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La diferencia entre gripe y resfrío y cómo tratarlos

Con el invierno instalado es necesarios saber cuál es la diferencia entre estas dos enfermedades frecuentes y cuál es el tratamiento para cada una.

resfrio gripe
Foto: Alexander Litovchenko en Pixabay

El frío del invierno es el responsable de que la circulación viral sea más persistente, exponiéndonos a terminar en la cama con una caja de pañuelos en la mesa de luz.

¿Gripe o resfrío? En general es la duda que nos surge a la hora de definir el mal que nos aqueja y nos retiene en cama o en un estado lamentable. La importancia de conocer su diferencia tiene que ver con el tratamiento que se debe seguir para cada una de estas enfermedades.

Diferencias y similitudes entre el resfrío y la gripe

Las enfermedades más frecuentes del invierno según la AAMR (Asosiación Argentina de Medicina Respiratoria) son el resfrío y la gripe, que suelen confundirse, pero presentan marcadas diferencias en cuanto a prevención, tratamiento y gravedad.

Mientras que la gripe es causada por el virus influenza, el resfrío común puede ser producido también por otros virus que circulan particularmente en el invierno.

Ambos se contagian a partir de estornudos y tos y poseen síntomas muy similares: descarga nasal clara o blanca, estornudos, obstrucción nasal, dolor de garganta, disfonía, fiebre o sensación de fiebre, tos y cansancio; aunque la gripe suele tener síntomas más marcados como postración, cefalea y dolores musculares.

La principal diferencia para el paciente se encuentra en que los virus productores del resfrío común no son sensibles a los antibióticos y tampoco existen fármacos antivirales para la mayoría. El resfrío se trata con reposo -cuando los síntomas perturban la actividad normal del paciente- analgésicos/antipiréticos), antihistamínicos con o sin el agregado de descongestivos. En cambio, la gripe, puede presentar una complicación bacteriana y entonces será necesario administrar antibióticos.

Resfrio
Foto: flockine en Pixabay.

Gripe o influenza, más grave pero prevenible

Si bien una gripe suele representar una de las enfermedades más molestas y potencialmente complicadas que sufre una persona, el paciente suele automedicarse o consulta con un profesional desconocido que lo atiende por primera vez, habitualmente sobrecargado de trabajo en medio de una epidemia.

Una vez que el médico ha corroborado que se trata de una gripe, suele prescribir medicación sintomática. El cuadro suele mantenerse sin cambios los primeros 2 o 3 días, por lo que es recomendable que el paciente o su familia puedan contactarse con el profesional si notan que la situación empeora.

Si bien el curso final de la gripe no complicada es una lenta recuperación, los enfermos crónicos y los adultos mayores pueden complicarse con mucha mayor frecuencia que el resto de la gente.

Quiénes deben vacunarse contra la gripe

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Foto: Liz Masoner en Pixabay

La única medida capaz de evitar el desarrollo de la gripe es la vacunación antigripal anual, a través de vacunas que contienen cepas de influenza A y B. La vacuna está disponible en Argentina a partir del mes de abril y puede ser recibida por todos los mayores de 24 meses de edad.

La indicación recomendada por el calendario en nuestro país comprende a los niños entre 6 meses y 5 años y a los mayores de 65 años. Además, incluye a las embarazadas y puérperas, y a los portadores de enfermedades pulmonares, cardíacas, renales, hepáticas, cáncer, diabetes e infección por HIV de cualquier edad.

La influenza se presenta todos los años en brotes de gravedad variable que duran cerca de 8 semanas y se calcula que los adultos corren el riesgo de padecerla una vez cada 10 años. Se recomienda a la población que, si presenta síntomas con fiebre, consulte a un médico.

Asesoró: Prof. Dr. Carlos M. Luna (M.N. 46388), ex-presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, Prof. Titular Consulto de Medicina, Orientación Neumonología, Facultad de Medicina, Hospital de Clínicas, Universidad de Buenos Aires.

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