Víctor Sardinha todavía intenta comprender por qué sobrevivió. El hombre fue rescatado después de permanecer 36 horas atrapado bajo los escombros del edificio Los Molinos, en Caraballeda, uno de los que colapsaron tras el doble terremoto que devastó la costa de Venezuela el pasado 24 de junio. Sin embargo, su esposa, Bárbara Celeste Vivas Carvallo, su hija Lucía Teresa, de apenas 3 años, y otros cinco familiares murieron en la tragedia.
Desde la cama del hospital, el único sobreviviente de su núcleo familiar brindó una entrevista al periodista Román Camacho, en la que reconstruyó los minutos previos al derrumbe, las interminables horas que pasó atrapado y el dolor de haber perdido a las personas que más amaba.
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Una tarde en familia que terminó en tragedia
Ese miércoles parecía un día más. La familia estaba reunida en el departamento preparando galletitas cuando la tierra comenzó a temblar con una violencia inesperada.
Víctor recordó que se encontraba en el living, a apenas unos metros de su esposa y de su hija, cuando el edificio comenzó a desmoronarse.
"Se escuchó un estruendo y el piso se separa. Se explotaron todos los vidrios. En ese momento me paralicé y solo pensé: 'Listo, nos morimos'", relató entre lágrimas.

Al comprender que no podía llegar hasta ellas, hizo lo único que estuvo a su alcance. "Les dije que las amaba con todo mi corazón… y de repente todo se vino abajo y caí en una oscuridad. No sabía ni dónde, ni cómo, ni por qué".
Las 36 horas que cambiaron su vida
Cuando recuperó la conciencia, descubrió que seguía respirando. No sabía cómo había sobrevivido ni dónde estaba exactamente. Comenzó a gritar con la esperanza de escuchar alguna respuesta, pero solo encontró silencio.
Poco después, una fuerte réplica volvió a sacudir las ruinas. "Dios mío, ya, termina de llevarme", recordó que pensó en ese momento.

Mientras permanecía atrapado, rezó por su familia. Sin embargo, al notar que su cuerpo había quedado protegido entre los restos del edificio, sintió que había una razón para seguir con vida.
"Dios, si me dejaste así es porque tú quieres que yo esté vivo".
Los rescatistas lograron escuchar sus pedidos de auxilio cuando ya habían transcurrido 36 horas del derrumbe. Alcanzarlo, sin embargo, no fue sencillo: el operativo demandó casi otras 20 horas de trabajo manual para remover los escombros sin poner en riesgo su vida.

El dolor de seguir sin ellos
Tras ser rescatado llegó la noticia más difícil de aceptar: su esposa, su hija de 3 años, su cuñada, su comadre, el esposo de ella y el hijo de ambos habían muerto.
Aun atravesado por un dolor inmenso, Víctor aseguró que intenta encontrar un sentido a esta segunda oportunidad.

"He entendido que el tiempo que ellas estuvieron con nosotros es el tiempo justo, no soy quién para pedir más. Creo que el tiempo que me dieron fue el que necesitaba y tengo que ser agradecido con eso, porque me hicieron muy feliz… Solo me queda agradecerles, honrarlas en vida y jamás las voy a olvidar", expresó, quebrado por la emoción.
Un propósito para seguir adelante
Hoy, mientras continúa recuperándose, Víctor asegura que quiere transformar su experiencia en un mensaje de esperanza para otras personas.
Su mayor desafío, dice, es descubrir cuál es el propósito de haber sobrevivido a una tragedia que se llevó a toda su familia.

"No hay que perder la esperanza, así como mi hermano no la perdió hasta encontrarme", concluyó.
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El doble terremoto que sacudió la costa venezolana dejó miles de muertos y heridos, además de una profunda herida en todo el país. Entre tantas historias de dolor, la de Víctor Sardinha se convirtió en una de las más conmovedoras: la de un hombre que logró salir con vida después de pasar un día y medio bajo los escombros, pero que deberá aprender a reconstruirse después de perder a quienes eran el centro de su vida.




