#HistoriasDeCemento: Palacio Ceci, la joya arquitectónica poco conocida de Villa Devoto – Revista Para Ti
 

#HistoriasDeCemento: Palacio Ceci, la joya arquitectónica poco conocida de Villa Devoto

En esta nueva edición de #HistoriasDeCemento y de la mano de Silvina Gerard, viajamos en el tiempo para conocer la historia de esta joya arquitectónica poco conocida de la Ciudad de Buenos Aires: el Palacio Ceci.
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Alfredo Ceci fue un albañil que supo, con el don del hornero, levantar un palacio que se impuso en la alta sociedad rioplatense. Proyectista y constructor de oficio, llega a nuestro país después de 1880 con las herramientas que impulsan el trabajo.

Sus hermanos, Egiziano, Socrate, Arístides y Parisina, provenientes de Camerano, provincia de Ancona, Italia, también cruzan el Atlántico con el deseo de levantar, a fuerza de trabajo y tenacidad, una nueva vida en Sudamérica.

Instalados en Buenos Aires, la familia Ceci funda la empresa constructora "Ceci Hermanos". Incansables y muy decididos, hacen que su firma prospere y más aún su economía.

Como muchos inmigrantes, solían tender lazos con compatriotas en la tierra de adopción. Es así como se relaciona con el italiano Antonio Devoto, un destacado miembro de la generación del ´80 que estaba vinculado con la élite de la época. Es él quién les abre las puertas de la zona, actual barrio porteño que lleva su nombre.

En 1913 deciden la construcción de la mansión familiar. Alfredo Ceci vivió allí con su esposa e hija hasta su muerte. Pero los proyectos son grandes y también levantarán el edificio del Seminario Conciliar, la iglesia San Vicente de Paul y el templo Nuestra Señora del Huerto.

Posteriormente a la inauguración del Palacio Ceci, terminaron la Basílica San Antonio y la Casa de las Hermanas de la Misericordia, edificios que han marcado la presencia de los Ceci y su deseo de legar al barrio su obra, ya centenaria.

En el año de su planificación, había menos de mil autos circulando en la Argentina, entre carros y carruajes. Parada frente al palacio, la imponente escalera de ingreso tallada en granito proveniente de Milano dispara mi imaginación y escucho ruido de herraduras sobre el empedrado. Es testigo la argolla metálica en el piso, donde se ataban las cinchas de los caballos y carruajes que ahí sigue, soldada al tiempo.

Villa Devoto gozaba de un palacio conviviendo con otras suertes que dormían en conventillos, sobreviviendo una Buenos Aires que se expandía a la periferia.

El Palacio Ceci, de estilo renacentista del periodo tardío en su exterior y líneas barrocas en su interior, ostentaba nobles materiales de difícil reposición actual.

Aunque predomina el estilo francés, una interpretación italiana marca la inspiración de Alfredo por su tierra. Treinta ambientes exhiben una magnífica puesta en escena, donde los mármoles de Carrara, roble de Eslavonia, las mayólicas de Inglaterra y los vitrales son protagonistas.

El gran salón dorado de estilo Luis XVI, donde probablemente se han celebrado grandes reuniones, cuenta con una gran escultura de mármol: "La Danza de Giovanni Bastianini" que tiene una pieza gemela en el Museo Pitti en la ciudad de Florencia. En el techo un fresco simboliza a Baco, Dios del Vino.

Allí la vajilla jerarquizaba las ceremonias y era traída hacia el recinto por un montacargas y ascensores que vinculaba el área de servicio con el salón permitiendo el traslado de la comida.

Para atender a la familia, 14 empleados trabajaban en la residencia, algunos con cama adentro, según los asientos de los libros. La mayólica inglesa, hoy conocida como azulejos subway, recubre los pasillos del área de servicio en el subsuelo. Una construcción anexada supone haber sido vivienda para profesores de violín y costura, jardineros y chofer.

Luigi Trinchero, quien fuera autor de los bustos del Salón de la Música y de las cariátides del Teatro Colón, fue el encargado de las ornamentaciones que exhiben las paredes. Dante Ortolani, escenógrafo del mismo teatro y amigo personal de los Ceci, fue el responsable de los frescos en marouflage (técnica usada para fijar una superficie ligera como lienzo o papel sobre un soporte más sólido y rígido, madera o muro).

La sala de billar probablemente fuera otro espacio de encuentro masculino, claro.

En el primer piso se dividían las áreas. Otras costumbres marcaban el espacio ocupado por los hombres y las áreas reservadas al tránsito de las mujeres.

Los baños también eran diferenciados por su ornamentación con detalles en las mayólicas, geométricos y de flores, representando los íconos de masculinidad y femineidad, como estereotipaba la época. Los sanitarios, aún a la vista, son de la empresa neoyorquina Mott Iron Works y los calefones italianos, de la marca Dante Martiri.

Desde ese primer nivel se accede a un balcón enmarcado por un vitreaux policromo. Color que se empañaría a partir de la crisis del ´30.

La familia Ceci crece, pero se desmiembra por el paso de los años, algunos regresan a Europa, otros mueren.

Muchas familias de la alta sociedad debieron acotar su nivel de vida, razón por la cual, el Estado compró palacios en toda la ciudad. Son ejemplo de esa política el Palacio Paz y el Palacio Anchorena.

El Gobierno de la Ciudad catalogó como bien de interés arquitectónico al Palacio Ceci en 2001, incluyéndolo en el Área de Protección Histórica de Villa Devoto.

Desde febrero de 2022 el recinto se encuentra cerrado por obras de puesta en valor. El palacio se apagó para encenderse. Como un gigante dormido, espera reabran sus puertas a un nuevo destino.

Fuente: Silvina Gerard (@silvina_en_casapines).

Más información en parati.com.ar

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