La boda de Lali Espósito y Pedro Rosemblat que tuvo lugar el pasado sábado 31 de octubre en una casona de San Telmo, generó una gran repercusión. Después de la celebración, creció el interés por conocer los detalles de una ceremonia que combinó naturaleza, romanticismo y una cuidada puesta en escena.
En diálogo con Para Ti, la diseñadora Camila Romano, encargada de vestir a Candela Vetrano, una de las testigos de la artista, había revelado algunas claves de la estética elegida para la ocasión. “Elegimos un color turquesa ya que la ceremonia y todo el contexto estaba inspirado en un verano italiano”, contó.
A partir de esa declaración, se conoció una de las principales referencias que atravesó la celebración: la atmósfera de un verano italiano, con una propuesta fresca y natural sin dejar de ser delicada. La inspiración se trasladó tanto a la elección del espacio como a la decoración, donde el verde del jardín tuvo un papel protagónico.
Un jardín como escenario y una decoración de inspiración vintage
La ceremonia se realizó en una propiedad de arquitectura antigua, con una galería abierta hacia un jardín preparado especialmente para recibir a los invitados. El espacio contó con un altar al aire libre, sillas dispuestas para los invitados y numerosos arreglos florales que acompañaron el recorrido y rodearon el sector principal.
La decoración se destacó por una paleta de flores en tonos blancos, rosados y celestes, que aportaron luminosidad y color al entorno verde. La combinación generó una atmósfera romántica y etérea, en sintonía con la inspiración italiana que había mencionado Romano.

La propiedad también conservó algunos de sus detalles arquitectónicos originales, entre ellos parte de un antiguo aljibe. Ese elemento aportó un aire histórico y vintage a la puesta en escena, en contraste con la frescura de los arreglos florales y el protagonismo de la naturaleza.
De esta manera, la ambientación combinó la impronta antigua de la casona con una estética delicada y despojada, sin perder de vista el espíritu de verano que inspiró la celebración.
El vestido minimalista de Lali Espósito
La elección de Lali también acompañó esa búsqueda estética. Para la ceremonia, la artista llevó un vestido largo de novia en tono off white, con breteles finos y una silueta de líneas simples.

La pieza se destacó por su diseño minimalista, sin grandes volados ni volúmenes pronunciados en el escote o el ruedo. Una propuesta de apariencia liviana y elegante que puso el foco en la silueta y se integró con naturalidad a la atmósfera romántica de la celebración.
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Así, tanto la ambientación como el estilismo de la novia construyeron una misma identidad visual: una boda de inspiración italiana, con detalles vintage, presencia de la naturaleza y una elegancia sutil.


