"Mi mamá empezó a sangrar por la nariz, me dijo que me amaba y esas fueron sus últimas palabras". Con esa frase, Camila Arellano comenzó a reconstruir uno de los momentos más difíciles de su vida.
La joven venezolana, de 17 años, compartió un video en el que cuenta cómo vivió los tres días que pasó atrapada bajo los escombros después del terremoto que afectó a Venezuela. Allí perdió a su mamá y a su hermano mayor. A ella lograron sacarla con vida, aunque los médicos tuvieron que amputarle una pierna para salvarla.
"Todo pasó en cuestión de segundos"
"Mi nombre es Camila Arellano, tengo 17 años. Dios me dio la oportunidad de nacer nuevamente el 26 de junio de 2026 y soy sobreviviente del terremoto", dice al comienzo del video.
Antes de empezar con su relato, hace una pausa. "Es la primera vez que hago algo así, entonces me disculpan los nervios. También es un poco feo recordar todo lo que pasó", reconoce.
Esa noche estaba en su casa junto a su mamá y su hermano Rodrigo. Los tres miraban videos y se reían, hasta que todo cambió de un momento a otro.
"Mi hermano dijo que había una alerta de terremoto, pero yo no le creí porque soy muy miedosa", recuerda.
Cuando empezó el temblor, abrió la reja de la casa para salir. Su mamá le pidió que esperara y su hermano fue a abrirle la puerta a Milo, el perro de la familia.
"Nos metimos debajo de la mesa y, en cuestión de segundos, todo se derrumbó", cuenta.
"Mi mamá me protegió hasta el final"
Camila recuerda que su mamá la abrazó para que los escombros no le cayeran encima.
Ese abrazo fue lo que terminó salvándole la vida.
"Mi mamá no resistió, empezó a sangrar por la nariz, me dijo que me amaba y esas fueron sus últimas palabras", relata.
Durante los tres días que estuvo atrapada, el cuerpo de su mamá quedó sobre sus piernas.
"Me dolían mucho porque todo su peso estaba ahí. Ella me estaba protegiendo desde la cadera para abajo para que no me cayera nada encima", explica.
Tres días sin agua, sin comida y con miedo de cerrar los ojos
Las primeras horas fueron las más difíciles. Camila lloraba, no sabía si era de día o de noche y no entendía por qué nadie llegaba.
Nunca soltó su teléfono. Incluso sacó la cédula que llevaba en la funda y se la puso sobre el pecho.
"Yo decía que si moría, por lo menos supieran quién era", cuenta.
Con el paso de las horas intentó mantener la calma.
"Soy fiel creyente de que la mente también mata. Si yo me desesperaba y pensaba que me iba a morir, me podía morir de verdad", dice.
No tenía agua ni comida y había algo que le daba todavía más miedo.
"Me daba miedo cerrar los ojos porque yo decía que, si los cerraba, tal vez no los volvía a abrir."
Durante ese tiempo también logró comunicarse con Dana, otra adolescente que había quedado atrapada entre los escombros de otro piso del edificio.
Cuando la joven le decía que escuchaba a los rescatistas, las dos empezaban a gritar juntas para que pudieran encontrarlas.
El rescate y la decisión que le salvó la vida
Al tercer día escuchó una voz.
Era su papá, que la estaba buscando.
"Yo lloraba porque ya tenía fe de que podía salir de ahí", recuerda.
Sacarla no fue fácil. El cuerpo de su mamá seguía sobre sus piernas y los rescatistas tuvieron que trabajar durante horas para poder liberarla.
Camila también contó que tuvieron que cubrirla con aceite porque había fuego muy cerca del lugar donde estaba atrapada y corría riesgo de sufrir quemaduras.
Finalmente, el 26 de junio logró salir con vida.
La llevaron primero al Seguro Social de La Guaira, donde los médicos tomaron una decisión urgente: amputarle la pierna derecha por encima de la rodilla.
Según explicó, la extremidad estaba muy inflamada y retenía líquido. Si no la operaban de inmediato, esa situación podía comprometer sus pulmones y poner en riesgo su vida.
"Dios me dio una segunda oportunidad"
Después de la operación, Camila fue trasladada al Hospital Domingo Luciani, donde continúa recuperándose.
En el video agradece especialmente al personal médico, a los rescatistas y a todas las personas que la acompañaron durante este proceso. También menciona el apoyo que recibió de personas que pasaron por experiencias similares, entre ellas la modelo Daniela Álvarez.
Lejos de quedarse solo con el dolor, eligió terminar su historia hablando de todo lo que ganó después de sobrevivir.
"Estoy agradecida con Dios porque estoy aquí, estoy viva, estoy con mi papá y tengo mucha gente que me apoya y me demostró lo importante que soy", dice.
Su relato, que rápidamente empezó a compartirse en las redes sociales, no solo reconstruye el horror que vivió durante esos tres días bajo los escombros. También muestra la fortaleza con la que decidió empezar una nueva etapa después de haberlo perdido casi todo.

