El aire cambia casi sin que nos demos cuenta. De pronto, la luz se vuelve más tenue, la temperatura baja unos grados y, de forma natural, algo en nosotras empieza a contraerse. Es el otoño que llega, una estación que en la Medicina Tradicional China se asocia al elemento Metal. No es solo un cambio de clima: es una transición hacia adentro, un tiempo de depuración y orden.
En esta nota, la especialista Carolina Winograd nos guía para entender por qué nos sentimos más sensibles o cansadas en estos meses y cómo podemos usar este conocimiento para potenciar nuestra vitalidad.
Pulmones, piel y emoción: el eje central de esta estación
"En este sistema, el elemento Metal se vincula con los pulmones y el intestino grueso", explica Carolina Winograd. Pero más allá de lo físico, la experta señala que esta etapa se relaciona con una capacidad sutil pero poderosa: la de soltar. "Soltar el aire, soltar lo que ya no sirve y lo que se acumuló", detalla.
Cuando este sistema está en equilibrio, la respiración fluye amplia, la piel se ve hidratada y la energía circula. Sin embargo, cuando aparece la desarmonía, el cuerpo envía señales claras. "Aparece la sequedad, la respiración se acorta y la piel pierde vitalidad", indica Winograd y agrega que incluso el ánimo puede verse afectado por una tristeza que aparece, justamente, como una señal de alerta.
El rostro como mapa de tu energía interna
Lo que ves en el espejo cuando te levantás no es casualidad. Según la Medicina Tradicional China, el rostro refleja el estado de nuestros órganos. En el caso del otoño, la nariz, los pómulos y la zona de los surcos nasogenianos son los que hablan por los pulmones y el intestino grueso.
Carolina remarca que "cuando este sistema está sobrecargado o debilitado, no solo cambia cómo nos sentimos, también cambia cómo se ve la piel: más opaca, más seca y más marcada". Por eso, trabajar la energía desde adentro tiene un impacto directo en tu imagen exterior.
Paso a paso: cómo activar el meridiano de pulmón
Para movilizar esta energía estancada, podés realizar una rutina de activación muy sencilla en tu casa, con un poco de música tranquila y buena predisposición. El meridiano de pulmón nace en el pecho y recorre la cara interna del brazo hasta el pulgar.
"Para activarlo, lo importante no es saber anatomía, sino poder sentir el recorrido", señala la especialista. Estos son los pasos para realizarlo vos misma:
- Punto de partida: Llevá una mano a la parte alta del pecho, justo por debajo de la clavícula, cerca del hombro.
- El movimiento: Comenzá a deslizar la mano lentamente hacia abajo, siguiendo la cara interna del brazo. Pasá por el bíceps, el pliegue del codo y el antebrazo.
- El cierre: Seguí el trayecto hasta llegar al pulgar y, en ese punto, soltá.
- Frecuencia: Repetí este recorrido entre 5 y 10 veces de cada lado.
Carolina sugiere que el movimiento sea "continuo, firme pero suave, como si estuvieras peinando el brazo". Mientras lo hacés, recordá acompañar con respiraciones profundas. Este gesto simple ayuda a abrir el pecho y genera una sensación inmediata de liviandad. Si querés ver exactamente cómo hacerlo, podés mirar este video.
Carolina Winograd es experta en wellness y yoga facial @kaliope.glow


