la ciencia puede explicar, pero no reemplazar, lo que se siente.
Porque, al final, elegir un perfume no es solo una decisión estética. Es una forma de expresión.
Y, como él mismo lo resume: “El perfume forma parte de tu personalidad y deja una huella en tu vida”.



