Una hoja que se mueve con el viento, el sonido de los bambúes, una escultura que aparece entre el verde. A veces, un jardín consigue cambiar nuestra percepción de un lugar con unos pocos elementos bien elegidos. Pero detrás de esa sensación espontánea hay decisiones, cuidados y una pregunta fundamental: cómo lograr que las plantas estén bien.
Ese fue uno de los desafíos de Eduardo Stafforini, responsable del paisajismo del Espacio 29, La Heladería, de Casa FOA 2026. En la propuesta de Nisen Arquitectura para Schock ·BA, el exterior extiende la experiencia de la heladería y reúne vegetación, mesas al aire libre y esculturas de Carlos Uruzola y Gerardo Pochettino.

Para diseñarlo, Stafforini comenzó por una condición concreta: el suelo disponible era de cemento. A partir de allí, imaginó un entorno capaz de aportar cierta intimidad y acompañar la permanencia de quienes recorren la muestra.
Durante una entrevista con Mechi González Prieto, directora de contenidos de DeRaíz y periodista especializada en paisajismo y jardinería, compartió las decisiones detrás del proyecto. También habló de un desafío que continúa después del diseño: aceptar que un jardín vivo tiene sus propios procesos.
Diseñar un jardín para una exposición
—Tenés una gran experiencia haciendo jardines. ¿Qué cambia cuando el proyecto es para una exposición como Casa FOA?
—Realmente es diferente. Lo primero es que, en vez de entregarnos un suelo con tierra, nos entregan un piso de cemento. Sobre eso tenemos que pensar qué hacer para que las plantas que coloquemos estén razonablemente bien durante todo el período de exposición.
Además, al tiempo de la muestra hay que sumarle el armado, que son otros quince días. Es mucho tiempo y son plantas que después vamos a querer rescatar. Hay demasiada cantidad de elementos verdes como para pensar en descartar todo.
—¿Cuál fue el disparador para imaginar este espacio?
—Todo partió de pensar de qué manera nos aislábamos un poco del resto de lo que había alrededor, que tenía bastante peso visual.
Y yo soy un fanático del bambú. A mí el bambú me vuelve loco: su textura, la sensación que genera, el viento entre las plantas. Es una planta muy rústica, que se la banca.
Fui a buscar bambúes y, a partir de ahí, apareció esa idea de verde, de trópico. Después se sumaron las esculturas y los demás elementos.

—Se siente como una terraza verde, con distintos niveles y esculturas.
—Exactamente.
Jardines más naturales: el desafío también está en el mantenimiento
—¿Qué tendencias venís observando en el paisajismo y en los espacios exteriores?
—Hay una tendencia a ir hacia lo natural cada vez más. También hay propuestas interesantes sobre reutilización de elementos, que me parecen muy valiosas.
Pero creo que hay un tema que no siempre se tiene en cuenta: el mantenimiento posterior de todo eso.
En nuestro ámbito privado, en la Argentina, veo que falta mano de obra capacitada para mantener lo que se pretende hacer. Y, al mismo tiempo, todavía tenemos una mirada exageradamente “prolijita”.
Esa expectativa de los propietarios puede entrar en contradicción con la posibilidad de que un jardinero entregue algo que esté prolijo y vivo. Ahí hay una tensión.
—¿También cuesta aceptar la presencia de fauna y los procesos naturales del jardín?
—Sí. Todavía aparece esa contradicción: queremos mariposas y verde, pero después nos preocupa que un insecto se coma una planta. O alguien pide que le saquen un sapo del jardín porque no lo soporta.
Todavía no estamos acostumbrados. Tenemos que integrar esas cosas. Ahí está nuestra labor: comunicar, ayudar a entender los beneficios y conversar sobre qué es lo natural.
Los techos verdes, un lugar para aprender a soltar
—¿Encontraste algún tipo de proyecto en el que resulte más fácil trabajar esa convivencia?
—¿Sabés dónde me tocó lograrlo con eficiencia? En los techos verdes. Ahí la gente está más relajada.
No es el jardín de presentación de la casa: lo ven ellos directamente. En esos espacios me jugué varias veces a dejar que las cosas funcionaran solas y es mágico. Ahí funciona.
La reflexión de Stafforini deja una pregunta para llevar a casa: cuánto espacio estamos dispuestos a darle a la naturaleza, incluso cuando se aleja de la imagen que habíamos planeado. Diseñar un jardín también implica pensar cómo cuidarlo y aprender a reconocer la vida que encuentra lugar en él.
Entrevista: Mechi González Prieto (@mechi_deraiz), directora de contenidos de DeRaíz y periodista especializada en paisajismo y jardinería.
Producción de contenidos audiovisuales: Delfina Belén Agueira.
Dirección audiovisual: Melany Martin.
Espacio 29 — La Heladería: Nisen Arquitectura para Schock ·BA.
Paisajismo: Eduardo Stafforini (@stafforiniedu).

